Desafortunadamente, el mayor malentendido sobre el sector humanitario musulmán es el hecho de que estas organizaciones de ayuda y desarrollo basadas en la fe están, de una manera u otra, vinculadas a grupos terroristas y sus finanzas. Actualmente, los profesionales del desarrollo están demostrando que los líderes e instituciones religiosas pueden desempeñar un papel clave en la promoción del progreso en el ámbito de la planificación (véase más en esta plataforma general) familiar, la salud pública y las cuestiones de género. Los responsables políticos, económicos y orientados a la seguridad también se están dando cuenta del papel fundamental de la religión en la geopolítica (más detalles sobre relaciones internacionales y las tensiones geopolíticas en nuestra plataforma), en gran parte debido al aumento del conflicto religioso y político en las últimas décadas. Las ONG musulmanas en el sector del desarrollo a menudo están ansiosas por trabajar como constructores de puentes y socios estratégicos, pero necesitan garantías de seguridad, solidaridad y reciprocidad. Los representantes institucionales en este espacio también invitan a una mayor regulación, medición y evaluación, e integración estructural, pero desean ver apoyo, un trato justo y resultados efectivos a través de dichas medidas de cumplimiento. La cultura general de sospecha hacia las ONG musulmanas solo se agravó después del 11 de septiembre y, por lo tanto, ha dificultado que la comunidad encargada de formular políticas se involucre en este sector.