Materfamilias en Derecho Romano
La matrona romana, o materfamilias, disfrutaba de un estilo de vida muy diferente al de las mujeres de la Atenas clásica. Aunque pasaba gran parte de su tiempo en casa, la esposa no se recluía allí ni se mantenía alejada de las visitas masculinas. Parte de las virtudes de una matrona bien educada consistía en hacer la vista gorda ante los asuntos de su marido. Algunos ediles presentaron una serie de cargos de inmoralidad contra las matronas romanas, algunas de las cuales, según Livio, fueron condenadas por falta de castidad y enviadas al exilio. Además, en el año 216, añade este autor, dos vestales fueron acusadas de romper sus votos y fueron condenadas; una se suicidó y la otra fue ejecutada. Más adelante en la guerra, una matrona, Claudia Quinta, también fue sospechosa de falta de castidad. Turia se presenta como el arquetipo de matrona romana, que consideraba más importante el nacimiento de los hijos de su marido con una nueva esposa que su matrimonio. Pero cuando se quiso impedir que mostraran sus joyas, o tuvieran que pagar impuestos, las materfamilias romanas se opusieron y lograron salirse con la suya. El discurso de Hortensia contra el impuesto a las mujeres ricas seguía leyéndose mucho un siglo más tarde.