Estatuto Jurídico en el Mundo Romano

Este texto ofrece un análisis sobre el estatuto jurídico en el mundo romano, utilizando en buena parte con traducciones de textos primarias.

Tutela en el Derecho Romano

La tutela en el derecho romano, era una figura jur√≠dica, por la cual se le daba protecci√≥n al menor y a las mujeres; un poder que se daba a una persona libre para que protegiera a otra que por su corta edad no pudiera hacerlo. En general, a los varones, pero en alg√ļn caso tambi√©n a las mujeres. La tutela fue considerada carga p√ļblica, para cuyo ejercicio se requer√≠a ser var√≥n romano p√ļber. Pod√≠a ser tutor el hijo de familia, ya que la patria potestad apenas ten√≠a efectos en el orden privado. El nombrado tutor no pod√≠a rehusar la funci√≥n asignada, aunque le estaba permitido hacer valer las causales de excusas previstas por la ley.

Esclavitud en el Derecho Romano

Esclavitud en el Derecho Romano: Los esclavos carec√≠an de libertas, lo cual significaba, en la m√°s genuina tradici√≥n romana, que estaban sometidos a un due√Īo, al contrario de lo que ocurr√≠a con los libres de nacimiento. S√≥lo los libres pod√≠an ser ciudadanos romanos. Adem√°s, los romanos pensaban que los esclavos inteligentes eran problem√°ticos y una amenaza. Esclavos o asalariados: exist√≠an incentivos, recompensas, bonos y experiencias de vinculaci√≥n – Los esclavistas romanos fueron los primeros te√≥ricos de la gesti√≥n. (Tal vez sea de inter√©s m√°s investigaci√≥n sobre el concepto). Pocos esclavos asalariados de oficina no sue√Īan con quitarse el yugo y convertirse en artistas o escritores.

Emperadores Romanos

Con la muerte de Marco Aurelio, esta fase de unidad y de gobierno comparativamente bueno lleg√≥ a su fin, y su hijo C√≥modo inaugur√≥ una era de desorden. Pr√°cticamente, el imperio hab√≠a estado en paz en su interior durante doscientos a√Īos. Ahora, durante cien a√Īos, el estudioso de la historia romana debe dominar las diversas criminolog√≠as de una serie de emperadores inadecuados, mientras la frontera se desmorona y retrocede bajo la presi√≥n de los b√°rbaros. S√≥lo uno o dos parecen haber sido hombres capaces; tales fueron Septimio Severo, Aureliano y Probo. A veces hab√≠a emperadores separados que gobernaban en diferentes partes del distra√≠do imperio. Desde nuestro punto de vista, el emperador Decio, que fue derrotado y asesinado durante una gran incursi√≥n de los godos en Tracia en el a√Īo 251, y el emperador Valeriano, que, junto con la gran ciudad de Antioqu√≠a, fue capturado por el Sha sas√°nida de Persia en el a√Īo 260, son dignos de menci√≥n porque marcan la inseguridad de todo el sistema romano y el car√°cter de la presi√≥n exterior sobre √©l. Tambi√©n Claudio, “el conquistador de los godos”, porque obtuvo una gran victoria sobre este pueblo en Nish, en Serbia (269 d. C.), y porque muri√≥, como Pericles, de peste.

Derecho Romano

Derecho romano, conjunto formado por las disposiciones jur√≠dicas y el sistema legal desarrollado en Roma desde la primera compilaci√≥n de leyes, conocida como la Ley de las Doce Tablas, en el a√Īo 450 a.C., hasta la muerte de Justiniano I, soberano del Imperio bizantino, en el a√Īo 565 d.C. De […]

Doce Tablas

Doce Tablas en la Enciclopedia Jur√≠dica Omeba V√©ase: Entradas de la Enciclopedia Jur√≠dica Omeba Enciclopedia Jur√≠dica Omeba (incluido Doce Tablas) C√≥digos Legales C√≥digos Legales Cor√°n (Ley de las) Doce Tablas Fuero Fuero Juzgo Leyes de Indias Las Siete Partidas Concilios de Toledo C√≥digo de […]

Herencia en el Derecho Romano

Este texto se ocupa de la herencia en el Derecho Romano. La pr√°ctica estableci√≥ que los hijos que ten√≠an derecho a heredar abintestato deb√≠an recibir por herencia la cuarta parte de lo que les corresponder√≠a abintestato, una vez deducidas las deudas y los gastos f√ļnebres. Justiniano fij√≥ en 14 las justas causas que el testador debe aducir para desheredar a un descendiente o a un ascendiente. De otra parte, aument√≥ la cuant√≠a de la leg√≠tima de los hijos a un tercio de la herencia, o a la mitad, cuando concurr√≠an m√°s de cuatro, y dej√≥ la cuarta para los ascendientes. Si el que muere intestado no deja heredes sui, como es el caso de las mujeres, que no pueden tener potestad sobre nadie, corresponde la herencia al adgnatus proximus, es decir, pr√°cticamente, el hermano o hermana, y si √©stos no existen, cualesquiera otros parientes, de grado m√°s pr√≥ximo, que estar√≠an bajo la misma potestad caso de no haber muerto el antecesor com√ļn. El llamamiento civil es √ļnico, de manera que si el agnado al que se ofrece la herencia no la adquiere, no se llama al de grado siguiente, sino que la herencia est√° yacente hasta el momento en que alguien la adquiera por usucapi√≥n (usucapio pro herede). Cualquiera pod√≠a recibir algo por testamento, si bien a las mujeres se les aplicaba el contenido de la lex Voconia (169 a. C.), que las exclu√≠a de las herencia de los ciudadanos con patrimonio superior a 100.000 sextercios.

Derecho Natural Escol√°stico

Este texto se ocupa del derecho natural en la √©poca de la escol√°stica, o Derecho natural Escol√°stico. La entrada de la fe cristiana en el mundo antiguo, en un complejo sociocultural en proceso de disoluci√≥n y adicto a sombr√≠as creencias y pr√°cticas m√≠sticas, no fue seguida de inmediato por una nueva filosof√≠a y un nuevo orden mundial. En efecto, precisamente a causa del avance de la desintegraci√≥n, o m√°s bien de la descomposici√≥n, de la sociedad y la cultura antiguas, un n√ļmero considerable de los primeros cristianos ten√≠an una mentalidad escatol√≥gica; es decir, se preocupaban excesivamente por la supuesta inminencia de las √ļltimas cosas, el fin del mundo y la segunda venida del Se√Īor. En todo caso, y por diversas razones, el poder transformador de la doctrina cristiana no pudo lograr mucho al principio. Sin embargo, el cristianismo contiene tres ideas de importancia decisiva para el problema actual, como se expone en este texto.

Ciudadanía en el Siglo XVII

La sensaci√≥n de ruptura entre las concepciones antigua y moderna de la ciudadan√≠a se remonta al menos a finales del siglo XVII. En el Renacimiento del norte de Italia, en el siglo XV, la “vida pol√≠tica” cl√°sica, tal y como se describe con especial viveza en los discursos y cartas del estadista romano del siglo I a.C., Cicer√≥n (v√©ase sobre su influencia en la ciudadan√≠a romana), hab√≠a servido de contrapunto propagand√≠stico a los modelos de dominaci√≥n y sometimiento pol√≠tico heredados del imperio carolingio y de la √©poca feudal. Aunque los te√≥ricos de la soberan√≠a del siglo XVII, como Hobbes y Pufendorf, eran consumados latinistas y admiradores de la √©tica personal romana, se opon√≠an decididamente al papel que desempe√Īaban las doctrinas republicanas en las controversias religiosas de la √©poca. Su razonamiento era sencillo. A partir de las Reformas, los antiguos reinos feudales de Europa occidental y central se hab√≠an ahogado en sucesivas oleadas de luchas internas e internacionales y de derramamiento de sangre, todo ello motivado en buena medida por la pretensi√≥n de que la llamada de la autenticidad religiosa, que se encontraba en el seno del creyente cristiano individual, ten√≠a primac√≠a moral sobre las llamadas del orden, la raz√≥n y el imperio de la ley. La √ļnica cura para la enfermedad de la confusi√≥n religiosa intratable, seg√ļn los te√≥ricos de la soberan√≠a, era un acuerdo general en la primac√≠a de la soberan√≠a sobre todos los dem√°s valores pol√≠ticos. Los historiadores contempor√°neos han descrito de forma abrumadora la teor√≠a pol√≠tica de este periodo, desde mediados del siglo XVI hasta mediados del XVII, como un rechazo consciente y decisivo de la vida c√≠vica cl√°sica.

Ciudadan√≠a en la Antig√ľedad

Este texto se ocupa de la la ciudadania en la antig√ľedad. Una fuente de la confusi√≥n moderna predominante sobre la ciudadan√≠a antigua es la cultura y el lenguaje. Hobbes y Pufendorf eran tanto griegos como latinos, y el principal responsable de sus relatos es Arist√≥teles, el fil√≥sofo acad√©mico griego del siglo IV. Esto resultaba conveniente, ya que les permit√≠a confundir el “republicanismo” con la “decr√©pita” filosof√≠a aristot√©lica de los “escolares” bajomedievales, que eran sus principales oponentes pol√©micos. Hasta hace poco, los relatos modernos sobre el republicanismo de los primeros a√Īos de la modernidad -que se basan en una tradici√≥n establecida por los estudiosos alemanes del siglo XIX- tambi√©n han creado su imagen del pensamiento c√≠vico antiguo principalmente a partir de fuentes griegas como Arist√≥teles, Plat√≥n y Polibio. Sin embargo, esto es enga√Īoso, ya que la filosof√≠a griega fue mucho menos influyente en el mundo moderno temprano que la cultura latina de la pol√≠tica, la ret√≥rica y el derecho romanos. El relato moderno de la ciudadan√≠a antigua que se ha recibido se suele presentar en el registro de la teor√≠a pol√≠tica. Por ello, tiende a presentar una imagen de la vida c√≠vica de la Antig√ľedad muy centrada en los ideales y principios pol√≠ticos, y muy poco en la cultura pol√≠tica y la vida civil cotidiana. No siempre es f√°cil, al leer los relatos modernos de la ciudadan√≠a antigua, imaginar c√≥mo encaja la figura del ciudadano activo en los asuntos civiles mundanos de sociedades relativamente pac√≠ficas, por no hablar del valor que se conced√≠a, si es que se conced√≠a alguno, a las pr√°cticas poco heroicas de la ciudadan√≠a “pasiva”. Otra complicaci√≥n es que las im√°genes modernas de la ciudadan√≠a antigua no proceden directamente de los propios textos antiguos. M√°s bien, en buena medida, son un producto de las controversias pol√≠ticas altamente cargadas del mundo moderno temprano, cuando el “republicanismo” antiguo se presentaba como una alternativa idealizada a todo lo que los cr√≠ticos no quer√≠an del mundo contempor√°neo de los estados territoriales y las pretensiones del poder soberano secular. Por eso, los relatos modernos del “republicanismo” antiguo tanto influyen en las im√°genes modernas de la ciudadan√≠a antigua.

Ciudadanía Romana

Italia era ahora romana desde el estrecho de Mesina hasta el r√≠o Po. El lat√≠n se convirti√≥ en la lengua aceptada, con otras identidades √©tnicas eclipsadas u olvidadas. Roma ya no era una ciudad-estado y necesitaba una nueva forma de organizaci√≥n territorial basada en los municipia, formados por las antiguas colonias latinas y las comunidades aliadas. Los ricos de estas comunidades reci√©n romanizadas pod√≠an votar en la comitia centuriata, en la que se votaba seg√ļn la clasificaci√≥n de la propiedad, y tambi√©n pod√≠an presentarse a las magistraturas. Los aliados (latinos, samnitas, etc) hab√≠an perdido la guerra ante Roma, pero ganaron la ciudadan√≠a que quer√≠an. En t√©rminos de bajas en ambos bandos, las p√©rdidas fueron terribles. Roma por fin se hab√≠a dado cuenta de que en ciertos temas ten√≠a que transigir para sobrevivir, y que se iba a fortalecer a largo plazo ampliando su base ciudadana. Los italianos pod√≠an ahora votar, si pod√≠an llegar a Roma, servir en el ej√©rcito romano y presentarse a las magistraturas romanas. Esto no se hizo efectivo inmediatamente, pero el censo de 70/69 muestra que el enrolamiento de los nuevos ciudadanos en las tribus ya hab√≠a tenido lugar. Toda Italia al sur del r√≠o Po estaba ya romanizada y se hab√≠a convertido en una sola entidad pol√≠tica.

Codicilo

Un codicilo es una adici√≥n hecha a un escrito legal, y en particular a un testamento, para modificar o complementar las disposiciones anteriores. En el derecho romano, era una disposici√≥n de √ļltima voluntad que se distingu√≠a de un testamento porque originalmente era inmune a las formalidades a las que este √ļltimo estaba sujeto; no siempre ha sido as√≠ posteriormente. Por ejemplo, en el C√≥digo Civil italiano, sin embargo, no se permite tal distinci√≥n, ya que cualquier disposici√≥n de √ļltima voluntad es siempre un testamento. Las modificaciones realizadas por un codicilo pueden ser peque√Īas (por ejemplo, cambiar los albaceas) o pueden cambiar el testamento de forma significativa. Un codicilo debe cumplir los mismos requisitos legales y ejecutarse de la misma manera que un testamento. En derecho romano, Constantino dispuso que los codicilos ab intestato deb√≠an redactarse en presencia de siete o, al menos, cinco testigos; Teodosio II extendi√≥ esta disposici√≥n a todo tipo de codicilos y, posteriormente, prescribi√≥ el n√ļmero de siete testigos para los testamentos y, por tanto, tambi√©n para los codicilos; Teodosio II extendi√≥ esta disposici√≥n a todo tipo de codicilos y m√°s tarde prescribi√≥ el n√ļmero de siete testigos para los testamentos y, por tanto, tambi√©n para los codicilos; esta √ļltima norma fue abolida por Justiniano, quien a√Īadi√≥ que los codicilos que carec√≠an de las formalidades prescritas daban derecho al honrado a prestar juramento a la persona establecida con un fideicomiso.

Castigos Romanos

Fraus es generalmente una ofensa, Noxa; y Poena es el castigo de una ofensa, Noxae vindicta. Poena es el nombre general de cualquier castigo de cualquier delito: Multa es la pena de un delito particular, que ahora (en la √©poca de Ulpiano) es pecuniaria. Ulpiano dice que en su tiempo porque por la Ley de las Doce Tablas, la Multa era pecuaria. Carnifex era el verdugo p√ļblico de Roma, que daba muerte a los esclavos y a los extranjeros, pero no a los ciudadanos, que eran castigados de forma diferente a los esclavos. Tambi√©n le correspond√≠a administrar la tortura. Este oficio se consideraba tan vergonzoso, que no se le permit√≠a residir dentro de la ciudad, pero viv√≠a fuera de la Porta Metia o Esquilina, cerca del lugar destinado al castigo de los esclavos. Crux era un instrumento de castigo capital, utilizado por varias naciones antiguas, especialmente los romanos y los cartagineses. En el per√≠odo imperial posterior, exsilium era un t√©rmino general utilizado para expresar un castigo, del que hab√≠a varias especies. Paulus (Dig. 48 tit. 1 s2), al hablar de los judicia publica, que son capitalia, los define por el castigo consiguiente, que es la muerte, o exsilium. Cuando exist√≠an relaciones isopol√≠ticas entre Roma y otro estado, el exsilium pod√≠a ser el privilegio de un infractor. Cicer√≥n podr√≠a decir entonces que el exsilium no era un castigo, sino un modo de evadir el castigo (Pro Caecina); y esto es bastante consistente con que el interdicto sea un castigo, y tenga por objeto el exsilium. El patibulum era tambi√©n un instrumento de castigo parecido a la furca. El castigo de la muerte por la muerte era el talio; pero no se dice que los cognati pudieran infligir la muerte por la muerte. El talio, como castigo, formaba parte de la ley mosaica: “infracci√≥n por infracci√≥n, ojo por ojo, diente por diente: seg√ļn haya causado una mancha en un hombre, as√≠ se har√° con √©l de nuevo”.

Lex Regis

Algunos textos del siglo IV d.C. y un fragmento de Ulpiano dan el nombre de regia a la lex de imperio que confiere el poder soberano a cada emperador. Esta denominaci√≥n de lex reyia es extra√Īa. Si es concebible en la lengua de los bizantinos, en el texto de Ulpiano parece ser el resultado de una interpolaci√≥n, a menos que se vea en ella una forma de hablar utilizada en los pa√≠ses de civilizaci√≥n griega.

Historia Temprana de la Sucesión Testamentaria

Este texto se ocupa de la historia temprana de la sucesi√≥n, llevando los testamentos hasta un punto de la historia jur√≠dica. Su ra√≠z es el antiguo Testamento “con el cobre y la balanza”, fundado en una Mancipaci√≥n o Transmisi√≥n. Este antiguo testamento tiene, sin embargo, m√ļltiples defectos, que son remediados, aunque s√≥lo indirectamente, por la ley pretoriana. Entretanto, el ingenio de los jurisconsultos introduce en el testamento de derecho com√ļn o en el testamento mancipatorio las mismas mejoras que el pr√¶tor puede haber llevado a cabo simult√°neamente en la equidad. Estas √ļltimas mejoras dependen, sin embargo, de una mayor destreza jur√≠dica, por lo que vemos que el Derecho Testamentario de la √©poca de Cayo o Ulpiano es s√≥lo transitorio. No sabemos qu√© cambios se produjeron a continuaci√≥n, pero finalmente, justo antes de la reconstrucci√≥n de la jurisprudencia por parte de Justiniano, encontramos a los s√ļbditos del Imperio Romano de Oriente empleando una forma de testamento cuyo pedigr√≠ se remonta al Testamento Pr√¶toriar, por un lado, y al Testamento “con el cobre y la balanza”, por otro. Al igual que el Testamento del Pr√¶tor, no requer√≠a Mancipaci√≥n, y era inv√°lido si no era sellado por siete testigos. Al igual que el Testamento Mancipatorio, transmit√≠a la Herencia y no una mera Bonorum Possessio. Sin embargo, varios de sus rasgos m√°s importantes fueron anexados por medio de promulgaciones positivas, y es con respecto a esta triple derivaci√≥n del Edicto Pr√¶toriano, del Derecho Civil y de las Constituciones Imperiales, que Justiniano habla de la Ley de Testamentos en sus propios d√≠as como Jus Tripertitum. El Nuevo Testamento as√≠ descrito es el que generalmente se conoce como Testamento Romano. Pero fue el testamento del Imperio de Oriente solamente; y las investigaciones de Savigny han demostrado que en Europa occidental el antiguo testamento mancipatorio, con todo su aparato de transmisi√≥n, cobre y balanzas, continu√≥ siendo la forma en uso hasta la Edad Media.

Reformas de Julio Cesar

Suetonio enumera algunas de las reformas m√°s importantes de Julio C√©sar: en el a√Īo 46, el n√ļmero de beneficiarios del grano gratuito se redujo de 320.000 a 150.000, y los ciudadanos pasaron a estar registrados calle por calle, mientras que C√©sar tambi√©n estableci√≥ que un tercio de los pastores deb√≠an ser nacidos libres, presumiblemente para contrarrestar el desempleo rural. Muchos de los pobres de las ciudades, y presumiblemente de las zonas rurales de Italia, se asentaron en el extranjero en un amplio programa de colonizaci√≥n, con unos 80.000 ciudadanos de Roma asentados en las provincias, principalmente en Espa√Īa, la Galia Transalpina, Grecia, el norte de √Āfrica y Asia Menor. Se trataba de un cambio radical, aunque Cayo Graco hab√≠a propuesto colonias en ultramar para la plebe (como Cartago), y Saturnino asent√≥ a los veteranos de Mario en la Galia Transalpina. Hab√≠a poca tierra p√ļblica disponible en Italia, pero algunos de los veteranos de C√©sar recibieron tierras en la pen√≠nsula, probablemente en Campania y generalmente en peque√Īos grupos para evitar los disturbios causados por los colonos de Sila. C√©sar tambi√©n plane√≥ desecar el lago Fucine y las marismas de Pomptina, lo que habr√≠a permitido disponer de m√°s tierras para su distribuci√≥n. Otros veteranos fueron asentados en ultramar, en Provenza, √Āfrica y probablemente en Espa√Īa. Tambi√©n plane√≥ repoblar Cartago y Corinto, incluyendo espec√≠ficamente a los libertos entre los colonos, as√≠ como a los veteranos y a los pobres de las ciudades, para fomentar el comercio, y uno de sus proyectos era cortar un canal a trav√©s del istmo de Corinto. Sin embargo, hay pocas pruebas directas de una pol√≠tica de romanizaci√≥n del Mediterr√°neo. La ciudadan√≠a y los derechos latinos se otorgaron con moderaci√≥n, y a las comunidades en las que l√≥gicamente cab√≠a esperar por sus v√≠nculos con Roma. A todas las colonias latinas de la Galia Transpadana se les concedi√≥ la ciudadan√≠a (en el a√Īo 49) mediante una lex Roscia, y C√©sar plane√≥ que todas las comunidades de Sicilia recibieran derechos latinos. A partir del 1 de abril del 45 se reform√≥ el calendario con la ayuda del astr√≥nomo alejandrino Sos√≠genes, que compuso una obra Sobre las estrellas publicada en nombre de C√©sar. En el a√Īo 46, el a√Īo romano de 355 d√≠as, a pesar de la inserci√≥n de meses intercalares, se adelantaba tres meses al a√Īo solar. C√©sar hizo alargar los meses m√°s cortos para que el total de d√≠as del calendario fuera de 365, a√Īadiendo un d√≠a m√°s cada cuatro a√Īos. Para que el 45 comenzara en la fecha solar correcta, el a√Īo 46 se alarg√≥ a 445 d√≠as. Las fiestas agr√≠colas estaban ahora en sinton√≠a con las estaciones, y √©ste fue el logro m√°s duradero de C√©sar, vigente hasta las reformas del Papa Gregorio XIII en 1582. Est√° claro que C√©sar no ten√≠a un “proyecto” de reforma, sino que llev√≥ a cabo las medidas que consideraba necesarias a medida que las ve√≠a necesarias.

Familia en el Derecho Romano

Este texto se ocupa de la familia en el derecho romano. La autoridad del padre de familia era absoluta, y se conoc√≠a como patria potestas (poder del padre). Ten√≠a derecho a disponer de todos los miembros de la familia, cualquiera que fuera su edad, y de todos los bienes. Los hijos que le nac√≠an requer√≠an su reconocimiento para ser aceptados en la familia, y pod√≠a incorporar a extra√Īos al grupo familiar mediante la adopci√≥n, emancipar a sus hijos, sac√°ndolos as√≠ de la comunidad familiar y d√°ndoles independencia, y expulsar a su mujer de ella mediante el divorcio. Ten√≠a derecho a castigar a cualquier miembro de la casa bajo su potestas, aunque en la pr√°ctica los castigos severos a un ni√Īo, como la ejecuci√≥n de un hijo, implicaban la consulta de un consejo familiar de parientes y amigos mayores; en los casos, sin embargo, en que un dependiente hubiera sido culpable de un crimen pol√≠tico o de cobard√≠a en la batalla el paterfamilias pod√≠a imponer la pena capital. El paterfamilias tambi√©n pod√≠a desheredar a cualquiera de sus hijos, aunque la opini√≥n p√ļblica se opon√≠a a ello si no hab√≠a una raz√≥n v√°lida. Las mujeres estaban excluidas de todos los cargos y puestos p√ļblicos. No pod√≠an formar parte de jurados, desempe√Īar funciones como magistradas o interponer acciones legales en los tribunales. Adem√°s, no se les permit√≠a actuar como garantes de otros, ni como defensoras (y s√≥lo hacer testamentos con el consentimiento del tutor). En este sentido, se encontraban en la misma situaci√≥n jur√≠dica que los ni√Īos.

Materfamilias en Derecho Romano

La matrona romana, o materfamilias, disfrutaba de un estilo de vida muy diferente al de las mujeres de la Atenas cl√°sica. Aunque pasaba gran parte de su tiempo en casa, la esposa no se reclu√≠a all√≠ ni se manten√≠a alejada de las visitas masculinas. Parte de las virtudes de una matrona bien educada consist√≠a en hacer la vista gorda ante los asuntos de su marido. Algunos ediles presentaron una serie de cargos de inmoralidad contra las matronas romanas, algunas de las cuales, seg√ļn Livio, fueron condenadas por falta de castidad y enviadas al exilio. Adem√°s, en el a√Īo 216, a√Īade este autor, dos vestales fueron acusadas de romper sus votos y fueron condenadas; una se suicid√≥ y la otra fue ejecutada. M√°s adelante en la guerra, una matrona, Claudia Quinta, tambi√©n fue sospechosa de falta de castidad. Turia se presenta como el arquetipo de matrona romana, que consideraba m√°s importante el nacimiento de los hijos de su marido con una nueva esposa que su matrimonio. Pero cuando se quiso impedir que mostraran sus joyas, o tuvieran que pagar impuestos, las materfamilias romanas se opusieron y lograron salirse con la suya. El discurso de Hortensia contra el impuesto a las mujeres ricas segu√≠a ley√©ndose mucho un siglo m√°s tarde.

Guerra M√°rsica

L. Cornelio Sila, tras haber servido a las √≥rdenes de Mario y Catulo contra Jugurtha y las tribus germ√°nicas, ten√≠a la suficiente antig√ľedad y experiencia como para desempe√Īar un papel destacado en la Guerra M√°rsica o Social. Sin la Guerra M√°rsica o Social, Sila habr√≠a tenido pocas posibilidades de ser c√≥nsul, ya que era notoriamente pobre para ser senador y hab√≠a fracasado en su intento de ser elegido pretor para el 98: s√≥lo consigui√≥ el pretorio para el 97 mediante sobornos. En su campa√Īa para el consulado le ayud√≥ la aprobaci√≥n por parte del senado del grupo de estatuas dedicadas por Bocco en el 91, se√Īalando que la derrota de Jugurtha se deb√≠a principalmente a √©l (y no a Mario), y debi√≥ recordar al pueblo las victorias de su antepasado P. Cornelio Rufino, que llevaron las guerras samnitas a una conclusi√≥n triunfal en el 290.