El Estado ha sido considerado durante mucho tiempo como el actor más importante en la escena mundial, la “unidad” básica de la política global. Su predominio se deriva de su jurisdicción soberana. Como los Estados ejercen un poder indiscutible dentro de sus fronteras, operan, o deberían operar, como entidades independientes y autónomas en los asuntos mundiales. Sin embargo, el Estado está amenazado, quizás como nunca antes. En particular, la globalización, en sus formas económicas y políticas, ha conducido a un proceso de retroceso del Estado, llegando a conformar lo que algunos llaman el Estado post-soberano. Otros, sin embargo, sostienen que las condiciones de flujo y transformación subrayan que la necesidad del orden, la estabilidad y la dirección que (posiblemente) sólo el Estado puede proporcionar es mayor que nunca. ¿Están los Estados en declive, o están en un proceso de renacimiento?