Patriarcado

Literalmente significa gobierno de los padres pero las interpretaciones cr√≠ticas desde el feminismo (compromiso con una mejora del papel social de la mujer, que suele reflejarse en el sentido de promover la igualdad sexual) se refieren a √©l como un sistema u organizaci√≥n social de dominaci√≥n masculina sobre las mujeres que ha ido adoptando distintas formas a lo largo de la historia. El patriarcado es un fen√≥meno social estructural en el cual los hombres tienen el privilegio de dominar a las mujeres, tanto de manera visible como subliminal. Este fen√≥meno se manifiesta en los valores, actitudes, costumbres, expectativas e instituciones de la sociedad, y se mantiene a trav√©s del proceso de socializaci√≥n. (Tal vez sea de inter√©s m√°s investigaci√≥n sobre el concepto). Algunas sociedades son m√°s patriarcales que otras, pero pr√°cticamente todas se caracterizan por el fen√≥meno de una forma u otra. El patriarcado es una funci√≥n del poder f√≠sico, social, econ√≥mico y pol√≠tico masculino. Las mujeres y los ni√Īos, junto con cualquier individuo con una identidad de g√©nero no tradicional, sufren de subordinaci√≥n a los hombres.

El t√©rmino patriarcado proviene del lat√≠n pater (padre) y arch (regla). Hist√≥ricamente, la “regla del padre” fue la definici√≥n m√°s apropiada de patriarcado. Algunos autores consideraban que bajo el patriarcado cl√°sico, el hombre mayor tiene autoridad sobre todos los dem√°s miembros de la familia, incluidos los hombres m√°s j√≥venes, y las mujeres est√°n sujetas a distintas formas de control y subordinaci√≥n. (Tal vez sea de inter√©s m√°s investigaci√≥n sobre el concepto). Adem√°s, la propiedad, la residencia y el descenso proceden exclusivamente a trav√©s de la l√≠nea masculina. Sin embargo, hoy en d√≠a, esta definici√≥n puede considerarse una descripci√≥n demasiado simplista porque el fen√≥meno ha evolucionado sustancialmente con el tiempo.

Renacimiento Italiano

Las excavaciones realizadas en G√©nova por arque√≥logos italianos y brit√°nicos a partir del decenio de 1960 fueron especialmente influyentes en la promoci√≥n del estudio del per√≠odo posmedieval. La publicaci√≥n de la arqueolog√≠a urbana posmedieval tambi√©n est√° empezando a ser m√°s com√ļn, al menos en algunas regiones. La arqueolog√≠a urbana tambi√©n desempe√Ī√≥ un papel importante en el fomento del estudio de la cer√°mica cotidiana. No es sorprendente que el estudio del Renacimiento y la cultura urbana en general haya sido un importante foco de estudio para los historiadores italianos y extranjeros que han generado una enorme literatura. La arquitectura, las fortificaciones, los jardines, la cer√°mica y el vidrio han sido estudiados como parte de la historia del Renacimiento. Entre las tendencias recientes de la historia del arte y la cultura de importancia para la arqueolog√≠a figura la nueva atenci√≥n que se presta a los contextos sociales y pol√≠ticos del arte, los estudios sobre el hogar y el consumo y las redes internacionales de intercambio cultural.

Características de Cristianismo

¬ŅC√≥mo es posible que los hechos, del primer cristianismo en Israel, ocurridos en una zona remota del Imperio Romano, tengan un significado universal? El propio Pablo admiti√≥ que la noci√≥n era escandalosa; era ofensiva para Israel porque los jud√≠os nunca podr√≠an concebir que su mes√≠as fuera condenado a muerte; y era probable que pareciera una simple tonter√≠a para los gentiles que no ten√≠an conocimiento de las creencias de Israel. Sin embargo, todos los primeros cristianos lo afirmaban como cierto. Cre√≠an que Jes√ļs, con su muerte, hab√≠a pagado una pena universal por toda la incredulidad y desobediencia humana hacia Dios. Adem√°s, afirmaban que la resurrecci√≥n era el primer acto por el que Dios restauraba toda la creaci√≥n. La creaci√≥n estaba, en palabras de algunos cristianos modernos, “naciendo de nuevo”, siendo reconstituida y rehecha seg√ļn la intenci√≥n original de Dios. Este fue el mensaje que los primeros cristianos llevaron, primero a Israel y luego al resto del mundo. Dentro de la percepci√≥n y experiencia cristiana de Dios, destacan unos rasgos caracter√≠sticos: (1) la personalidad de Dios, (2) Dios como Creador, (3) Dios como Se√Īor de la historia, y (4) Dios como Juez.

Raz√≥n P√ļblica

Raz√≥n P√ļblica en la Teor√≠a del Derecho Recursos V√©ase Tambi√©n Teor√≠a del Derecho Natural Teor√≠a del Derecho Divino Bibliograf√≠a Paloma Dur√°n y Lalaguna: Notas de Teor√≠a del Derecho. Castell√≥ de la Plana. Publicaciones de la Universidad Jaume I. 1997 Ignacio Ara Pinilla: Introducci√≥n a la […]

Revolución Serbia

Este texto se ocupa de la Revoluci√≥n serbia. A finales del siglo XVIII, las antiguas instituciones que se describen aqu√≠ se combinaron con nuevas fuerzas para crear las condiciones previas a la exitosa revoluci√≥n que comenz√≥ en 1804. ¬ŅCu√°les fueron estos cambios? ¬ŅFu√© una “revoluci√≥n nacional”? Muchos serbios s√≥lo quer√≠an volver al antiguo statu quo. No hubo una conspiraci√≥n organizada como la que inici√≥ la revoluci√≥n griega unos a√Īos despu√©s. Por otra parte, los campesinos estaban cada vez m√°s descontentos incluso antes de los asesinatos. La cuarta fase (a veces llamada Segunda Revoluci√≥n) tuvo lugar en 1815 tras un intermezzo de restauraci√≥n del dominio otomano. La restauraci√≥n comenz√≥ bastante bien. Los turcos ofrecieron una amnist√≠a en 1813 y volvieron a nombrar a los l√≠deres serbios que regresaban. Entre ellos estaba un tal Milos Obrenovic. Si se compara con las revoluciones de Europa Occidental y Am√©rica de 1688, 1776 o 1789, el logro de 1815 fue limitado. El pueblo serbio no tuvo acceso al poder “democr√°tico” o representativo. Milos era un tirano que dirig√≠a el pa√≠s seg√ļn sus propios intereses. Milos sab√≠a que nunca podr√≠a contar con el apoyo real de los c√≠rculos musulmanes y otomanos. Por ello, Milos consigui√≥ una reducci√≥n gradual pero efectiva del poder turco y las instituciones serbias llenaron inevitablemente el vac√≠o. Para protegerse, Milos evadi√≥ los l√≠mites del tratado y cre√≥ un ej√©rcito serbio.

Colbertismo

Jean Baptiste Colbert en 1948 Dec√≠a Guillermo Di_az, en su Diccionario Pol√≠tico, que Jean Baptiste Colbert es:Famoso estadista franc√©s, que se distingui√≥ por la amplitud de las reformas que introdujo durante el tiempo que tuvo a su cargo el Ministerio de Finanzas (1619-83). Unific√≥ los […]

Fin del Imperialismo Colonial

Este texto se ocupa del fin del imperialismo o fin de los imperios coloniales. No solo se trata de los imperios que desaparecieron luego de la 1 Guerra Mundial (cuatro imperios se derrumbaron: el ruso en 1917, el alem√°n y el austroh√ļngaro en 1918, y el otomano en 1922), sino tambi√©n tras la segunda guerra mundial. Durante la Primera Guerra Mundial, los imperios coloniales de Francia y Gran Breta√Īa se movilizaron para ayudar a los esfuerzos b√©licos europeos e imperiales. Esta movilizaci√≥n y las dificultades de la desmovilizaci√≥n supusieron una considerable presi√≥n sobre los sistemas imperiales, que s√≥lo se abord√≥ parcialmente mediante las reformas de posguerra. La Gran Guerra tambi√©n desencaden√≥ un desaf√≠o ideol√≥gico sin precedentes al r√©gimen colonial, encarnado en las ideas de Woodrow Wilson, que tom√≥ forma a trav√©s del sistema obligatorio. Aunque se impusieron algunas restricciones a las actividades de las potencias coloniales, tanto Gran Breta√Īa como Francia mantuvieron su dominio imperial, a menudo reprimiendo violentamente los desaf√≠os nacionalistas anticoloniales. Durante la Segunda Guerra Mundial, los gigantescos gastos para mantener a los alemanes y a los italianos fuera de Egipto, y a los japoneses fuera de la India, hab√≠an sido cargados como una cuesti√≥n de contabilidad s√≥lo contra los brit√°nicos; lo √ļnico que se pod√≠a hacer, en la opini√≥n posiblemente quijotesca del Gobierno, era financiar estas vastas demandas y pagarlas a los egipcios y a los indios pieza por pieza como fuera posible.

Tercer Estado

¬ŅQu√© es el tercer estado? (Historia) ¬ŅQu√© es el tercer estado?, nombre por el que es conocida en espa√Īol la octavilla escrita por el sacerdote y pol√≠tico franc√©s Emmanuel Joseph Siey√®s, publicada an√≥nimamente en enero de 1789 en Par√≠s a modo de panfleto con el objeto de reivindicar, en los […]

Imperio de Ultramar

Este texto se ocupa de diversos aspectos de los Imperios de ultramar, siendo el colonialismo uno de los principales. Fue la suerte de Gran Breta√Īa que los protestantes rebeldes permanecieran, aunque con esp√≠ritu disidente, bajo la bandera brit√°nica. Los holandeses nunca enviaron colonos en la misma cantidad y calidad, primero porque sus gobernantes espa√Īoles no se lo permitieron, y luego porque hab√≠an conseguido la posesi√≥n de su propio pa√≠s. Y aunque hubo una gran emigraci√≥n de hugonotes protestantes desde las dragonadas y la persecuci√≥n de Luis XIV, ten√≠an Holanda e Inglaterra cerca como refugios, y su industria, habilidad y sobriedad fueron principalmente a fortalecer esos pa√≠ses, y particularmente Inglaterra. Algunos de ellos fundaron asentamientos en Carolina, pero √©stos no permanecieron franceses; cayeron primero en manos de los espa√Īoles y finalmente en las de los ingleses. Los asentamientos holandeses, con los suecos, tambi√©n sucumbieron ante Gran Breta√Īa; Nueva √Āmsterdam pas√≥ a ser brit√°nica en 1674, y su nombre se cambi√≥ por el de Nueva York (v√©ase la Historia de Nueva York). El estado de las cosas en Am√©rica del Norte en 1750 es relevante aqu√≠. El poder brit√°nico estaba establecido a lo largo de la costa oriental desde Savannah hasta el r√≠o San Lorenzo, y Terranova y considerables zonas del norte, los territorios de la Compa√Ī√≠a de la Bah√≠a de Hudson, hab√≠an sido adquiridos por tratado a los franceses. Los brit√°nicos ocuparon Barbados (casi su posesi√≥n americana m√°s antigua) en 1605, y adquirieron Jamaica, las Bahamas y la Honduras brit√°nica a los espa√Īoles. Las colonias brit√°nicas estaban siendo colonizadas muy s√≥lidamente por una buena clase de gente; ya contaban con una poblaci√≥n de m√°s de un mill√≥n de habitantes; los franceses en ese momento apenas contaban con una d√©cima parte de esa cifra. Ten√≠an varios viajeros y misioneros brillantes trabajando, pero ninguna sustancia de poblaci√≥n detr√°s de ellos. En 1763, Canad√° fue finalmente cedido a Gran Breta√Īa. (Pero la parte occidental de la regi√≥n bastante indefinida de Luisiana, en el sur, que lleva el nombre de Luis XIV, permaneci√≥ fuera del √°mbito brit√°nico. Fue tomada por Espa√Īa; y en 1800 fue recuperada por Francia. Finalmente, en 1803, fue comprada a Francia). En una segunda fase, en el siglo XIX, Gran Breta√Īa se anexion√≥ el Imperio Indio y se complet√≥ la partici√≥n de √Āfrica.

Características del Siglo XVII

Este texto se ocupa de las caracter√≠sticas del siglo XVII, especialmente en Europa, y sus movimientos. Carlos I (1625) iba a descubrir de forma efectiva que hab√≠a en sus dominios un gran n√ļmero de terratenientes y comerciantes, personas sustanciales e inteligentes, que pon√≠an un l√≠mite muy definido a las llamadas y ocasiones del monarca y sus ministros. Estaban dispuestos a tolerar su gobierno si ellos mismos pod√≠an ser tambi√©n monarcas de sus tierras y negocios y oficios y lo que no. Pero no de otra manera. En toda Europa hubo un desarrollo paralelo. Por debajo de los reyes y pr√≠ncipes estaban estos monarcas menores, los propietarios privados, los nobles, los ciudadanos ricos y similares, que ahora ofrec√≠an al pr√≠ncipe soberano una resistencia muy parecida a la que los reyes y pr√≠ncipes de Gema hab√≠an ofrecido al emperador. Quer√≠an limitar los impuestos en la medida en que les afectaban a ellos mismos, y ser libres en sus propias casas y fincas. Y la difusi√≥n de los libros y la lectura y la intercomunicaci√≥n estaba permitiendo a estos monarcas m√°s peque√Īos, estos monarcas de la propiedad, desarrollar una comunidad de ideas y una solidaridad de resistencia como no hab√≠a sido posible en ninguna etapa anterior de la historia del mundo. En todas partes estaban dispuestos a resistir al pr√≠ncipe, pero no en todas partes encontraron las mismas facilidades para una resistencia organizada. Las circunstancias econ√≥micas y las tradiciones pol√≠ticas de los Pa√≠ses Bajos y de Inglaterra hicieron que estos pa√≠ses fueran los primeros en llevar a cabo este antagonismo entre la monarqu√≠a y la propiedad privada.

Monarquías Europeas del Siglo XVII

Este texto se ocupa de las Monarqu√≠as Europeas del Siglo XVII, y de las monarqu√≠as absolutas de la segunda parte del siglo XVII, con espacio dedicado a las letras de la √©poca. Los monarcas europeos gobernaban sus reinos como sus nobles gobernaban sus haciendas: conspiraban unos contra otros, eran pol√≠ticos y previsores de manera irreal, hac√≠an guerras, gastaban la sustancia de Europa en absurdas “pol√≠ticas” de agresi√≥n y resistencia. Finalmente, estall√≥ sobre ellos una gran tormenta desde las profundidades. Esa tormenta, la Primera Revoluci√≥n Francesa, la indignaci√≥n del hombre com√ļn en Europa, tom√≥ su sistema desprevenido. No fue m√°s que el estallido inicial de un gran ciclo de tormentas pol√≠ticas y sociales que a√ļn contin√ļa, y que tal vez contin√ļe hasta que todo vestigio de monarqu√≠a nacionalista haya sido barrido del mundo y los cielos se despejen de nuevo para la gran paz de la federaci√≥n de la humanidad.

Alemania en el Siglo XVII

La tierra estaba tan acosada que los campesinos dejaron de cultivar, las cosechas que se pudieron recoger se escondieron, y grandes multitudes de mujeres y ni√Īos hambrientos se convirtieron en seguidores de los ej√©rcitos, y proporcionaron una cola de ladrones al saqueo m√°s rudo. Al final de la lucha, toda Alemania estaba arruinada y desolada. Europa Central no se recuper√≥ del todo de estos robos y devastaciones durante un siglo. En 1648 los pr√≠ncipes y los diplom√°ticos se reunieron en medio de los estragos que hab√≠an hecho para arreglar los asuntos de Centra] Europa en la Paz de Westfalia. Por esa paz el poder del Emperador qued√≥ reducido a una sombra, y la adquisici√≥n de Alsacia llev√≥ a Francia hasta el Rin. Y un pr√≠ncipe alem√°n, el Elector Hohenzollen de Brandeburgo, adquiri√≥ tanto territorio que se convirti√≥ en la mayor potencia alemana junto al Emperador, una potencia que en esa actualidad (1701) se convirti√≥ en el reino de Prusia.

Provincias Unidas de los Países Bajos

La forma que adopt√≥ el gobierno de la Holanda liberada fue la de una rep√ļblica patricia bajo la direcci√≥n de la Casa de Orange. Los Estados Generales eran mucho menos representativos del conjunto de los ciudadanos que el Parlamento ingl√©s, cuya lucha con la Corona relataremos a continuaci√≥n. Aunque lo peor de la lucha hab√≠a pasado despu√©s del asedio de Alkmaar, Holanda no fue efectivamente independiente hasta 1609, y su independencia s√≥lo fue reconocida plena y completamente por el Tratado de Westfalia en 1648.

Guerras Turco-Rusas

Guerras Turco-rusas, nombre que reciben los enfrentamientos b√©licos mantenidos por los imperios ruso y otomano durante los siglos XVII, XVIII y XIX, a medida que Rusia se hac√≠a con el control de la costa norte del mar Negro y ampliaba su esfera de influencia en la pen√≠nsula de los Balcanes a costa del poder de los sultanes otomanos. En las Guerras Turco-rusas tuvo lugar la ia intervenci√≥n de las potencias Europeas en algunas ocasiones. En algunos periodos, el objetivo de Rusia fue aumentar su influencia pol√≠tica en los Balcanes y controlar los estrechos del B√≥sforo y de los Dardanelos, situados entre el mar Negro y el Mediterr√°neo. En 1875, cuando las razas cristianas de los Balcanes, y en particular los b√ļlgaros, se volvieron inquietas e insurgentes, comenz√≥ un nuevo impulso de lo que hemos llamado aqu√≠ el mapa natural contra los acuerdos diplom√°ticos del Tratado de Viena. Los turcos adoptaron violentas medidas represivas y emprendieron masacres de b√ļlgaros a gran escala. Entonces Rusia intervino (1877), y tras un a√Īo de costosa guerra oblig√≥ a los turcos a firmar el Tratado de San Stefano, que fue, en general, un tratado sensato, que rompi√≥ el Imperio turco artificial, y estableci√≥ en gran medida el mapa natural. Pero se hab√≠a convertido en una tradici√≥n de la pol√≠tica brit√°nica frustrar “los designios de Rusia”.

Protestantes

Protestantes Este elemento es una expansi√≥n del contenido de los cursos y gu√≠as de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y an√°lisis sobre este tema. Historia de los Protestantes Protestantes si el Pr√≠ncipe lo desea Al principio de la jefatura de Carlos V en Alemania se enfrent√≥ a las desconcertantes disensiones de la cristiandad. La revuelta contra … Leer m√°s

Características del Arte Renacentista

El desarrollo del Renacimiento en Italia se produjo en tres fases, concretamente, el Renacimiento temprano (1400-1475 d.C.), el Alto Renacimiento (1475-1525 d.C.) y el Renacimiento tardío o manierismo (1525-1600 d.C.). Durante estos periodos se produjeron muchos cambios en el mundo del arte. El mayor cambio fue de carácter socioeconómico en las familias italianas. Se dio a los artistas la oportunidad de trabajar fuera del dominio de la iglesia. Los artistas rechazaron la acentuación medieval de la religión y el más allá. En su lugar, se centraron en sus propios oficios. Se podría decir que sentaba las bases de lo que hoy llamamos modernismo.

Orígen del Renacimiento Literario

Cervantes (1547-1616) se apoder√≥ de los humores y absurdos de un conflicto entre la tradici√≥n medieval de la caballer√≠a en posesi√≥n de la imaginaci√≥n de un caballero magro, pobre y medio loco, y las necesidades e impulsos de la vida vulgar. Su Don Quijote y Sancho Panza, al igual que el Sir John Falstaff de Shakespeare, la Esposa de Bath de Chaucer y el Gargant√ļa de Rabelais, rompen la dignidad y la heroicidad de la literatura formal para dar paso a la libertad y la risa. Rompen como Roger Bacon y los hombres de ciencia rompieron la ciencia libresca de los eruditos, y como los pintores y escultores de los que vamos a hablar rompieron las restricciones decorativas y el decoro religioso del arte medieval. El hecho fundamental del Renacimiento no fue el clasicismo sino la liberaci√≥n. El renacimiento del saber latino y griego s√≥lo contribuy√≥ a los valores positivos del Renacimiento por su influencia corrosiva sobre las tradiciones cat√≥lica, g√≥tica e imperial. En Alemania y Pa√≠ses Bajos, los nuevos impulsos intelectuales fueron casi simult√°neos a las inmensas tensiones pol√≠ticas y religiosas de la Reforma, y produjeron formas menos puramente art√≠sticas. Ya exist√≠a en Francia una literatura de canciones alegres en lat√≠n medieval, canciones de taberna y de camino (la poes√≠a goli√°rdica del siglo XIII), y el esp√≠ritu de esta escritura aut√©ntica viv√≠a en versos tan verdaderos y aut√≥ctonos como los de Villon (1431-1463), pero el renacimiento de los estudios latinos lleg√≥ desde Italia e impuso la artificialidad a todas las mentes, excepto a las m√°s robustas. Se estableci√≥ un estilo elaborado, con algo de la dignidad de la mamposter√≠a monumental, y se erigieron espl√©ndidos poemas y obras de teatro cl√°sicas para la admiraci√≥n m√°s que para el placer de la posteridad. Sin embargo, el genio de la vida francesa no se limit√≥ del todo a estos nobles ejercicios; apareci√≥ una prosa fina y flexible. Montaigne (1533-1592), el primero de los ensayistas, escrib√≠a agradablemente sobre la vida y desagradablemente sobre lo leal, y Rabelais (1490?-1553), como un torrente de lava ardiente, gritona y risue√Īa, irrumpi√≥ en todas las dignidades y decencias de los pedantes.

Historia de la Civilización Occidental

Los pueblos n√≥madas fueron siempre los que suministraron a las civilizaciones nuevos gobernantes y nuevas aristocracias. S√≥lo despu√©s de miles de a√Īos de cambios c√≠clicos entre el refresco de la conquista n√≥mada, la civilizaci√≥n, la decadencia y la nueva conquista, comenz√≥ el actual proceso de mezcla mutua de las tendencias “civilizadas”, o de trabajo obediente, y “libres”, o aristocr√°ticas y aventureras, en un nuevo tipo de comunidad, que ahora exige nuestra atenci√≥n y que es la sustancia de la historia contempor√°nea. Durante largas √©pocas todas las civilizaciones crecieron y se desarrollaron a lo largo de l√≠neas mon√°rquicas, sobre l√≠neas de monarqu√≠a absoluta. La historia de las primeras civilizaciones cultivadoras y de sus templos, cortes y ciudades abunda en la historia de la humanidad, pero es bueno recordar que el escenario de esa historia nunca fue m√°s que una parte muy peque√Īa de la superficie del globo. En la mayor parte de la tierra, hasta hace muy poco, hasta los √ļltimos dos mil a√Īos, los pueblos tribales m√°s resistentes y menos numerosos de los bosques y parques y los pueblos n√≥madas de las praderas estacionales mantuvieron y desarrollaron sus propias formas de vida. La civilizaci√≥n, incluso en sus formas m√°s serviles, ha ofrecido siempre muchas cosas enormemente atractivas, convenientes y agradables para la humanidad; pero algo inquieto e ind√≥mito en nuestra especie se ha esforzado continuamente por convertir la civilizaci√≥n de su dependencia original de la obediencia no participante en una comunidad de voluntades participantes.

Unificación Italiana

Napole√≥n III pudo recoger al menos una parte del bot√≠n que se hab√≠a propuesto conseguir en Italia a partir de Plombi√®res. En ese momento se complet√≥ la primera secuencia del proceso de unificaci√≥n nacional italiana. Fue el resultado de la convergencia de las iniciativas de fuerzas subversivas de distinto rango y profundidad. Los hubo legales -los gobiernos y jefes de Estado de dos pa√≠ses del concierto europeo que presionaron para reformular la balanza en su propio beneficio- y extralegales: los voluntarios nacionales que desembarcaron en los campos de batalla junto a las tropas regulares; los l√≠deres de los levantamientos en Toscana, en los Ducados, en las Legaciones. El hecho de que los esfuerzos combinados de estas fuerzas hubieran conducido a un resultado que gozaba del consenso sustancial de las √©lites locales (ciertamente no en la extensi√≥n oce√°nica aparentemente sancionada por los plebiscitos, pero con la misma certeza sin una oposici√≥n interna de apreciable profundidad) y que al mismo tiempo la Europa de las grandes potencias parec√≠a dispuesta a metabolizarlo en su propio equilibrio, no pod√≠a sino alentar nuevos escenarios posibles de transformaci√≥n del marco pol√≠tico de la pen√≠nsula italiana. Garibaldi intervino activamente en las complicadas luchas militares y pol√≠ticas que se produjeron en los a√Īos siguientes. Encabez√≥ una victoriosa expedici√≥n contra las fuerzas austriacas de los Alpes en 1859.

Cronología de la Colonización de los Países Bajos en América

Esta cronología se ocupa de la colonización holandesa en América, pero remontándose a la presencia de los primeros vikingos en el continente. Esta cronología o línea de tiempo lista y enumera los acontecimientos clave desde la llegada de los nórdicos hasta la salida de los holandeses.

Protestantismo en Europa

Y paralelamente a esta gran oleada de esfuerzos educativos, el tono y la calidad de la iglesia tambi√©n mejoraron mucho gracias a la clarificaci√≥n de la doctrina y a las reformas en la organizaci√≥n y la disciplina que se hicieron en el Concilio de Trento. Este concilio se reuni√≥ intermitentemente en Trento o en Bolonia entre los a√Īos 1545 y 1563, y su trabajo fue al menos tan importante como la energ√≠a de los jesuitas para detener los cr√≠menes y los errores que estaban causando que un estado tras otro se apartara de la comuni√≥n romana. El cambio realizado por la Reforma dentro de la Iglesia de Roma fue tan grande como el cambio realizado en las iglesias protestantes que se separaron del cuerpo madre.

Historia de los Judíos en Europa

La importancia de la comunidad jud√≠a para el ascenso comercial holand√©s en el siglo XVII ha sido demostrada por la literatura; desde 1648 fueron uno de los componentes vitales en el imponente edificio del comercio global de Holanda. Los jud√≠os fueron expulsados de Inglaterra en 1290 durante el reinado de Eduardo I. Su readmisi√≥n en 1656 bajo el Protectorado de Cromwell es interpretada por algunos como prueba de la tolerancia y compasi√≥n de Cromwell. Esto se puede cuestionar en varios puntos. Pero hay pruebas de una comunidad jud√≠a establecida en Londres antes de 1655. Temerosos de la persecuci√≥n, no declararon su identidad, viviendo como comerciantes espa√Īoles. Mientras que sus asuntos comerciales eran p√ļblicos, su religi√≥n era privada.

Actores Internacionales

El Estado ha sido considerado durante mucho tiempo como el actor m√°s importante en la escena mundial, la “unidad” b√°sica de la pol√≠tica global. Su predominio se deriva de su jurisdicci√≥n soberana. Como los Estados ejercen un poder indiscutible dentro de sus fronteras, operan, o deber√≠an operar, como entidades independientes y aut√≥nomas en los asuntos mundiales. Sin embargo, el Estado est√° amenazado, quiz√°s como nunca antes. En particular, la globalizaci√≥n, en sus formas econ√≥micas y pol√≠ticas, ha conducido a un proceso de retroceso del Estado, llegando a conformar lo que algunos llaman el Estado post-soberano. Otros, sin embargo, sostienen que las condiciones de flujo y transformaci√≥n subrayan que la necesidad del orden, la estabilidad y la direcci√≥n que (posiblemente) s√≥lo el Estado puede proporcionar es mayor que nunca. ¬ŅEst√°n los Estados en declive, o est√°n en un proceso de renacimiento?

Sociedad Moderna

Las sociedades modernas est√°n cambiando tan r√°pida y radicalmente como las econom√≠as modernas. Entre los cambios m√°s importantes se encuentra la naturaleza cambiante de las conexiones sociales, especialmente a la luz del surgimiento de las llamadas sociedades postindustriales y el crecimiento masivo de la tecnolog√≠a de las comunicaciones. ¬ŅLas formas “densas” de conexi√≥n social est√°n siendo sustituidas por formas “finas” de conexi√≥n? Por otra parte, el avance de la globalizaci√≥n cultural est√° modificando las normas y los valores sociales, sobre todo, pero no exclusivamente, en el mundo en desarrollo, sobre todo a trav√©s de la difusi√≥n del consumismo y el aumento del individualismo. Por √ļltimo, el crecimiento de los grupos transnacionales y los movimientos globales ha llevado a algunos a sugerir que las relaciones sociales y las identidades est√°n en proceso de reconfiguraci√≥n mediante la aparici√≥n de lo que se ha denominado “sociedad civil global”. ¬ŅExiste la sociedad civil global y cu√°les son sus implicaciones para la futura configuraci√≥n de la pol√≠tica global?

Praga

Batalla de la Monta√Īa Blanca (Historia) Batalla de la Monta√Īa Blanca, combate b√©lico que tuvo lugar el 8 de noviembre de 1620 en B√≠l√° Hora (conocida por la historiograf√≠a espa√Īola como Monta√Īa Blanca, y por la alemana como Wiesserberg), una colina cercana a la actual ciudad checa de Praga, […]

Apulia

Batalla de Ceri√Īola (Historia) Batalla de Ceri√Īola, enfrentamiento b√©lico entre las tropas francesas y las espa√Īolas que tuvo lugar, el 28 de abril de 1503, junto a la localidad de Ceri√Īola (Cerignola), situada en la regi√≥n italiana de Apulia. Se produjo durante las guerras de Italia de […]

Cristianismo

Ahrens Enrique Ahrens, se refiere al Cristianismo en su Enciclopedia Jur√≠dica: El Cristianismo, considerado aqu√≠ desde el punto de vista de nuestro asunto, concibi√≥ igualmente la justicia como interna y externa; pero hizo que cambiara la idea que la antig√ľedad entera y Platon ten√≠an del […]

Historia del Comercio Electrónico

Historia del Comercio Electr√≥nico Este elemento es una ampliaci√≥n de los cursos y gu√≠as de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y an√°lisis sobre este tema. Historia Inicial de la Comercializaci√≥n y Adaptaci√≥n en Internet Nota: puede resultar relevante la lectura de la historia de internet y el desarrollo hist√≥rico de la multimedia. COMERCIALIZACI√ďN A partir de … Leer m√°s