Para promover una mayor seguridad jurídica a través de la unificación internacional de las leyes, la mera adopción de convenios sobre derecho uniforme es insuficiente. También es necesario garantizar la aplicación e interpretación uniformes de dichos convenios por parte de los tribunales. Aunque los juristas y los tribunales no discuten la necesidad de una aplicación e interpretación uniformes, la práctica jurídica muestra una clara tendencia hacia el interior que probablemente ponga en peligro el proyecto de unificación jurídica. Entre los factores cruciales para lograr una aplicación e interpretación uniformes, destacan tres en particular. En primer lugar, se requiere una definición autónoma de los términos jurídicos que no esté excesivamente impregnada de ideas preconcebidas importadas de la educación jurídica nacional del jurista respectivo. En segundo lugar, el significado autónomo de los términos no debe discernirse mediante la aplicación de la metodología jurídica nacional. En su lugar, la interpretación debe encontrarse a través de una metodología internacional autónoma. En tercer lugar, la aplicación internacional uniforme de los convenios exige que los tribunales presten la debida atención a las conclusiones de los tribunales de otros países. La crítica relativa a la aplicación de las normas de derecho internacional público sobre la interpretación de los tratados se basa en el argumento de que estas normas se dirigen a las relaciones jurídicas entre Estados, pero no entre particulares.