Payo
El vocablo se registra desde principios del siglo XVI, y era muy corriente en los siglos XVII y XVIII. En español general continúa siendo designación del aldeano. Una acepción es la de “campesino ignorante y rudo”. Registra también la voz “payo” como modo de llamar al prelado o al párroco en geunanía. El sentido que tiene en México se ha registrado en todos los diccionarios de americanismos del español (Santamaría, Malaret, Morínigo), y no parece estar muy alejado de la acepción más general, aunque solo se puede hablar de payos respecto al habitante de las grandes ciudades, y no se puede calificar de payo a un campesino en el campo. La voz “payo” tiene otras significaciones en el resto de América.