El cambio climático vinculado al Antropoceno tampoco está perdonando la vida al paisaje de las Montañas Rocosas. Los modelos climáticos indican que el aumento de las temperaturas observado desde los años noventa continuará, lo que provocará un aumento medio de 1 a 20 °C a finales del siglo XXI, mientras que es probable que las precipitaciones disminuyan entre un 20 y un 25%. El calentamiento es responsable de una reducción de la criosfera en el noroeste de Norteamérica, un fenómeno que nunca había sido tan importante desde el comienzo del periodo postglaciar. Como consecuencia, la nieve se derrite antes, hasta dos o tres semanas antes que en los años 70, provocando sequías en los últimos meses del verano. Esta misma sequía, combinada con la reducción de las precipitaciones, más acusada en las Montañas Rocosas del Sur, ha provocado un aumento del número de incendios que devastan cada año millones de hectáreas de bosque y amenazan a comunidades enteras.