Gabinete de Curiosidades
Al penetrar aún más en el espacio público, el gabinete de curiosidades se ha convertido en un verdadero fenómeno de moda que todo el mundo quiere apropiarse gracias a métodos que se encuentran en tiendas de decoración o en revistas. Esta deriva mercantil y decorativa responde sin duda a un gusto creciente por la exposición de uno mismo, estetizada y fuertemente individualizada, que se desarrolla a través de una patrimonialización personal no prescrita por la historia del arte. Sin duda, es a uno mismo a quien se pone en escena a través de este gusto por lo heterogéneo. Este regreso de los gabinetes de curiosidades dice finalmente a su manera el poder, en la sociedad de consumo, del objeto «culto».