Comunismo Cristiano
En el clima de la Guerra Fría de los años 50 y 60, la amenaza del comunismo galvanizó la atención pública. A medida que Martin Luther King fue adquiriendo relevancia, tuvo que defenderse con frecuencia de las acusaciones de ser comunista, aunque su opinión de que “el comunismo y el cristianismo son fundamentalmente incompatibles” no cambió. Aunque simpatizaba con la preocupación central del comunismo por la justicia social, King se quejaba de que, con su “frío ateísmo envuelto en los ropajes del materialismo, el comunismo no da cabida a Dios ni a Cristo”. Dos discursos suyos fueron particularmente influyentes en relación al comunismo cristiano. Esta sección se centra, también, en el papel que desempeñan Hegel y Marx en dos de sus escritos más recientes y convincentes. En un primer momento, uno no puede dejar de sorprenderse por el modo en que los autores en cuestión parecen, contra todo pronóstico, oponerse repetidamente el uno al otro.