Según el derecho de los conflictos armados, que contiene prescripciones relativas al servicio de tumbas, los muertos deberán ser enterrados honrosamente, si es posible de conformidad con los ritos de su religión. La ciencia para determinar la causa de la muerte es compleja. Un experto que examine una herida de bala puede determinar dónde se disparó a una persona, el alcance del disparo y el ángulo en el que entró la bala, todas ellas pistas para saber si alguien fue ejecutado o no. La identificación es el siguiente paso. Los expertos se basan en los testigos, que pueden saber quién está en cada tumba. Los registros dentales precisos ayudan a establecer una correspondencia entre un cuerpo y una persona desaparecida. Las pruebas de ADN también pueden utilizarse para ayudar a identificar a las víctimas. El éxito varía. En Ruanda, la identificación es casi imposible, debido a la falta de registros y al gran tamaño de las tumbas. Pero los expertos son optimistas y podrán identificar la mayoría de los doscientos cuerpos exhumados de Ovcara (Croacia), gracias a una lista de quiénes estaban en la tumba. Son menos optimistas respecto a la fosa de Cerska, dado el número de personas desaparecidas.