Bizancio
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Bizancio: Consideraciones Generales
Bizancio (Historia)
Bizancio, antigua ciudad fundada por habitantes de Megara hacia el 660 a.C. como una colonia griega, situada en la zona europea del Bósforo, ocupaba parte del emplazamiento de la actual Estambul. Con su excelente puerto (más tarde conocido como el Cuerno de Oro), emplazado estratégicamente entre el mar Negro y el mar mediterráneo (véase su concepto, y asimismo las características de este mar entre tres continentes), con abundantes bancos de pesca, Bizancio se convirtió pronto en el primer puerto y centro de distribución, especialmente para su mercado de grano. Las fuerzas persas de Darío I destruyeron Bizancio a principios del siglo V a.C. Fue reconstruida por los espartanos en el 479 a.C., y durante los cien años siguientes, Atenas disputó el control espartano de la ciudad. El general ateniense Alcibíades tomó la ciudad en el 409 a.C., pero cuatro años más tarde los atenienses fueron expulsados por una expedición bajo el mando del general espartano Lisandro. Bizancio cayó otra vez en poder de Atenas en el 390 a.C.Entre las Líneas En una alianza con las islas griegas de Quíos, Rodas y Cos, así como con la satrapía persa de Caria, la ciudad libró con éxito una lucha por su independencia en el 357 a.C. Entre el 341 y el 340 a.C. Atenas se reorganizó para defenderla, entonces bajo el acoso de Filipo II de Macedonia. Durante el reinado (336-323 a.C.) del hijo de Filipo, Alejandro Magno, Bizancio se vio obligada a reconocer la soberanía de Macedonia; bajo sus sucesores, sin embargo, recuperó su independencia. La ciudad fue posteriormente atacada por los escitas y en el 279 a.C. por los celtas, quienes tras invadir la vecina Tracia, impusieron tributo a la ciudad. Para asegurarse fondos, los bizantinos exigieron un impuesto sobre los barcos que pasaban por el Bósforo, lo cual llevó a la guerra contra Rodas.
Los bizantinos apoyaron a Roma en la guerra contra el rey sirio Antíoco III (191-188 a.C.). A cambio de esta ayuda y por la prestada durante las guerras contra Mitrídates VI Eupátor (88-65 a.C.), Roma reconoció a Bizancio como una ciudad aliada y libre.
Aviso
No obstante, más adelante pasó a estar bajo control del Imperio romano y se vio obligada a pagar tributo hasta el reinado del emperador Claudio I (41-54 d.C.).Entre las Líneas En la guerra entre el emperador Lucio Septimio Severo y Cayo Pescennio Níger, que tuvo lugar en el 194, Bizancio se puso de parte de este último. Severo capturó Bizancio en el 196, revocó sus privilegios y demolió sus muros.Entre las Líneas En el 324, Constantino I el Grande derrotó a su coemperador Licinio cerca de Bizancio y en el 326 comenzó la reconstrucción de la ciudad como una nueva capital imperial. ésta fue inaugurada en el 330, con la nueva denominación de Constantinopla en honor a su fundador. Como capital del Imperio bizantino desde el 395 hasta su caída en 1453, Constantinopla fue una de las ciudades más grandes y ricas de la cristiandad durante la edad media. [1]
Bizancio y el Derecho Internacional
La dualidad que se introdujo en el Imperio romano desde su división en un Imperio de Occidente y un Imperio de Oriente resultó decisiva para el destino ulterior de Europa. La separación ente la parte del imperio con preponderancia latina y la parte predominantemente griega se acentuó pronto, en el siglo XI, con ocasión de la secesión de la Iglesia de Oriente («ortodoxa»), en particular, en la Península Balcánica y en Rusia, bajo la dirección espiritual del patriarcado de Constantinopla. El mundo cristiano se dividió entonces entre la «Cristiandad», integrada por los pueblos católicos romanos, reunidos en torno al Papado y al Imperio (romano-germánico) de Occidente, y una comunidad de pueblos orto¬doxos bizantinos que giraban alrededor del Imperio (grecorromano) de Oriente. Porque el rasgo más característico del Imperio bizantino frente al Sacro Imperio fue sin duda la estrecha subordinación del poder espiritual al temporal, en la línea del cesar o papismo del Bajo Imperio.
Frente a la restauración imperial en Occidente, Bizancio reivindicó siempre su calidad de heredera directa de Roma en el gobierno del mundo [en el tratado de Aquisgrán de 812 el emperador bizantino reconoció a Carlomagno como “hermano”, tras 12 años de negociaciones], que hacía patente con tenacidad en los documentos diplomáticos. A la tradición romana de un señorío universal respondía en Bizancio el principio por el cual la personalidad jurídica internacional dependía del reconocimiento imperial; lo cual explica la tendencia a ver en los pactos y alianzas relaciones de desigualdad y a presentar las concesiones otorgadas como privilegios imperiales.
Pero incluso en la zona de dominación bizantina inmediata, hubo reinos más o menos independientes, Bulgaria y Serbia, en particular. Como en la Cristiandad occidental —veremos que ocurrió así también en el mundo islámico—, surgió una comunidad internacional diferenciada, concebida como una jerarquía de poderes escalonados en torno al Emperador bizantino, calificado como basileus y autokrator. El principio de subordinación al Imperio se manifestaba aquí con mayor fundamento que en Occidente, aunque no sin lucha.Si, Pero: Pero es preciso subrayar que, tanto en lo concerniente al Occidente latino como al Oriente griego, la línea divisoria entre sus respectivas relaciones jurídicas internacionales era menos acentuada, considerando la base cristiana y la tradición imperial romana comunes, que la que separaba a estas dos comunidades de los pueblos del Islam.
Un rasgo peculiar del Derecho internacional bizantino fue la importancia concedida a la diplomacia. Sin llegar al establecimiento de representaciones permanentes, Bizancio dotó a las embajadas de un aparato fastuoso y de un protocolo puntilloso, minuciosamente descrito en el célebre Libro de ceremonias del emperador Constantino Vil Porfirogéneta. De igual modo fue característica la atribución de títulos bizantinos o de denominaciones de parentesco a los diversos príncipes y potentados. De un lado, esta práctica los incorporaba idealmente como asociados a la administración imperial o a la familia reinante; de otro, se afirmaba la superioridad de principio. Otra manifestación del mismo, en la línea de los foedem iniqua romanos, era la forma de los tratados, documentos imperiales provistos de un sello de oro (crisóbulas).
El Derecho de los tratados conoció un desarrollo hecho a la medida de los nuevos medios de negociación y de relaciones exteriores de Bizancio. Éstas fueron particularmente intensas en el terreno comercial, tanto con Rusia y las repúblicas marítimas italianas, como con el Imperio sasánida; y después, tras la conquista árabe, el Islam árabe y turco. Los bizantinos no compartieron en este aspecto las reticencias de los latinos hacia los infieles, con los cuales no dudaron en contraer alianzas, incluso ofensivas. Ya hemos tenido la ocasión de mencionar en el capítulo anterior los tratados más importantes de los que fueron suscritos con la Persia (véase el perfil de Irán, la Economía de Irán, la Historia Iraní, el Presidencialismo Iraní, las Sanciones contra Irán, la Bioética en Irán, los Problemas de Irán con Estados Unidos, el Derecho Ambiental en Irán, el Derecho Civil Iraní, el Nacionalismo Iraní, los Activos Iraníes, la Diplomacia Iraní, el Imperio Sasánida, los medos, los persas y el Imperio Selyúcida) de los Sasánidas, en particular, el del año 562 entre Justiniano I y Cosroes I. Por otra parte, el rigor de la idea imperial no permitía a Bizancio someterse al arbitraje.
Por lo que concierne al Derecho de la guerra no se advierte en Bizancio una doctrina de la «guerra justa» comparable a la que se desarrolló en la Cris¬tiandad occidental. Ya en sus comienzos, la gran obra codificadora de Justiniano —que, con el nombre de Corpus iuris civilis (dado, según parece, al conjunto por Denys Godefroi en su edición de 15 83), habría de transmitir a la posteridad lo esencial del Derecho romano— ignora su noción, a pesar del precedente ciceroniano. La teología ulterior, por su parte, célebre por la sutileza de sus distinciones, no abordó este asunto.Entre las Líneas En la tradición de la Grecia clásica, el Derecho de guerra de Bizancio fue duro, incluso cruel, tal como ya lo hemos indicado a propósito del tratado antedicho, incurriendo así en el mismo contraste con el refinamiento de su civilización. [rtbs name=”civilizacion-occidental”] [rtbs name=”renacimiento-de-la-civilizacion-occidental”](Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). La práctica de cegar a los prisioneros no fue, por desgracia, nada rara.
La literatura jurídica de Bizancio no concedió a los problemas del Derecho de gentes una atención comparable, ni de lejos, con las del Occidente cristiano y el Islam. Fueron, sobre todo, los historiadores y los compiladores quienes se ocuparon de ello, desde una perspectiva más bien descriptiva. La figura más destacada es, sin duda, la del emperador Constantino VII Porfirogéneta (913-959), en quien, durante el apogeo del Imperio bizantino, el letrado erudito se impone sobre el estadista. Ya hemos mencionado su libro sobre las ceremonias de la corte (“De caerimoniis aulae byzantinae”), precioso por la riqueza de datos históricos que contiene (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Recordemos igualmente su Tratado de la administración del Imperio (De administrando imperio), que describe los países y los pueblos con los que el Imperio mantuvo relaciones y constituye un manual de política exterior bizantina.
Es interesante señalar que el espíritu de Bizancio no murió con la caída final de Constantinopla ante los turcos otomanos en 1453. El Gran Duque de Moscovia, Iván III el Grande (1462-1505), se había desposado en segundas nupcias, en 1472, con la princesa Sofía Paleólogo, sobrina del último emperador bizantino, adoptando ocasionalmente el título de «Zar de toda Rusia». A raíz de la coronación de Iván IV el Terrible (1533-1584) por el metropolita de Moscú como «Zar y autócrata», en 1547, y de la elevación del metropolita de Moscú por el patriarca ecuménico de Constantinopla al rango de «patriarca de Moscú y de toda Rusia», en 1589, fue surgiendo en Rusia una gran potencia ortodoxa a lo largo de los siglos XVI y XVII, en la que ya el monje Piloteo (Teófilo) de Pskov (fallecido en 1547) había visto la sucesora legítima de Bizancio en tanto que «Tercera Roma». Con razón ha subrayado Arnold J. Toynbee la continuidad espiritual que va de la Rusia ortodoxa a la Rusia eslavófila del siglo XIX y a la Rusia marxista del XX y explica su actitud profunda respecto al Occidente, hasta hoy, haciendo de la «santa Rusia» la heredera de Bizancio.
Fuente: Histoire du droit international public, Editions Economica, 1995 (traducido por Editorial Tecnos en 1998)
Imperio Bizantino
Sobre detalles del Imperio Bizantino, véase aquí.
Bizancio fue originalmente una colonia griega, fundada hacia el año 660 a.C. en el lado europeo del Bósforo. Debido a su ubicación estratégica entre el Mar Negro y el Mar Mediterráneo, la colonia controlaba el tráfico entre Asia y Europa. La ciudad fue completamente arrasada por los romanos a finales del siglo II d.C.Entre las Líneas En el año 326 Constantinopla fue construida sobre el sitio de Bizancio, y en el año 330 la ciudad se convirtió en la capital del Imperio Bizantino o Romano de Oriente, que perduró hasta 1453 y desempeñó un papel importante en la historia de Europa Oriental y Oriente Próximo. Preservando la herencia clásica y fusionándola con los logros del nuevo aprendizaje cristiano, el Imperio Bizantino cultivó una profunda cultura espiritual y una cultura material altamente desarrollada. Sus industrias de tejido, seda, vidrio y joyería estaban muy avanzadas, y su comercio era extenso. Durante muchos siglos la riqueza del imperio atrajo a invasores no cristianos como los hunos, los avaros, los persas, los pechenegs, los árabes, los eslavos y, por último, los turcos, que provocaron el colapso final del imperio.
En el siglo VI d.C. los bizantinos lucharon contra los Antes y buscaron su alianza contra otras tribus. Las crónicas bizantinas mencionan los ataques de Rus en el año 842 y el asedio de Constantinopla en el año 860. Aproximadamente al mismo tiempo que Rus’ y Bizancio comenzaron a comerciar, utilizando la ruta de Varangian, la cristianización de Ucrania fue facilitada por las colonias bizantinas en la costa norte del Mar Negro.Entre las Líneas En el siglo X se intensificaron las relaciones entre Rus’ y Bizancio: El príncipe Oleh marchó sobre Constantinopla y firmó tratados comerciales ventajosos en 907 y 911 que otorgaban a los comerciantes de Rus ciertos privilegios en Bizancio; el príncipe Ihor dirigió dos campañas infructuosas contra Bizancio en 941 y 944, que resultaron en condiciones comerciales menos favorables para Rus; y la princesa Olha visitó Constantinopla en 957, allanando el camino para estrechar los lazos entre los dos estados y una alianza militar en 961.Entre las Líneas En el año 968, el príncipe Sviatoslav Ihorovych firmó un tratado con Bizancio que le permitió derrotar a los búlgaros. Los bizantinos se dieron cuenta de que el creciente poder de Sviatoslav era una amenaza para ellos y se volvieron en su contra, obligándolo, después de grandes pérdidas, a aceptar un tratado de paz con Bizancio y a abandonar Bulgaria en el año 971. A cambio de proporcionar ayuda militar al emperador Basilio II, a Volodymyr el Grande se le prometió la mano de la hermana del emperador en matrimonio. Cuando el emperador se negó a cumplir su promesa, Volodymyr ocupó la Taurica Chersonese y lo obligó a entregar a la princesa Ana. La adopción de la fe cristiana por parte de Volodymyr en 988-9 y otros cambios en la situación política pusieron fin en general a las campañas de Rus contra el Imperio Bizantino, aunque en 1043 Volodymyr, hijo de Yaroslav el Sabio, dirigió una campaña sin éxito contra Bizancio. Los lazos culturales y comerciales entre Rus y Bizancio se fortalecieron. El príncipe Vsevolod Yaroslavych (1077-93) se casó con una princesa bizantina.
Con la adopción del cristianismo, Ucrania quedó bajo la influencia religiosa bizantina. Como otras naciones del sudeste de Europa, heredó de Bizancio no solo la fe cristiana sino también su cultura. Durante casi 700 años (hasta 1686) la iglesia ortodoxa ucraniana permaneció bajo la jurisdicción canónica del patriarca de Constantinopla. Durante mucho tiempo los metropolitanos de Kiev fueron griegos, y los intentos de instalar un metropolitano ucraniano, aparte de Ilarion Metropolitano en 1051 y Klym Smoliatych en 1147, no tuvieron éxito.
Puntualización
Sin embargo, desde el principio los obispos de las principales ciudades de Rus fueron nombrados localmente, y una tradición indígena ucraniana surgió en la vida de la iglesia. La iglesia ucraniana tenía cierto grado de independencia interna del patriarca. Tampoco dependía de las autoridades seculares, a diferencia de la iglesia de Bizancio o de Muscovy.Entre las Líneas En el período de lucha religiosa de los siglos XVI y XVII, los ortodoxos ucranianos continuaron manteniendo un contacto ininterrumpido con el patriarcado ortodoxo griego, incluso durante el renacimiento de la iglesia ortodoxa ucraniana de Petro Mohyla. La literatura litúrgica y religiosa bizantina, así como el canto de la iglesia basado en ocho ēchoi o modos fueron importados a Ucrania junto con el clero. La mayor parte de la literatura de la iglesia también provenía de Bizancio, aunque fue traducida por primera vez por los eslavos del sur. La vida interna de la iglesia ucraniana estaba gobernada por el Nomocanon, que consistía no solo en las normas aceptadas por la iglesia bizantina, sino también en la ley estatal bizantina sobre la iglesia. Los monasterios de Ucrania se organizaron según modelos bizantinos: por ejemplo, San Teodosio de las Cuevas introdujo en el siglo XI en el monasterio de las cuevas de Kyivan la estricta regla de los estudiosos (ver Padres estudiosos). Desde la época del Príncipe hasta los últimos tiempos, los monjes ucranianos mantuvieron vínculos con el monasterio griego del Monte Athos, que tuvo una importante influencia en la vida monástica de Ucrania.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
La influencia de la cultura bizantina en Ucrania no se limitó a la esfera religiosa. Durante siglos, las obras escritas bizantinas sirvieron como modelos literarios para los escritores de las naciones que habían aceptado el cristianismo de Bizancio. Las obras de escritores de la iglesia bizantina como San Basilio Magno, San Juan Crisóstomo, San Gregorio Teólogo y San Gregorio de Nisa; las colecciones de aforismos instructivos; las obras de poetas religiosos como San Andrés de Creta y San Juan de Damasco; las colecciones de hagiografías (ver Hagiografía), en particular los pateros; las epopeyas; y una serie de apócrifos dejaron un impacto duradero en la cultura ucraniana antigua. La literatura secular estaba fuertemente influenciada por cronistas bizantinos como John Malalas, Georgios Hamartolos, Georgios Synkellos y Constantine Manasses. Los primeros cuentos o romances traducidos, como Varlaam i Ioasaf, `Aleksandriia’, Povist’ o Akiri premudrom (Cuento de Akir el Sabio), Devheniieve diianiie (Hechos de Digenis), y Stephanites kai Ichnelates, llegaron a Ucrania directamente desde Bizancio o indirectamente a través de los eslavos del sur. Estas obras no solo eran materiales de lectura favoritos hasta la mitad del período de la literatura ucraniana, sino que también servían como modelos literarios y, por lo tanto, estimulaban el crecimiento de una literatura ucraniana original.
Al mismo tiempo, el arte bizantino tuvo un gran impacto en Ucrania. Los maestros griegos de la pintura al fresco, el mosaico, la pintura de iconos, la pintura de miniaturas y el diseño de libros enseñaron estas artes a los ucranianos y sentaron las bases de la creatividad original ucraniana (por ejemplo, la catedral de Santa Sofía en Kiev). Del mismo modo, los maestros griegos construyeron las primeras iglesias en Ucrania en los siglos X y XI; sin embargo, poco después, la construcción de la iglesia se adaptó a las condiciones locales y asumió un carácter ucraniano-bizantino-románico.
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Autor: Black
Derecho Internacional Cristiano
Sobre el Derecho Internacional Cristiano, véase aquí.
Consideraciones Jurídicas y/o Políticas
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- Información sobre bizancio de la Enciclopedia Encarta
Véase También
Bibliografía
Obolensky, D. El Estado Libre Asociado Bizantino: Europa Oriental, 500-1453 (Londres y Nueva York 1971)
-Bizancio y los eslavos: Collected Studies (Londres 1971)
Sajarov, A. Diplomatiia drevnei Rusi: IX-pervaia polovina X contra (Moscú 1980)
Ševčenko, I. Byzantium and the Slavs in Letters and Culture (Cambridge, Massachusetts 1991)
Franklin, S. Byzantium-Rusia-Rusia: Estudios sobre la transición de la cultura cristiana (Aldershot, Reino Unido, y Burlington, Vt, 2002)
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