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Esquema de Ramas del Conocimiento

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Gran Esquema de Ramas del Conocimiento

Este elemento es una expansión del contenido de los cursos y guías de Lawi. Ofrece un amplio Esquema de Ramas del Conocimiento. Puede ser de interés también lo siguiente:

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Esquema de Ramas del Conocimiento

Cabe señalar varios puntos sobre las relaciones de esta parte con las anteriores. Los resultados de las investigaciones en ciencias naturales y sociales, y en medicina y tecnología -su contenido o conocimiento- se exponen en otros grandes esquemas de esta plataforma digital (por ejemplo, el gran esquema de la vida en la Tierra, o el gran esquema de la vida humana). En consecuencia, muchos esquemas, bajo este gran esquema, relacionados con las ciencias (como rama del conocimiento) se limitan a cuestiones sobre la historia de estas disciplinas y sobre su naturaleza, alcance, estructura, métodos y principales problemas o tareas. Los relatos históricos directos sobre los pueblos y las civilizaciones del mundo se exponen en los esquemas sobre historia, mientras que el esquema sobre la historiografía y el estudio de la historia se limita a los estudios históricos y analíticos de la propia disciplina de la historia, tratando la historia de la redacción histórica, los métodos de investigación y búsqueda histórica moderna, las filosofías especulativas de la historia y los análisis filosóficos del carácter específico del conocimiento histórico.

Distinto es el caso de los esquemas, dentro de las ramas del conocimiento, dedicados a la lógica, las matemáticas y la filosofía. Los resultados de estas disciplinas no se han tratado en otros esquemas anteriores. En la historia de cada una de estas disciplinas, los desarrollos sustantivos han implicado de forma persistente, y han surgido de, posiciones tomadas no sólo dentro de ellas, sino también de posiciones tomadas sobre ellas. En consecuencia, los esquemas de las secciones de las Divisiones I, H y V tratan los resultados sustantivos de la investigación lógica, matemática y filosófica, por un lado, y los estudios históricos y analíticos de la naturaleza, el alcance, las ramas, los métodos y los principales problemas de la lógica, las matemáticas y la filosofía, por otro.

En los grandes esquemas sobre las artes y la octava sobre la religión, los esquemas incluyen estudios históricos y analíticos del conocimiento y la indagación relativos a las artes y la religión. Dichos estudios, por tanto, no se incluyen por separado aquí, bajo las ramas del conocimiento. Sin embargo, se tratan en el esquema sobre las humanidades y el estudio humanístico, en la medida en que el estudio de las artes y de la religión son, junto con el estudio de la lengua, la historia y la filosofía, disciplinas componentes de las humanidades -un grupo de disciplinas tradicionalmente distinguidas de las ciencias naturales y sociales, y tradicionalmente consideradas como poseedoras, en conjunto, de un papel educativo y cultural especial. El esquema sobre las humanidades y el estudio humanístico expone una revisión histórica de las concepciones cambiantes de las humanidades y del estudio humanístico, y trata cuestiones sobre la definición y el alcance de las humanidades, sobre su distinción de las ciencias y sobre su papel en la educación y la cultura.

El esquema sobre la preservacion del conocimiento difiere de las demás divisiones en que no es específica de una disciplina; al contrario, trata de las instituciones y técnicas utilizadas para preservar el conocimiento, y ciertos objetos de conocimiento, en todos los campos.

Este gran esquema se divide en:

  • Lógica
  • Matemáticas
  • Ciencias
  • Historia y Humanidades
  • Filosofía
  • Preservación del conocimiento.

Ejemplo: El Esquema de Lógica

Los esquemas de las dos secciones de la División I tratan de la historia y la filosofía de la lógica y del contenido de las disciplinas de lógica formal, metalógica y lógica aplicada.

El esquema de la historia y filosofía de la lógica trata en primer lugar la historia de la lógica en Occidente y la historia de la lógica india y china; y a continuación trata las diferentes concepciones del campo y el alcance de la lógica, los problemas de la filosofía de la lógica relativos al significado, la verdad y la ontología, y el lugar de la lógica entre las ciencias y las disciplinas.

El esquema de lógica formal, metalógica y aplicada aborda en primer lugar la lógica formal, tratando el cálculo proposicional, el cálculo de predicados, la teoría del silogismo, la lógica modal y la teoría de conjuntos y la aritmética de números naturales. Continúa con la naturaleza y los elementos de la metalógica, que estudia la sintaxis y la semántica de los lenguajes formales, los sistemas formales y los cálculos lógicos. Por último, aborda las aplicaciones de la lógica en distintos ámbitos de la investigación y el discurso.

Entonces, son estos los dos esquemas de lógica:

– Historia y filosofía de la lógica
– Lógica formal, metalógica y aplicada.

Sobre las Ramas del Conocimiento

Las palabras universo y enciclopedia tienen una evidente similitud de significado. Ambas proceden de palabras -en un caso, latín, en el otro, griego- que significan una totalidad o un todo inclusivo. Tanto si el universo es finito como infinito, y comoquiera que esté constituido u organizado, abarca todo lo que es. Nada queda fuera de él; todo lo que sucede ocurre en su interior. ¿Se puede decir, con la misma seguridad, que la enciclopedia es una totalidad o un todo similar? Quizá no podamos decir eso de ninguna enciclopedia real e histórica. Pero ése es el ideal que todas las enciclopedias intentan encarnar. No es sólo la similitud del universo y la enciclopedia como totalidades o enteros lo que nos interesa, sino también cómo estos dos enteros se relacionan entre sí. Uno de ellos, el universo, abarca no sólo todo lo que es, sino también todo lo que es conocible. El otro, la enciclopedia, se fija como objetivo informar de todo lo que es y puede conocerse sobre el universo. La una se refleja o refleja en la otra: el macrocosmos en el microcosmos. El universo incluye al hombre: el hombre como cuerpo en movimiento, el hombre como organismo vivo, el hombre como animal social, y el hombre no sólo como hacedor y buscador, sino también como hacedor y conocedor de las cosas. Entre las cosas que el hombre busca conocer y comprender está su propio conocimiento-sus capacidades, esfuerzos y logros en la esfera del conocimiento mismo. Tanto si Aristóteles tenía razón como si no al afirmar que la forma más elevada de actividad intelectual es pensar sobre el propio pensamiento, lo cierto es que el “conocimiento hecho autoconciencia” es una característica distintiva de la empresa humana de conocer. No sólo buscamos conocer todo lo que pueda conocerse, sino que también, de forma reflexiva, volvemos nuestro conocimiento sobre sí mismo cuando prestamos atención a cómo sabemos lo que sabemos, a las diversas formas en que conocemos y a las divisiones o ramas de nuestro conocimiento. La organización de la enciclopedia -la forma en que las ramas del saber se han distinguido unas de otras y se han relacionado entre sí- ha cambiado notablemente de una época a otra. En la antigüedad, antes de que existieran verdaderas enciclopedias, los hombres eruditos concebían el conjunto del conocimiento humano como si tuviera una cierta estructura de partes o subdivisiones relacionadas. La organización del conocimiento en las enciclopedias medievales mostraba un patrón bastante diferente. Las enciclopedias posteriores introdujeron aún otros cambios en el panorama; y ese panorama ha cambiado en aspectos importantes durante el último siglo y está experimentando nuevos cambios en la actualidad.

Esta plataforma online nos presenta un esquema del conocimiento que es radicalmente diferente en su marco fundamental y en su esquema organizativo de los esquemas que podrían haberse construido para una enciclopedia antigua -si es que hubiera existido tal cosa- o medieval. El Esquema del conocimiento expuesto en esta plataforma en línea y sus esquemas se divide en diez partes, cada una de las cuales se desglosa en divisiones y secciones. División por división, de la primera a la novena parte, el esquema abarca lo que sabemos sobre el universo con la ayuda de ciencias como la física, la química, la astronomía, la geología, la meteorología, la biología, la medicina, la psicología, la antropología, la sociología, la ciencia política, la economía y la tecnología. También abarca lo que sabemos como resultado del estudio y la erudición sistemáticos en campos como la educación, el derecho, las artes, la religión y la historia. El conocimiento del universo que poseemos por medio de las disciplinas mencionadas se esboza en los grandes esquemas de esta plataforma digital y se expone en los contenidos a los que se refiere el esbozo. ¿Qué hay de este gran esquema de las ramas del conocimiento -la parte a la que este texto sirve de introducción? ¿Dónde y cómo encaja en el panorama? Hasta cierto punto, la respuesta ya se ha dado. Aquí, en este gran esquema de las ramas del conocimiento, nos ocupamos del del conocimiento sobre el conocimiento, de nuestro conocer vuelto, reflexivamente, sobre sí mismo. Aquí no es el universo conocible lo que estamos considerando. Es, en cambio, el propio mundo del conocimiento: sus diversas disciplinas, modos de indagación, campos de estudio o estudio sistemático-en resumen, como indica el título de la Décima Parte, las ramas del conocimiento. Mientras que los otras grandes esquemas sobre todo el conocimiento abarcan lo que sabemos sobre el universo conocible, este esquema de ramas del conocimiento abarca lo que sabemos sobre las ciencias u otras disciplinas por las que sabemos lo que sabemos. La respuesta que acabamos de dar no es toda la respuesta a la pregunta provocada por el carácter especial de este gran esquema. Lo que sabemos sobre las distintas ciencias y las diversas disciplinas que componen el mundo del conocimiento incluye casi siempre una relación de los métodos de indagación, verificación o demostración y argumentación empleados por los científicos o estudiosos en un campo concreto del conocimiento. Aunque el interés por estas cuestiones no representa de forma exhaustiva las preocupaciones de la lógica, la ciencia de la lógica sí proporciona los fundamentos para nuestro estudio de la metodología de las demás disciplinas eruditas, incluidas la historia y la filosofía, así como las diversas ciencias. Lo que sabemos sobre la propia lógica como ciencia -su historia y, por así decirlo, la filosofía de la misma- pertenece por tanto propiamente al esquema de la Décima Parte, junto con una indicación del alcance y contenido de la ciencia en sí. Por una razón algo diferente, las matemáticas también se tratan aquí del mismo modo que la lógica. Los conocimientos alcanzados por el matemático tienen una aplicabilidad extraordinariamente amplia y diversa en otras esferas de investigación y ramas del saber: en la mayoría, si no en todas, de las ciencias naturales y en muchas de las ciencias sociales. Al igual que la lógica, las matemáticas pertenecen aquí no sólo por su utilidad en otras ciencias, sino también por sí mismas como ciencia. Nos ocupamos tanto de su contenido como de su método, historia y filosofía. Además de la lógica y las matemáticas, otras dos disciplinas ocupan un lugar especial en cualquier consideración de las ramas del conocimiento. Una es la historia; la otra, la filosofía. La historia como campo de estudio incluye algo más que la historia de los pueblos, de las naciones, de las culturas y de las instituciones sociales. Incluye la historia del propio saber humano, de todas las ramas del conocimiento. Incluye no sólo la historia de las ciencias naturales y sociales, sino también la historia de la lógica, de las matemáticas, de la filosofía y de la propia historia como una de las disciplinas eruditas. Y, además de existir una historia del estudio de la historia (es decir, la historiografía), existe también una lógica de la historia (su metodología) y una filosofía de la historia. Al igual que la historia, la filosofía es operativa en el estudio de todas las demás disciplinas, así como de sí misma. La filosofía convertida en autoconsciente se ocupa de cuestiones sobre la naturaleza y el alcance de la filosofía, sobre si tiene un método o métodos y un tema o temas peculiarmente suyos. La filosofía también se preocupa por su propio desarrollo histórico y, en esa historia, por su relación cambiante con otras disciplinas, especialmente con la religión y con las ciencias. Al igual que hay una historia y una filosofía de la historia, también hay una filosofía de la filosofía y una historia de la filosofía, una afirmación que probablemente no pueda hacerse sobre ninguna otra de las dos disciplinas de toda la gama de las ramas del saber. Además, como cada una de las otras disciplinas tiene una historia, también existe una filosofía de cada una de las otras disciplinas. Ya hemos señalado que existe una filosofía de la lógica y de las matemáticas. También existe una filosofía de la ciencia en general y de las diferentes ciencias en particular; y también una filosofía de la educación, del derecho, del arte y de la religión. Todo esto, sin embargo, no agota el contenido de la filosofía, como tampoco la historia de todas las ramas del saber agota el contenido de la historia, o como tampoco la aplicación de la lógica y las matemáticas a otras disciplinas agota su contenido como disciplinas con conocimientos que ofrecer. Pero en el caso de la filosofía, como no en el de la lógica y las matemáticas, a veces se cuestiona si puede pretender con razón ofrecernos un conocimiento del universo además de un conocimiento sobre el propio conocimiento y una comprensión de las distintas ramas del saber. Esa cuestión, junto con la de cómo se sitúa el conocimiento que los filósofos afirman tener en relación con otras formas de conocimiento, constituye lo que es, quizá, el problema más fundamental que abordan los filósofos cuando filosofan sobre la propia filosofía. Independientemente de que el conocimiento que afirman tener sea comparable en su validez al alcanzado en otras esferas de investigación, la filosofía, al igual que la ciencia, abarca una amplia gama de materias e implica un gran número de subdivisiones distintas, cada una con sus propios problemas y controversias (por ejemplo, metafísica, filosofía de la naturaleza, epistemología, filosofía de la mente, filosofía del hombre, ética, filosofía política y estética). Con respecto a toda la gama de disciplinas que están representadas en un inventario exhaustivo de las ramas del conocimiento, tres cuestiones destacan como las más desafiantes. De ellas, las dos primeras se han debatido una y otra vez, tanto en épocas anteriores como en nuestro propio siglo, y en el contexto de organizaciones del conocimiento bastante diferentes de la que prevalece o es aceptable hoy en día. Una es la cuestión de si las diversas ramas del saber pueden o deben disponerse en un orden jerárquico, en una escala ascendente de menor a mayor, o de menos a más fundamental. En la antigüedad estaban dispuestas así; como, por ejemplo, en la ordenación de Aristóteles de las ciencias especulativas, empezando por la física y ascendiendo a través de las matemáticas hasta la metafísica como ciencia de los primeros principios y las causas últimas; y en su caracterización de la política como la disciplina arquitectónica o controladora en la esfera del conocimiento práctico, directiva de la acción humana. También en la Edad Media prevaleció una organización jerárquica en la que la teología era considerada la reina de las ciencias, la filosofía su sierva, y todas las demás disciplinas aportaban sus porciones de conocimiento para mayor gloria de Dios y mejor comprensión del destino del hombre bajo la Divina Providencia. Si, de acuerdo con la opinión predominante hoy en día, se rechaza un orden jerárquico, ¿existe algún otro orden que lo sustituya, y en función de qué criterios o principios puede construirse tal alternativa? ¿Existe, como sugiere el ensayo introductorio de este volumen, un círculo de aprendizaje en lugar de una jerarquía de las ramas del saber, un círculo en el que ningún punto es ni principio ni fin, y pueden trazarse líneas desde cualquier punto a cualquier otro? La segunda pregunta, a la que se han dado respuestas diferentes en distintas épocas y a la que aún hoy se dan respuestas contradictorias, se refiere a la coherencia del mundo del conocimiento en su conjunto. ¿Todas sus partes constituyentes -las diversas disciplinas o ramas del saber que lo componen- se integran armoniosamente, complementándose de algún modo unas a otras? ¿O, por el contrario, está el mundo del conocimiento desgarrado por conflictos irremediables, por disputas territoriales, por reivindicaciones conflictivas de soberanía, por afirmaciones y negaciones de legitimidad? Subyacente a cualquier respuesta que pueda darse a estas preguntas, puede existir una diferencia de opinión más profunda sobre la unidad de la verdad en sí misma. Si, por ejemplo, hay algo de verdad en la ciencia y algo de verdad en la filosofía o en la religión, ¿deben estas diversas aproximaciones a cualquier verdad que el hombre pueda poseer ser coherentes entre sí? O, por el contrario, ¿puede haber alguna verdad en la ciencia y alguna en la filosofía o en la religión, aunque la verdad de una esté en agudo conflicto con la verdad de la otra? ¿Puede haber, en definitiva, una multiplicidad de verdades, cada una de las cuales merezca ese nombre, pero cada una de las cuales deba mantenerse fuera de contacto con las demás, aislándose en compartimentos estancos a la lógica? A diferencia de las dos preguntas anteriores, la tercera es una que sólo ha salido a la palestra recientemente. Se refiere a lo que muchos comentaristas contemporáneos consideran una desafortunada grieta en el ámbito del conocimiento: el abismo entre las ciencias, por un lado, y las humanidades, por otro. En la larga historia de este último término, diferentes disciplinas se han agrupado en el bando de las humanidades y en contradicción con las ciencias. En la actualidad, se suele considerar que el grupo de las humanidades incluye la lengua y la literatura, las bellas artes, la historia, la filosofía y la religión. Se supone que existen diferencias fundamentales, en método o enfoque y en criterios de validez, entre las disciplinas humanísticas, por un lado, y las ciencias, tanto naturales como sociales, por otro. Por supuesto que las hay, pero no están del todo claras. Por lo que respecta a la metodología o a los criterios de validez, algunas de las disciplinas denominadas humanísticas se parecen mucho a las denominadas científicas. Por ejemplo, los matemáticos y los lógicos hacen su trabajo sentándose quietos y pensando, no realizando experimentos ni saliendo al campo a recoger datos o investigar. La filosofía es como ellos en este aspecto; pero las matemáticas y la lógica se suelen considerar ciencias, mientras que la filosofía se agrupa con las humanidades. Además, los criterios de validez que se consideran aplicables a la filosofía no funcionan como criterios para juzgar la excelencia de la literatura o de otras bellas artes, y sin embargo las tres se clasifican como humanidades.

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Suponiendo que pueda trazarse claramente alguna línea que divida las humanidades de las ciencias, el problema que agita a quienes contemplan el mundo del saber es si se trata de un mundo o de dos, si la grieta o abismo que separa las ciencias de las humanidades supone una cortina de hierro que impide la comunicación entre ellas. No entra en el propósito ni en el ámbito de este ensayo dar una respuesta a esa pregunta. Sin embargo, parece sugerir una respuesta la concepción de la enciclopedia como una totalidad, como un todo organizado. Esa concepción parece favorecer la opinión de que, en el círculo del saber, no existen barreras impenetrables a la comunicación ni rupturas insalvables en la continuidad. En ella subyace la fe en que todo el mundo del saber es un único universo de discurso.

Revisor de hechos: Brite y Mix
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Recursos

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Véase También

Conocimientos, Investigación Social, Investigaciones en Ciencias Sociales, Métodos de Investigación Social, Cognición, Conocimiento, Gestión del Conocimiento, Gestión de Proyectos, Ciencias Cognitivas, Industrias Basadas en el Conocimiento,

Bibliografía

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4 comentarios en «Esquema de Ramas del Conocimiento»

  1. Reenvío: (Explicado) ‣ Todo sobre Esquema de Tecnología ‣ 2024 😀

    Cabe señalar varios puntos sobre las relaciones de este gran esquema con los demás. La tecnología implica aplicaciones del conocimiento de la naturaleza tratado en las partes primera, segunda y tercera y, a su vez, influye en el desarrollo de ese conocimiento. Tiene un papel importante en relación con la comunicación humana y una influencia en la vida cultural, social, económica, política, jurídica y educativa de la humanidad, tratada en el gran esquema de la sociedad humana; y un efecto condicionante en el desarrollo de las bellas artes, tratado en el gran esquema del arte. Hasta cierto punto, los avances tecnológicos afectan a la evolución de la vida religiosa de los humanos, tratada en el gran esquema de religión. La tecnología es una dimensión importante en la historia de la humanidad, tema del gran esquema de la historia. Las ramas de la tecnología y de la ingeniería se han convertido por sí mismas en objeto de estudios históricos y analíticos. Dichos estudios se presentan en el esquema sobre las ciencias tecnológicas, en el marco de las ramas del conocimiento.

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