Esta entrada se ocupa de la Revolución Gloriosa, que fue una incruenta revolución que tuvo lugar en Inglaterra en 1688-1689, que depuso a Jacobo II, en favor de su hija María II y su marido Guillermo III, príncipe de Orange. En otras palabras, la Revolución Gloriosa tuvo lugar cuando Guillermo de Orange arrebató el trono inglés a Jacobo II en 1688. Este acontecimiento supuso un reajuste permanente del poder dentro de la constitución inglesa. La Revolución Gloriosa fue (posiblemente) el momento clave de la historia constitucional de Gran Bretaña. La nueva monarquía conjunta del rey Guillermo III y la reina María II aceptó más restricciones del Parlamento que los monarcas anteriores, y la nueva constitución creó la expectativa de que los futuros monarcas también seguirían limitados por el Parlamento. El nuevo equilibrio de poder entre el Parlamento y la Corona hizo que las promesas del gobierno inglés fueran más creíbles, y la credibilidad permitió al gobierno reorganizar sus finanzas a través de un conjunto de cambios llamados Revolución Financiera. Un argumento más polémico es que los cambios constitucionales hicieron más seguros los derechos de propiedad y, por tanto, promovieron el desarrollo económico. Pero, eso sí, la revolución transformó la monarquía absoluta de los Estuardo en una monarquía constitucional.