Opinión Pública Internacional
En un mundo democrático ideal, los valores, las opiniones y las preocupaciones de los ciudadanos estarían habitualmente en la mente de los líderes elegidos, que son, después de todo, los representantes de esos ciudadanos. Pero esta propuesta tiene al menos dos defectos. En primer lugar, es difícil saber siempre lo que quieren los ciudadanos, ya sea porque ellos mismos no lo saben o por los escollos que presenta la medición de la opinión pública. En segundo lugar, la opinión está dividida en casi todos los asuntos públicos, lo que deja a los funcionarios elegidos en la tesitura de decidir si se ponen del lado de la mayoría, si se preocupan sólo por los que les han elegido o si hacen lo que creen que es mejor.