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Civilizaciones Precolombinas

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Civilizaciones Precolombinas

Este elemento es una profundización de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre las Civilizaciones Precolombinas. [aioseo_breadcrumbs]

Las Américas antes de Colón

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Culturas Precolombinas en las Ciencias Sociales Latinoamericanas

Su ubicación geográfica, Para referir la zona septentrión americana donde d sedentarismo estuvo más arraigado, a mediados de este siglo se acuñó el concepto mesoameca, diferente de Aridoamérica, que se emplea para designar a otra gran área, al norte de la primera. (…)

Por el momento todo parece indicar que el mesoamericano vivió en estado de completo nomadismo por lo menos hasta 5. 000 años antes de la era común, antigüedad. que corresponde a los vestigios más antiguos de la agricultura encontrados en Tehuacán (Estado de Puebla).

Antes de esta fecha no es de esperarse que el meso americano haya manufacturado más que armas, ropas y, tal vez, algunas cestas para transportar mejor lo recolectado. De todos estos productos solo los primeros pueden haber subsistido, gracias a la resistencia de sus materiales.

Las primeras manifestaciones proto-agrícolas debieron corresponder a los balbuceos del sedentarismo y, como resultado de ambas cosas, la atería debió de sufrir un notable incremento, como por ejemplo el metate para moler maíz (base de la alimentación de toda Mesoamérica). Vestigios de este nivel cultural se han encontrado ya en varias partes: Guanajuato, Michoacán, San Luis Potosí Puebla etc.

La residencia fija trajo por consecuencia la aparición de la cerámica, cuyos restos más antiguos provienen tes de Honduras, remontan los 2. 000 A. C.; pero no se tienen noticias de aldeas antes de esa fecha, aunque es evidente que debieron de existir construidas con materiales sumamente perecederos.

Del año 2,000 antes de la era común en adelante, !o que se ha denominado horizonte preclásico, datan los primeros centros de población de que se tienen ya algunas noticias más concretas. Aquí también es el Valle de México el que ha proporcionado más datos (Tlatil con, Zacatenco y Copilco), pero también. lo han hecho la cuenca del Golfo (Tres Zapotes y la Venta), la región oaxaqueña (Monte Albán), el área maya (Kaminaljuyú 1 Uaxactún y Chiapa de Corzo), y el Occidente (Chupícuaro). Durante las dos primeras fases de este horizonte (superior y medio fueron apareciendo las primeras técnicas para aumentar la producción; cultivo de xoza con un palo puntiagudo y endurecido llamado Coa y la siembra en terrazas y chinampas, las primeras para aprovechar los desniveles del terreno y las segundas para poder cosechar en lagos y ríos.

Durante este horizonte la cerámica evolucionó intensamente, lo que sugiere una cierta división bien cimentada del trabajo y un cierto intercambio cultural con regiones relativamente alejadas.

El preclásico medio e inferior debe de haber estado imbuido, por lo menos en el Valle de México, de un fuerte culto a la fertilidad tanto de la mujer como de la tierra; así parece indicarlo la forma exuberante y la enorme cantidad de figuras femeninas de barro que se han encontrado, lo que puede sugerir también que se trataba de una organización preponderantemente matriarcal.

Durante el horizonte preclásico inferior se desarrolló en la costa del Golfo, al sur de Veracruz y en el estado de Tabasco, una cultura que, a falta de otro mejor, ha recibido el nombre de Olmeca, a la que se ha denominado también cultura madre mesoamericana. La razón de este adaptivo es que, sin haberlo podido explicar nadie, esa cultura alcanzó tal vitalidad, tantos conocimientos científicos y técnicos, tal personalidad artística y tan compleja cosmogonía, que impuso muchas características indelebles en el resto del ámbito mesoamericano.

Fue precisamente la simultaneidad de ciertas características en las tres grandes civilizaciones que surgirán durante el horizonte clásico lo que hizo pensar en la existencia de una raíz común, la cual se localizó en sedes olmecas como La Venta; Tres Zapotes, San Lorenzo, etc.

Caracteriza a estos “oltllecas formativos”, llamados así para diferenciarlos de otros olmecas denominados ‘ histódicos, una lapidaria monumental muy delicada, que se ha encontrado a distancias de más de 150 km de la cantera más cercana (cabezas y altares con más de 2 m de altura y con un peso superior a las 20 toneladas).
También de esta civilización emanan los dos calendarios civil y religioso que subsistirán con solo algunas pocas correcciones hasta la Conquista.

La propia decadencia olmeca sirvió para expandir sus formas culturales que fecundaron admirablemente el área maya (Palenque, Bonampak, El Petén, etc.), la oaxaqueña (Mitla, Monte Albán, etc.) y el Altiplano Central (Teotihuacán), durante el denominado horizonte clásico.

De esta época datan los primeros canales (véase qué es, su definición, o concepto, y su significado como “canals” en el contexto anglosajón, en inglés) de irrigación que permitieron un notable desarrollo agrícola, el cual permitió, a su vez, mayor concentración demográfica y el surgimiento del urbanismo planificado y de la vida dañina. Si bien en el mundo maya las ciudades no llegaron a tener gran extensión, sí fue notable la profusión de centros culturales de importancia, mientras que en Oaxca fueron muchos menos, aunque quizá más grandes, y en el Valle de México lo que se conformó fu una verdadera metrópoli.

Solamente una paz interior duradera, aunque ésta no haya sido estrictamente cabal podía permitir el impresionante desarrollo de la civilización clásica; y a ésta solo podía garantizarla un estado fuerte como el que encabezaba Teotihuacan, que durante ocho siglos pudo contener los desorganizados y ocasionales, aunque a veces feroces, intentos de penetración de los grupos chichimecas (nómadas de las zonas limítrofes al norte de Mesoamérica).
A pesar de que las fronteras (véase qué es, su definición, o concepto jurídico, y su significado como “boundaries” en derecho anglosajón, en inglés) nórdicas del vasto territorio dominado por Teotihuacan representaron un verdadero muro de contención, no priva en esta cultura, ni en ninguna de las otras que corresponden al horizonte clásico, un espíritu militarista. Antes bien, todo parece indicar que la cohesión y la fuerza de las sociedades clásicas provenía de su religión y del poder que ejercía con ella una nobleza sacerdotal que logró consolidar una férrea teocracia. Solamente una organización muy bien cimentada pudo haber permitido la construcción de edificios tan grandes como los teotihuacanos o tan empinados y altos como los mayas de Palenque o de Chichen Itzá.
Por otro lado, la ausencia casi total de representaciones bélicas pueden ser también un testimonio de una larga época de paz.

En el octavo siglo de la era cristiana el equilibrio empezó a naufragar, y grupos chichimecas, nómadas o seminómadas, empezaron a penetrar en son de guerra en el ámbito teotihuacano, el cual había perdido gran parte de su pujanza tal vez a causa de serias calamidades internas. Los recién llegados penetraron y empujaron hacia el sureste a los habitantes del área, con lo que se marca el fin de la época clásica.

Con el hundimiento de estas civilizaciones, Mesoamérica se contrajo y, en vez de un gran estado en el área náhuatl, florecieron diversos centros culturales independientes, tal y como existieron siempre en el área maya.

La costa del Golfo vio surgir, en su parte norte, la cultura llamada del totonacapan con sede, primero en el Tajín y después en Cempoala, la cual se caracteriza por sus cabecitas sonrientes, gesto que nunca pudo representar la austeridad de mayas, zapotecas y de los hombres del altiplano.

Otro centro cultural que alcanzó gran importancia durante esta época fue Xochicalco, que se caracteriza por fundir elementos tanto náhuatl como mayas y oaxaqueños, y de preservarlos para su expansión posterior.

Entre los diversos grupos que penetraron en el altiplano a fines del horizonte clásico siglo IX uno de ellos se destacaría después por encima de todos y establecería una vasta dominación similar a la de Teotihuacan; se trata de los toltecas, que. aportaron mucho de la dureza de los grupos nómadas del norte (chichimecas) y asimilaron del área de Xochicalco muchas formas de la vida sedentaria anterior; entre ellas destaca el culto a Quetzalcóatl (pájaro serpiente que también significa mellizo precioso), representación de una divinidad dual que ocupaba el lugar más importante en la cosmogonía náhuatl.

En el mundo tolteca Quetzalcóatl, símbolo de las bellas artes de la flor y del canto (in xóchitl in cuícatl) convivió con Tezcatlipoca, el espejo humeante que reclamaba guerra y sacrificios humanos.Entre las Líneas En un principio el culto de Quetzalcóatl predominó y Tula, la ciudad capital, alcanzó un gran dinamismo cultural.Si, Pero: Pero del siglo XI se tiene noticia de que predominaba ya el culto a Tezcatlipoca y de que muchos toltecas seguidores de Quetzalcóatl habían emigrado a la península de Yucatán, donde establecieron su dominación en una vasta zona.

Quetzalcóatl en el área maya recibió el nombre de Kukulkán, que significa exactamente lo mismo. La presencia tolteca en el área maya revitalizó esa cultura que, dispersa en varios centros culturales como Uxmal, Chichen Itzá y Tulum, volvería a alcanzar un importante desarrollo.

Mientras tanto, debido a la decadencia tolteca, el Valle de México volvería a sufrir invasiones importantes por parte de grupos nómadas, entre las que destacaría la efectuada por Xólotl y su gente (siglo XIII).

Este nuevo grupo, al igual que el tolteca, aportó al Valle de México recursos bélicos importantes, como el arco y la flecha, y también asimiló rápidamente la tradición náhuatl. Como medida política, la fuerza de este nuevo grupo dominador derivó en dos ciudades: Azcapotzalco y Texcoco. La primera con una función preponderantemente militar destinada a proteger al Valle de México de otras invasiones; la segunda pensada más para comerciar con los grupos civilizados de Oaxaca (Monte Albán, Mitla) y de la costa.

Sin embargo, andando el tiempo (siglo XIV) ambos centros entraron en una rivalidad que desató una guerra feroz entre ellos, la cual culminaría Con el triuillo de Azcapotzalco, que se convirtió en dueño y señor del Valle y empezó a expandirse, como lo habían hecho anteriormente Toetihuacan y Tula.

En esta guerra, los tepanecas de Azcapotzalco contaron con la colaboración valiosísima de los aztecas; un grupo pequeño pero muy aguerrido, que había llegado recientemente al Valle de México y estaba merodeando por las orillas del lago que cubría la toma en busca de un lugar donde establecerse. La recompensa que tuvieron los aztecas por su participación fue el permiso que les otorgó Azcapotzalco para instalarse definitivamente en un islote del centro de la laguna, donde fundaron la ciudad de Tenochtitlan (siglo XIV).

La dureza y la crueldad en sus costumbres de que hizo gala el recién llegado pueblo, asustó posteriormente a los gobernantes de Azcapotzalco, quienes quisieron echarlo fuera de ahí.Si, Pero: Pero tomaron la resolución demasiado tarde, pues los aztecas, ya bien arraigados en el lugar, lograron establecer una alianza con Tacuba y con sus antiguos rivales de Tezcoco, mediante la cual pudieron vencer a los tepanecas de Azcapotzalco y destruir su ciudad (principio del siglo XV).

Esta Triple Alianza, en la que Tenochtitlan jugaba un papel claramente hegemónico, fue la que proyectó la fuerza del Valle a muchos kilómetros de distancia, de costa a costa e incluso hasta la actual Guatemala en la región del Soconusco, con el consecuente engrandecimiento de la ciudad de México Tenochtitlan.

Sin embargo, los aztecas nunca pudieron penetrar ni en la zona maya ni en la región purépecha o tarasca, en el actual estado de Michoacán.

En el sureste mesoamericano, una vez eliminada la dominación tolteca, siguieron desarrollándose las ciudades pequeñas, independientes y con enfrentamientos ocasionales entre sí, cuya tradicional cultura se había visto revitalizada con la migración procedente de Tula.Entre las Líneas En Michoacán, mientras tanto un grupo diferente, también de procedencia norteña, había desarrollado una importante cultura apoyada en la pesca lacustre, cuya capital, Tzintzuntzan, había logrado centralizar la suficiente fuerza como para contener la penetración norteña y evitar al mismo tiempo caer dentro de la dominación azteca.

Sin embargo, el poderío de Tenochtitlan descollaba como el mayor habido en todo el ámbito mesoamericano y su proyección cultural se hizo sentir, de buen grado o por fuerza, en todos los pueblos se dentarios. Se trataba, en un principio, de una sociedad altamente militarizada; pero andando el tiempo, en la medida en que se estabilizaba su preponderante situación, su empuje guerrero se fue tornando vocación sacerdotal y práctica religiosa, mientras que su inicial dureza iba siendo ablandada por la vida cómoda. [1]

Civilizaciones Precolombinas

Civilizaciones precolombinas, las culturas aborígenes indígenas americanas que evolucionaron en Mesoamérica (parte de México y América Central) y la región andina (Sudamérica occidental) antes de la exploración y conquista española en el siglo XVI. Las civilizaciones precolombinas fueron desarrollos extraordinarios en la sociedad y la cultura humana, comparándose con las primeras civilizaciones de Egipto, Mesopotamia y China. Al igual que las antiguas civilizaciones del Viejo Mundo, las del Nuevo Mundo se caracterizaron por reinos e imperios, grandes monumentos y ciudades, y refinamientos en las artes, la metalurgia y la escritura; las antiguas civilizaciones de las Américas también muestran en sus historias patrones cíclicos similares de crecimiento y declive, unidad y desunión.

En el Nuevo Mundo las raíces de la civilización yacen en una forma de vida agrícola nativa. Estos inicios agrícolas se remontan a varios milenios atrás, a unos 7000 bce y a las primeras experimentaciones de los primeros americanos con el cultivo de plantas. La domesticación de las plantas alimenticias exitosas resultó ser un proceso largo y lento, y no fue hasta mucho más tarde que se logró una condición de vida agrícola permanente en los pueblos de las latitudes tropicales de los dos continentes.

La agricultura de aldea sedentaria en Mesoamérica nació alrededor de 1500 tecs. Maíz, frijoles, calabazas, chiles y algodón fueron los cultivos más importantes. Estos primeros pobladores tejían telas, hacían alfarería y practicaban otras habilidades típicas del Neolítico. Parece ser que estas aldeas eran económicamente autónomas y políticamente autónomas, con un orden social igualitario.Si, Pero: Pero rápidamente después de esto -entre 1200 y 900 a.C.- la construcción de grandes pirámides y plataformas de tierra y el tallado de monumentales esculturas de piedra marcaron cambios significativos en este orden social y político hasta entonces simple. Estos cambios aparecieron por primera vez en la región sur de la costa del Golfo de lo que hoy es México; y las esculturas, realizadas en un estilo que ahora se llama olmeca, se presume que representan a jefes o gobernantes. De estas y otras indicaciones arqueológicas se ha inferido que se desarrolló una sociedad estructurada en clases y centralizada políticamente. Posteriormente aparecieron otras grandes capitales y ciudades de las regiones vecinas que también exhibían un estilo de arte olmeca similar. Este horizonte olmeca (es decir, una difusión cultural contemporánea en sitios muy dispersos) representa el primer clímax, o era de “unificación”, en la historia de la civilización mesoamericana.

Después de aproximadamente 500 a.C., la “unificación” olmeca dio paso a una era (que consistía en los períodos Formativo Tardío y Clásico) de estilos y reinos regionales separados. Estos duraron hasta el año 700-900 ce. Entre ellas se encuentran las conocidas civilizaciones maya, zapoteca, totonaca y teotihuacana. Aunque compartían una herencia olmeca común, también mostraban muchas diferencias. Por ejemplo, los mayas destacaron en la búsqueda intelectual de la escritura (su redacción) jeroglífica, la elaboración de calendarios y las matemáticas, mientras que la civilización teotihuacana puso su énfasis en el poder político y comercial. Teotihuacán, en el Valle de México, era un centro urbano de unas 150.000 personas, y la influencia de su civilización finalmente irradiaba sobre gran parte de Mesoamérica. Como tal, Teotihuacán constituyó un segundo gran clímax de civilización o “unificación” (400-600 ce). El poder de Teotihuacán disminuyó después de unos 600 años, y se produjo un “tiempo de problemas” durante el cual varios estados e imperios incipientes compitieron por la supremacía. Entre estos competidores se encontraban los toltecas de Tula, en el centro de México, que tuvieron una influencia de entre 900 y 1200 (el Período Posclásico Temprano). Después de su decadencia (en el período posclásico tardío), otro interregno de estados en guerra duró hasta 1428, cuando los aztecas derrotaron a la ciudad rival de Azcapotzalco y emergieron como la fuerza dominante en el centro de México. Este último imperio nativo mesoamericano fue conquistado por Hernán Cortés (o Cortéz) y los españoles en 1521.

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En el área andina, el umbral de una economía agrícola de aldea exitosa puede situarse en torno a los 2500 bce, o un poco antes que en el caso de Mesoamérica. Los cultivos primarios más antiguos eran la haba y la papa, que tenían una larga historia de domesticación en la zona, aunque el maíz apareció poco después de los inicios de la vida de las aldeas asentadas.

Más Información

Las indicaciones de un orden sociopolítico más complejo -grandes montículos de plataformas y centros densamente poblados- ocurrieron muy poco después de esto (c. 1800 a.C.); sin embargo, estas primeras civilizaciones andinas continuaron durante casi un milenio antes de participar en una “unificación” estilística compartida. Esto se conoce como el horizonte Chavín, y el arte escultórico Chavín se ha encontrado en la parte norte de la zona.

El horizonte de Chavín desapareció después de unos 500 a.C., y fue reemplazado por estilos y culturas regionales que duraron hasta unos 600 años. Este período de regionalización (llamado Período Intermedio Temprano) vio la floración de un número de grandes reinos tanto en la costa del Pacífico como en las tierras altas de los Andes; entre ellos estaban los Moche, Lima Temprana, Nazca, Recuay, y Tiwanaku Temprano. El período terminó con el horizonte Tiwanaku-Huari (Horizonte Medio; 600-1000), que se generó a partir de las ciudades del altiplano de Tiwanaku (en el norte moderno de Bolivia) y Huari (en el altiplano central de Perú). Hay pruebas -como la construcción de nuevos centros y ciudades- de que este fenómeno Tiwanaku-Huari, al menos en muchas regiones, era un imperio político fuertemente controlado. El horizonte y sus influencias, registradas en la cerámica y en los textiles, desaparecieron gradualmente en los siglos siguientes, y fue reemplazado por los diversos estilos y reinos regionales de lo que se ha dado en llamar el Período Intermedio Tardío (1000-1438).

Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):

La fecha final del Período Intermedio Tardío marcó el inicio del horizonte Inca y de las conquistas Incas, que se extendieron desde la capital Inca, Cuzco, en la sierra sur de lo que hoy es el Perú. Hacia 1533, cuando Francisco Pizarro y sus seguidores tomaron el imperio, éste se extendió desde lo que hoy es la frontera entre Ecuador y Colombia hasta el centro de Chile.

La sincronía de las unificaciones de horizontes y las regionalizaciones alternas en Mesoamérica y la región andina es sorprendente y plantea la cuestión de la comunicación entre estas dos áreas de la alta civilización precolombina. Aunque se sabe que hubo contactos -con el resultado de que el conocimiento de las plantas alimenticias, la cerámica y la metalurgia fue compartido entre las dos áreas- también es muy poco probable que las ideologías políticas o religiosas estuvieran tan difundidas. Más bien, los pueblos de cada una de estas grandes áreas culturales parecen haber respondido a sus propios estímulos generados internamente y haber seguido cursos de desarrollo esencialmente separados. Existen diferencias fundamentales entre las dos tradiciones culturales. Así, en Mesoamérica hubo, desde muy temprano, un profundo interés por la escritura (su redacción) jeroglífica y la elaboración de calendarios. La ideología religiosa, a juzgar por el arte y la iconografía, estaba más desarrollada en Mesoamérica que en la región andina.Entre las Líneas En Mesoamérica el mercado era una institución básica; no parece haber sido así en los Andes, donde la economía redistributiva del imperio inca -con características tales como sus almacenes gubernamentales y un sistema de carreteras- debió tener profundas raíces en el pasado.

Otros Elementos

Por otro lado, en el desarrollo y despliegue temprano de la metalurgia y en las instituciones gubernamentales y en la construcción de imperios, los antiguos peruanos eran mucho más eficientes que sus contemporáneos mesoamericanos.

Autor: Black

Períodos de las Civilizaciones Precolombinas

Nota: Para más detalle, véase la Cronología de las Civilizaciones Precolombinas.

Diversas culturas aborígenes amerindias evolucionaron en Mesoamérica (parte de México y Centroamérica) y la región andina (oeste de Sudamérica) antes de la exploración y conquista española en el siglo XVI. Estas civilizaciones precolombinas fueron extraordinarios desarrollos de la sociedad y la cultura humanas, caracterizados por reinos e imperios, grandes monumentos y ciudades, y refinamientos en las artes, la metalurgia y la redacción. Las fechas que se indican a continuación son aproximadas.

Civilizaciones mesoamericanas por cultura, localización y fechas:

  • Olmeca (Costa del Golfo del sur de México): 1150 A.C.-800 A.C.
  • Zapoteca (Oaxaca, en particular Monte Albán): 500 a.C.-900
  • Totonaca (este-centro de México): 500 a.C.-900 d.C.
  • Teotihuacan (Teotihuacan, en el Valle de México): ad 400-600
  • Maya (sur de México y Guatemala): 250-900
  • Tolteca (centro de México): 900-1200
  • Azteca (centro y sur de México): 1400-principios del 1500

Civilizaciones andinas:

  • Nazca (costa sur de Perú): 200 a.C.-600 d.C.
  • Recuay (sierra norte del Perú): 200 a.C.-600 d.C.
  • Tiwanaku (Lago Titicaca, Bolivia): 200 A.C.-1000 D.C.
  • Moche (Mochica) (costa norte de Perú): 1-700 D.C.
  • Inca (costa pacífica de Sudamérica): 1100-1532

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Notas y Referencias

  1. José María Mut (autor original), adaptado y corregido (por Lawi) de los términos latinoamericanos que debían formar parte del Diccionario de Ciencias Sociales en español de la UNESCO, publicado en 1975 bajo la dirección de Salustiano del Campo y al amparo del Instituto de Estudios Políticos. Es el resultado de la postura crítica y disidente del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) frente al diccionario de la UNESCO y su respuesta con la obra colectiva “Términos latinoamericanos para el Diccionario de Ciencias Sociales”, publicada en 1976.

Véase También

Bibliografía

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CORONA NUNEZ, José. Mitología Tarasca, México, 1957.
CHAVEZ, Ezequiel A, La educacion en México en la época prehispánica, México, 1958.
GARIBAY, K. Angel Ma. Historia de la literatura Náhuatl, México, 1954.
KATZ, Friedrich, Situación social y económica de los aztecas durante los siglos XV y XVI, México, 1966.
KRICHEBERG, Walter. Las antiguas culturas mexicanas, México, 1961.
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LEON PORTILLA, Miguel. De Teotihuacán a los aztecas, México, 1971.
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