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Identificación

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Identificación

Este elemento es un complemento de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs] Reconocimiento y comprobación de que una persona es la misma que se supone o busca.

Derecho a la Identificación

El ser humano, naturalmente como tal, es único e irreproducible, al convertirlo la sociedad organizada, en una persona jurídica, reproduce esta cualidad, pero por medio de la “marca”, que se efectúa con la conjunción de dos formas: a través de una serie numérica, a la que se le adiciona otra caracterología, pero por letras, nombre y apellido; de esta manera, se construye el documento nacional de identidad, en realidad, debiera denominarse de identificación, pues como veremos, la identidad es otra categoría (existen otras identificaciones alfanuméricas, tales como las de la AFIP: Cajas de Jubilaciones, e incluso, pueden ser privadas, etc.).

Sostenemos que la identificación, tal como la señalamos precedentemente, es un derecho personalísimo, pues reproduce la irrepetibilidad natural del sujeto, lo cual en la organización de la colectividad de individuos como sociedad, es fundamental para convivir y realizar todos los demás derechos, por el contrario “los indocumentados”, son personas fragmentadas y escindidas de la sociedad, no pudiéndose incorporar a las actividades socioeconómicas, culturales, etc. de convivencia, verbigracia: educarse, trabajar, etc. Esta idea básica de la identificación de la persona jurídica, puede verse desde distintas ópticas o perfiles, pues también es una forma de control social, ya que aquella identificación se convierte en el denominado prontuario, que ha servido innumerables veces para efectuar persecuciones (prontuario político) y se utiliza para establecer cuestiones de reincidencia en los delincuentes (prontuario penal), etc.

A la identificación alfanumérica, se le adiciona el lugar de residencia, o, como jurídicamente, se denomina: el domicilio real, de tal forma que de las personas jurídicas de existencia real, se identifican con su número, nombre y apellido y su domicilio real, datos, que insistimos, la persona necesita (son imprescindibles) para realizar las más mínimas actividades sociales, como hemos señalado precedentemente (MOLUGUER DE MOTES, Carlos, “Derecho de la persona y negocio jurídico” (domicilio, residencia y paradero)”, Ed (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Bosch, Barcelona, 1993, pág. 110).

Además de estos datos, en el documento nacional de identificación (en algunos países), se inscribe: el estado civil y la fecha de nacimiento, que para determinados actos, ejemplo: compraventa de inmuebles, etc., se requieren como imprescindibles, por otras razones jurídicas diferentes de la idea central de identificación (capacidad de disposición; relaciones de la sociedad conyugal, etc.).

Además de lo expresado, este derecho personalísimo a la identificación, es la base para consolidar el derecho a la identidad, como categoría autónoma y comprensiva de aquel.

Autor: Carlos A Ghersi

Identificación en Derecho Militar

[rtbs name=”conflicto-armado”] Este término se refiere a las medidas establecidas para que las personas y bienes que tienen derecho a la protección en caso de conflicto armado puedan ser identificados: bienes culturales, heridos, enfermos y náufragos, internados civiles, medios de transporte sanitario, obras e instalaciones que contienen fuerzas peligrosas, parlamentarios, personal sanitario y religioso, miembros de la protección civil, prisioneros de guerra, unidades sanitarias, niños (cf. además: GP I, arts. 18, 66). Véase también: Signos distintivos.

Identificación en Derecho Penal: Consideraciones Generales

En sentido gramatical, identificar es comprobar si una persona o cosa es la misma que se supone o busca.Entre las Líneas En sentido jurídico-penal, la identificación es una rama de la policía científica o criminalística que tiene por objeto fijar la identidad de los delincuentes, a efectos de reincidencia, y aportar los datos necesarios para el esclarecimiento del autor y de las circunstancias del delito. (véase este término en la presente plataforma). El principio general que la inspira es el de seleccionar y agrupar las características que, tanto cuantitativa como cualitativamente, sean peculiares de un solo individuo y, por ello, sirvan para distinguirlo de cualquier otro. La identificación constituye hoy una imperiosa necesidad del Derecho penal (tanto sustantivo como adjetivo), sin la cual sería imposible el funcionamiento de algunas modernas instituciones (Registro de penados, reincidencia, ficheros policiacos, etc.).

Esta necesidad se ha sentido en todos los tiempos, y los métodos de realizarla son proporcionales al nivel cultural de cada época: bárbaros durante el Antiguo Régimen, meramente empíricos hasta finales del s. xix, y científicos desde entonces hasta hoy. Al primer periodo pertenecen las marcas con hierro candente y las mutilaciones como medios de identificación Abolidas éstas con motivo de la Revolución francesa, a mediados del s. xlx se recurre a técnicas descriptivas en los datos fisionómicos y las peculiaridades de cada hombre, desprovistas en absoluto de carácter científico y sin adaptación a norma o plan alguno (estatura, color de la piel, ojos y pelo, aspecto de la cara y barba, etc.). Este procedimiento resultaba insuficiente, por ser estos datos muchas veces comunes a gran número de individuos, y con frecuencia incluso arbitrarios, por estar condicionados por la subjetiva interpretación de quien los recogía. El periodo científico de la identificación se inicia precisamente para salvar estos inconvenientes, y nace al amparo de los progresos realizados por la Antropología. Tras la superación de una serie de métodos más o menos afortunados, pero siempre prácticamente ineficaces, se imponen el antropométrico y, en la actualidad, el dactiloscópico.

El método antropométrico tiene su base en la utilización sistemática de las mediciones óseas de cada individuo. Fue ideado por A (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Bertillon en 1879, apoyándose en estos tres principios: a) la estabilidad del esqueleto humano desde los 25 años; b) la variedad de dimensiones que presenta éste de una persona a otra; y c) la facilidad y precisión con que pueden verificarse las medidas tomadas sobre el hombre. Sobre esas medidas se obtiene la ficha antropométrica, en la que figuran además de la fotografía de busto (de frente y perfil), los datos métricos del individuo (estatura, envergadura, longitud y anchura de la cabeza, diámetro bicigomático, altura de la oreja derecha, etcétera) y las señas personales. Estas fichas se clasifican en un fichero especial, pensado especialmente para obtener con la máxima rapidez y seguridad la ficha que se pretende buscar. Al poco tiempo de su formulación, el método de Bertillon fue adoptado por muchos países europeos y americanos.Entre las Líneas En España, se introdujo por RD de 10 sept. 1896, confiando su aplicación a los doctores Simanca y Olóriz.

El método dactiloscópico determina la identidad personal del individuo mediante el examen y comparación de sus huellas dactilares. Se basa científicamente en tres cualidades de estas huellas: a) su inmutabilidad, pues permanecen siempre iguales desde la vida intrauterina hasta la muerte; b) su inalterabilidad, pues tienen su origen en una formación en el grueso de la dermis y, aunque se produzcan quemaduras, lesiones o desgastes de la epidermis, no sufren variación duradera, reapareciendo el dibujo digital cuando se regenera la epidermis; c) la variedad hasta el infinito de los citados dibujos, resultando imposible que dos individuos tengan iguales huellas. Aunque existen trabajos anteriores sobre los dibujos de las crestas papilares, hasta 1823 no surge la idea de su aplicación a la identificación En ese año, el fisiólogo de Praga J. A. Purkinge llega a una conclusión fundamental: el dibujo digital es siempre el mismo en cada ser, desde el sexto mes de la vida intrauterina hasta después de su muerte. [rtbs name=”muerte”] [rtbs name=”pena-de-muerte”] [rtbs name=”pena-capital”] [rtbs name=”muerte”] Trabajos posteriores demuestran la variedad de los dibujos. Estos descubrimientos resultaban poco prácticos mientras no se obtuviera una clasificación que facilitara la función de identificación Esta labor la realizan Galton (1890), Vucetich (1891) y el español Olóriz (1908), que perfecciona el método con su descripción del delta. A partir de estas aportaciones, el método dactiloscópico se generaliza para la identificación de delincuentes y desplaza al antropométrico. Hoy se ha impuesto en todo el mundo.[1]

Identificación en Psicoanálisis

s. f. (fr. ideniffication; ingl. identffication; al. Identifizierung). Proceso por el cual un individuo se vuelve semejante a otro, en su totalidad o en parte; distinguimos, con Lacan, las identificaciones imaginarias constitutivas del yo [moi] y la identificación simbólica fundante del sujeto. La identificación en Freud. «¿A quién copia con eso?» le pregunta Freud a Dora con ocasión de sus dolores agudos de estómago. Se entera entonces de que Dora ha visitado la víspera a sus primas y que, habiéndose comprometido la menor, la mayor empezó a sufrir del estómago, cosa que Dora imputa inmediatamente a los celos. Freud nos dice entonces que Dora se identifica con su prima. Toda la distancia que separa la noción de imitación de la noción de identificación, en el sentido que le da Freud, se encuentra aquí ilustrada. La pregunta de Freud a Dora pone de relieve, tras el sentido intuitivo y familiar que parasita habitualmente el uso del término identificación, aquello que hace que su empleo sea irrisorio o extremadamente difícil.Entre las Líneas En este texto, Freud usa el término identificación solo en un sentido descriptivo y, en las páginas siguientes, cuando expone su concepción de la formación del síntoma, recurre a dos elementos ya conocidos: la complacencia somática y la representación de un fantasma de contenido sexual. Sólo tardíamente, con el cambio de su doctrina hacia 1920, Freud va a poner en primer plano la identificación, sin llegar sin embargo a otorgarle verdaderamente su estatuto.Entre las Líneas En todo caso, es el punto alrededor del cual se ordena la totalidad del texto de Psicología de las masas y análisis del yo (1921). El capítulo VII le está especialmente dedicado; Freud describe en él tres formas de la identificación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). La segunda y la tercera forma son establecidas por Freud a partir de ejemplos clínicos de síntomas neuróticos. La segunda identificación da cuenta del síntoma por medio de una sustitución por el sujeto, ya sea de la persona que suscita su hostilidad, ya sea de la persona que es objeto de una inclinación erótica. El ejemplo, en el segundo caso, es justamente la tos de Dora. A propósito de este segundo tipo de identificación, Freud insiste en su carácter parcial (höchst beschränkt, extremadamente limitado) y emplea la expresión einziger Zug (Véase rasgo unario), que servirá de punto de partida a Lacan para un uso mucho más amplio. A la tercera identificación, llamada histérica, Freud la denomina «identificación por el síntoma» y la motiva en el encuentro de un elemento análogo y reprimido en los dos yoes en cuestión, Dos observaciones pueden hacerse. La identificación se describe aquí como el empréstito de un elemento puntual que se toma de otra persona, detestada, amada o indiferente, y que explica una formación sintomática. Nada se opone a que este empréstito sea tal que no determine ninguna contrariedad para el sujeto. Por lo demás, Freud nos dice en otros textos que el yo está constituido en gran parte por este tomar prestado, lo que implica darle el valor de una formación sintomática.

Informaciones

Los dos factores constituyentes del síntoma mencionados al principio, la complacencia somática y la representación de un fantasma inconciente, han desaparecido. Lo que en cambio se mantiene aquí, en cierta manera, es el carácter de compromiso que permite la satisfacción pulsional en forma disfrazada. La forma de identificación descrita en primer lugar por Freud es la más enigmática. ¿Qué sentido dar en efecto a la fórmula: el lazo afectivo más antiguo con otra persona, puesto que, justamente, todavía no hay objeto constituido en el sentido de la doctrina? ¿De qué orden es este padre que el varón constituye como su ideal, cuando en una nota de la obra El yo y el ello (1923) Freud dice que se trata de los padres en el momento en que la diferencia de los sexos todavía no ha entrado en consideración? Nada sexual interviene aquí, puesto que no hay nada «pasivo ni femenino». Se trata, incontestablemente, de algo que es primario y que nos es dado como la condición del establecimiento del Edipo, sin la cual el sujeto no podría siquiera acceder a esta problemática. Según Freud, su devenir en el sujeto puede llegar a aclarárnoslo. Esta primera identificación es, ante todo, el superyó, y «guardará durante toda su vida el carácter que le confiere su origen en el complejo paterno». Simplemente será modificado por el complejo de Edipo y no podrá «renegar de su origen acústico». La pregunta que entonces se plantea es si hay o no una relación entre esta identificación y las otras dos, que se distinguirían solo por la naturaleza libidinal o no de la relación con el objeto inductor.Entre las Líneas En la aplicación que hace a la constitución de una masa, Freud mantiene una separación, ya que, habiendo remplazado el mismo objeto el ideal del yo de cada uno de los miembros de la masa, se va a poder manifestar entre ellos la identificación del tercer tipo.

Una Conclusión

Por lo tanto, hay aquí, bajo la misma denominación, dos modalidades que conviene mantener distinguidas. Esta posición se confirma en El yo y el ello, cuando Freud hace depender las identificaciones constitutivas del yo del ideal del yo.Entre las Líneas En el uso que hace Freud de las identificaciones sucesivas en el curso de las diversas situaciones clínicas, la diferencia se acentúa. El ideal del yo conserva inmutable su carácter original, pero las otras formas de identificación mantienen relaciones problemáticas con el investimiento objetal. La identificación sucede a un investimiento objetal al que el sujeto debe renunciar, renunciamiento que en la realidad va de la mano con su mantenimiento en el inconciente, que asegura la identificación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Así sucede, según Freud, en el caso de la homosexualidad masculina.Si, Pero: Pero en otra parte, en Duelo y melancolía, Freud presenta la identificación como el estadio preliminar de la elección de objeto. Así sucedería en la melancolía, en la que Freud da a lo que llama «el conflicto ambivalente» un papel más esencial que al fenómeno identificatorio, como luego lo hará también en la paranoia de persecución, donde la trasformación paranoica del amor en odio es justificada por el «desplazamiento reactivo del investimiento» a partir de una ambivalencia de fondo.Si, Pero: Pero de lo que se trata aquí para Freud es de excluir el pasaje directo del amor al odio, es decir, de mantener la validez de la hipótesis que acaba de formular recientemente oponiendo a los instintos sexuales el instinto de muerte. [rtbs name=”muerte”] [rtbs name=”pena-de-muerte”] [rtbs name=”pena-capital”] [rtbs name=”muerte”] El punto que aquí importa es esa especie de reversibilidad, de concomitancia en este caso, entre la identificación y el investimiento de objeto, que parece surgir de la lectura de Freud. Ciertamente, Freud repite con insistencia que es importante mantener la distinción: la identificación es lo que se quisiera ser, el objeto, lo que se quisiera tener. Y por supuesto, el hecho de instituir dos nociones distintas no excluye a priori que se puedan hacer valer relaciones entre ellas, pasajes de una a otra. De todos modos, una dificultad subsiste en cuanto a la noción de identificación, porque el propio Freud hizo renuncia explícita a «elaborarla metapsicologicamente», pero al mismo tiempo le mantuvo una función importante. Lo que parece más seguro es la diferencia radical entre la primera identificación, surgida del complejo paterno, y las otras, cuya función principal parece ser resolver la identificación fijándola a una tensión relacional con un objeto. Esto es lo que surge de todo el andamiaje identificatorio por el cual el yo se constituye y ve definir su carácter. Se puede admitir que aquí se encuentra esbozado aquello que servirá de punto de partida a Lacan. Una de las tesis del yo y el ello es que el yo se construye tomando del ello la energía necesaria para identificarse con los objetos elegidos por el ello, realizando así un compromiso entre las exigencias pulsionales y el ideal del yo, y confesando su naturaleza de síntoma. Es decir, esto implica, al mismo tiempo, el carácter fundamentalmente narcisista de la identificación y la necesidad de encontrar para el ideal del yo un estatuto que lo distinga radicalmente. La identificación en Lacan. Es notable que el término identificación sea retomado por Lacan desde el principio de su reflexión teórica puesto que la tesis concerniente a la fase del espejo (1936) se ve llevada a concluir en la asunción de la imagen especular como fundadora de la instancia del yo. El yo ve así asegurado definitivamente su estatuto en el orden imaginario. Esta identificación narcisista originaria será el punto de partida de las series identificatorias que constituirán el yo, siendo su función la de «normalización libidinal». La imagen especular, finalmente, formará para el sujeto el umbral del mundo visible. Sólo mucho después Lacan introducirá la distinción esencial entre yo ideal e ideal del yo, necesaria para una lectura coherente de Freud, ya que la proximidad de las dos expresiones enmascara muy fácilmente su naturaleza fundamentalmente diferente, imaginaria para la primera, simbólica para la segunda.Si, Pero: Pero solo con el seminario enteramente dedicado a la identificación (1961-62), Lacan intenta hacer valer las consecuencias más radicales de las posiciones de Freud. La identificación se considera allí como «identificación de significante», lo que su oposición a la identificación narcisista permite situar provisionalmente. La verdadera cuestión, y que se plantea desde el comienzo mismo, es decir cómo conviene entender cada uno de los dos términos, identificación y significante.Entre las Líneas En la medida en que estamos frente a algo fundamental en cuanto al ordenamiento correcto de la experiencia, no nos sorprende que el procedimiento sea aquí de tipo «logicizante». El significante está en la lengua en el cruce de la palabra y del lenguaje, cruce que Lacan llama «lalengua» [«lalangue», un poco en parodia del diccionario Lalande, y sobre todo para distinguir el idioma encarnado en los hablantes de la lengua de los lingüistas], El significante connota la diferencia en estado puro; la letra que lo manifiesta en la escritura (su redacción) lo distingue radicalmente del signo. Ante todo conviene recordar, sin lo cual la elaboración de Lacan sería imposible o insostenible, que el sujeto resulta «profundamente modificado por los efectos de retroacción del significante implicados en la palabra». Como lo propone Lacan, hay que partir del ideal del yo considerado como punto concreto de identificación del sujeto con el significante radical. Por el hecho de que habla, el sujeto avanza en la cadena de los enunciados que definen el margen de libertad que se dejará a su enunciación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Esta elide algo que no puede saber, el nombre de lo que es como sujeto de la enunciación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). El significante así elidido tiene su mejor ejemplificación en el «rasgo unario», y esta elisión es constituyente para el sujeto. «Dicho de otra manera, si alguna vez el sujeto, como es su objetivo desde la época de Parménides, llega a la identificación, a la afirmación de que es lo mismo pensar que ser, en ese momento se verá él irremediablemente dividido entre su deseo y su ideal». Queda así constituida una primera morfología subjetiva que Lacan simboliza con la ayuda de la imagen del toro, donde el sujeto, representado por un significante, se encuentra en posición de exterioridad con relación a su Otro, en el que quedan reunidos todos los otros significantes. Va a poder inaugurarse entonces, bajo el efecto del automatismo de repetición, la dialéctica de las demandas del sujeto y del Otro, la que incluye de entrada al objeto del deseo.
Identificación Al.: Identifizierung. Fr.: identification. Ing.: identification. It.: identificazione. Por.: identicação. Proceso psicológico mediante el cual un sujeto asimila un aspecto, una propiedad, un atributo de otro y se transforma, total o parcialmente, sobre el modelo de éste. La personalidad se constituye y se diferencia mediante una serie de identificaciones. 1.° Dado que la palabra « identificación » forma parte tanto del lenguaje corriente como del lenguaje filosófico, conviene precisar ante todo, desde un punto de vista semántico, los límites de su utilización en el vocabulario del psicoanálisis. El substantivo identificación puede tomarse en un sentido transitivo, correspondiente al verbo identificar, o en un sentido reflexivo, correspondiente al verbo identificarse. Esta distinción se encuentra en los dos sentidos del término que diferencia Lalande: A) «Acción de identificar, es decir, de reconocer como idéntico; ya sea numéricamente, como por ejemplo “la identificación de un criminal”, ya sea en su naturaleza, como por ejemplo cuando se reconoce un objeto como perteneciente a una determinada clase o también cuando se reconoce una clase de hechos como asimilable a otra […].» B) «Acto en virtud del cual un individuo se vuelve idéntico a otro, o en virtud del cual dos seres se vuelven idénticos (en pensamiento o de hecho, totalmente o secundum quid)». Estas dos acepciones se encuentran en Freud. Éste describe como típico del trabajo del sueño el proceso que traduce la relación de similitud, el «como si», por la substitución de una imagen por otra o «identificación». Esto corresponde ciertamente al sentido A) de Lalande, pero la identificación no posee aquí un valor congnitivo: constituye un proceso activo que reemplaza una identidad parcial o una similitud latente por una identidad total.Si, Pero: Pero el término, en su empleo psicoanalítico, corresponde principalmente al sentido de « identificarse ». 2.° La identificación (en el sentido de identificarse) reúne en su empleo corriente toda una serie de conceptos psicológicos, tales como: imitación, Einfühlung (empatía), simpatía, contagio mental, proyección, etcétera. Para aclarar las ideas, se ha propuesto distinguir en este campo, según el sentido en que se efectúa la identificación, entre una identificación heteropática (Scheler) y centrípeta (Wallon), en la cual es el sujeto quien identifica su propia persona a otra, y una identificación idiopática y centrífuga en la que el sujeto identifica al otro con la propia persona.

Detalles

Por último, en los casos en que coexisten ambos movimientos, nos hallaríamos en presencia de una forma de identificación más compleja, invocada en ocasiones para explicar la formación del «nosotros». El concepto de identificación ha adquirido progresivamente en la obra de Freud el valor central que más que un mecanismo psicológico entre otros, hace de él la operación en virtud de la cual se constituye el sujeto humano. Esta evolución cursa paralelamente al hecho de situar en primer plano el complejo de Edipo en sus efectos estructurales, así como a la modificación aportada por la segunda teoría del aparato psíquico, en la cual las instancias que se diferencian a partir del ello vienen definidas por las identificaciones de las cuales derivan.

Puntualización

Sin embargo, la identificación fue utilizada muy pronto por Freud, sobre todo en relación con los síntomas histéricos.

Pormenores

Los hechos llamados de imitación, de contagio mental, se conocían ciertamente desde mucho tiempo antes, pero Freud va más lejos al explicarlos por la existencia de un elemento inconsciente común a las personas entre las que se produce el fenómeno: «[…] la identificación no es una simple imitación, sino una apropiación basada en la presunción de una etiología común; expresa un “como si” y se refiere a un elemento común que existe en el inconsciente . Este elemento común es un fantasma: así la paciente agorafóbica se identifica inconscientemente con “una mujer de la calle”, y su síntoma constituye una defensa contra esta identificación y contra el deseo sexual que ella supone».

Detalles

Por último, Freud observa muy pronto que pueden coexistir varias identificaciones: «[…] el hecho de la identificación autoriza quizás a un empleo literal de la expresión: pluralidad de las personas psíquicas» . Ulteriormente la noción de identificación se enriqueció con diversas aportaciones: 1.° El concepto de incorporación oral fue establecido durante los años 1912-1915 (Tótem y tabú [Totem und Tabu], Duelo y melancolía [Trauer und Melancholie]). Freud muestra especialmente su función en la melancolía, en la cual el sujeto se identifica según un modo oral con el objeto perdido, por regresión a la relación objetal típica de la fase oral (véase: Incorporación; Canibalístico). 2.” Se establece el concepto de narcisismo.Entre las Líneas En Introducción al narcisismo (Zur Einführung des Narzissmus, 1914) Freud inicia la exposición de la dialéctica que enlaza la elección objetal narcisista (el objeto se elige sobre el modelo de la propia persona) con la identificación (el sujeto, o alguna de sus instancias, se constituyen según el modelo de sus objetos anteriores: padres, personas del ambiente). 3.° Los efectos del complejo de Edipo en la estructuración del sujeto se describen en términos de identificación: las catexis sobre los padres son abandonadas y substituidas por identificaciones. Una vez establecida la fórmula generalizada del Edipo, Freud muestra que estas identificaciones forman una estructura compleja, en la medida que el padre y la madre son, cada uno de ellos, a la vez objeto de amor y de rivalidad. Por lo demás, es probable que la presencia de esta ambivalencia con respecto al objeto sea esencial para la constitución de toda identificación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). 4. La elaboración de la segunda teoría del aparato psíquico viene a demostrar el enriquecimiento y la importancia creciente del concepto de identificación: las instancias de la persona ya no se describen en términos del sistema donde se inscriben imágenes, recuerdos, «contenidos» psíquicos, sino como los restos de diversos tipos de las relaciones de objeto. Este enriquecimiento del concepto de identificación no ha conducido, ni en Freud ni en la teoría psicoanalítica, a una sistematización que ordene sus modalidades. El propio Freud se declara insatisfecho de sus formulaciones a este respecto . La exposición más completa que intentó dar se encuentra en el capítulo VII de Psicología de las masas y análisis del yo (Massenpsychologie und Ich-Analyse, 1921).Entre las Líneas En este trabajo distingue finalmente tres modos de identificación: a) como forma originaria del lazo afectivo con el objeto. Se trata aquí de una identificación preedípica, marcada por la relación canibalística, que desde un principio es ambivalente (véase: Identificación primaria); b) como substitutivo regresivo de una elección objetal abandonada; c) en ausencia de toda catexis sexual del otro, el sujeto puede, no obstante, identificarse a éste en la medida en que tienen un elemento en común (por ejemplo, deseo de ser amado): por desplazamiento, la identificación se producirá sobre otro punto (identificación histérica). Freud también indica que, en ciertos casos, la identificación afecta, no al conjunto del objeto, sino a un «rasgo único» de éste. Finalmente, el estudio de la hipnosis, de la pasión amorosa y de la psicología de los grupos le lleva a contraponer la identificación que constituye o enriquece una instancia de la personalidad con el proceso inverso, en el cual es el objeto el que se «pone en lugar» de una instancia, por ejemplo en el caso del líder que viene a reemplazar el ideal del yo de los miembros de un grupo. Se observará que, en este caso, existe también una identificación recíproca de los individuos entre sí, pero ésta exige, como condición, tal «puesta en lugar de […]». Aquí pueden encontrarse, ordenadas desde un punto de vista estructural, las distinciones que hemos establecido más arriba: identificación centrípeta, centrífuga y recíproca. El término «identificación» debe diferenciarse de las palabras afines como incorporación, introyección, interiorización. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Incorporación e introyección constituyen prototipos de la identificación o, por lo menos, de algunas de sus modalidades en las que el proceso mental es vivido y simbolizado como una operación corporal (ingerir, devorar, guardar dentro de sí, etc.). La distinción entre identificación e interiorización es más compleja, ya que hace intervenir opciones teóricas referentes a la naturaleza de aquello a lo cual el sujeto se asimila. Desde un punto de vista meramente conceptual, puede decirse que la identificación se efectúa con objetos: persona («asimilación del yo a un yo ajeno»), o rasgo de una persona, objetos parciales, mientras que la interiorización es la de una relación intersubjetiva. Falta saber cuál de estos dos Procesos es el primero. Se observará que generalmente la identificación de un sujeto A con un sujeto B no es global, sino secundam quid, lo que remite a un determinado aspecto de la relación con él: yo no me identifico con mi jefe, sino con un determinado rasgo suyo que está ligado a mi relación sadomasoquista con él. Pero, por otra parte, la identificación permanece siempre marcada por sus prototipos primitivos: la incorporación se refiere a cosas, confundiéndose la relación con el objeto en el que se encarna; el objeto con el que el niño mantiene una relación de agresividad se convierte, como substancialmente, en el «objeto malo», el cual es entonces introyectado. Por otra parte, y éste es un hecho esencial, el conjunto de las identificaciones de un sujeto no forma un sistema relaciona] coherente; así, por ejemplo, dentro de una instancia como el superyó, se encuentran exigencias diversas, conflictuales, heteróclitas. Asimismo el ideal del yo se forma por identificaciones con los ideales culturales, que no siempre se hallan en armonía entre sí.
Identificación
La identificación (Identifzzierung) es una de las categorías fundamentales de la teoría y la metapsicología freudianas. Según los momentos de desarrollo de la teoría y su articulación con otras categorías, su sentido sufrió modificaciones profundas. Sólo se lo puede entonces abordar en relación con otros términos: incorporación (Einverleibung), introyección (Introjektion), investidura (Besetzung) y posición (Einstellung) categoría menos conocida. Inicialmente se podría decir que las identificaciones son una lenta vacilación entre el «yo» [je] y el «otro», mientras que la identidad es la ilusión de un yo puro de toda relación de objeto. Al tomar del otro, no se corre el riesgo de dejar de ser uno mismo, lo que remite a lo opuesto de la introyección, que es la proyección, la negativa a reconocer una identidad de sentimientos o pensamientos entre uno mismo y el otro, o la expulsión hacia el otro de lo que no se reconoce en uno. Un primer aspecto del mecanismo de la identificación aparece propuesto en 1895 en Estudios sobre la histeria, con el caso de Elizabeth von R.; es el de la aptitud para tomar el lugar de otro. Elizabeth von R. «tornaba el lugar (ersetze) de un hijo y de un amigo» junto a su padre enfermo. Al tomar el lugar de un otro, al sustituir a un otro (Ersatz) por obediencia al padre que le asigna esa posición (Einstellung) psíquica imposible, Elizabeth von R. se ve llevada a la impotencia. No puede salir de ella (sie komme nicht von der Stelle), lo que en sentido propio significa que no puede abandonar ese lugar que le ha sido asignado y que hace imposible su identidad sexuada.Entre las Líneas En este nivel, la identificación es la capacidad para ocupar lugares y posiciones psíquicas diferentes. Un segundo aspecto de la identificación aparece en 1905, en Tres ensayos de teoría sexual.Entre las Líneas En el capítulo 2, la sección II trata de una primera organización sexual pregenital, un primer campo de erotización, la fase de la organización oral. Freud distingue dos funciones de la boca: -la función de succión, de sorber del pecho; -la función de chupeteo, función de erotización que, más allá de la succión, puede volverse autónoma para hacer de la boca una zona erógena, y por eso mismo, una zona histeró gena.Entre las Líneas En ese placer, que va más allá de las pulsiones de autoconservación, se elabora también el primer orificio. Esta abertura, este agujero en el cuerpo, permite comunicar el interior con el exterior, y por lo tanto incorporar fragmentos del mundo exterior para convertirlos en uno mismo. El primer modelo del desarrollo psíquico es el siguiente: el niño, en el marco de la omnipotencia infantil, puede en los momentos de apremio alimentario, convocar al pecho con sus gritos, precisamente con la ilusión de tener dominio sobre el otro, de modo que esté allí para su satisfacción. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Y más tarde, en el proceso ulterior cuando surgen objetos permutables con el pecho, puede tener la ilusión de que la relación boca-pecho es una relación de plenitud. ¿Sujeto? El encuentro de dos fragmentos del cuerpo, el encuentro sujeto-objeto, se inscribe inicialmente en la psique como la autoconstitución del sujeto en tanto que capacidad de prescindir del otro. El que prescinde del otro está precisamente en la lógica de la identidad y no del lado de un proceso permanente de identificación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). La matriz del sujeto, la matriz del fantasma, es entonces un estado maníaco: la ilusión de que el encuentro de dos cuerpos puede constituir un solo aparato psíquico. Ahora bien, la relación madre-niño es inicialmente este estado maníaco. Al principio hay, de alguna manera, un solo aparato psíquico para dos cuerpos, la madre y el niño. Y son los mensajes que la madre dirige al infante [infans], lo que lo informa y al mismo tiempo prepara diferentes niveles de identidad. El primer nivel de identidad es la identidad del sí-mismo, es decir, ese primer momento de individuación y separación en el que se necesita una psique para cada cuerpo, separación que se realiza al mismo tiempo por un proceso de introyección. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). El cuidado y el pecho maternos, en tanto que funciones, se integran en el niño, puesto que forman parte de los mensajes que lo informan y lo forman. A nivel de la identidad del sí-mismo se encuentra la patología depresiva, marcada por la imposibilidad, permanente o intermitente, de componer el cuerpo, de informarlo de sí; si no es mediante fenómenos de adicción (drogas, alcoholismo, dependencia química) o de compulsión (hacer el vacío mediante la anorexia, por la imposibilidad de emplazar de manera diferente un proceso de comunicación entre el interior y el exterior). A esta identidad del sí-mismo la sucederá una identidad pensante. Por pensamiento hay que entender la actividad permanente de representación que es al mismo tiempo investidura de la realidad, trabajo de puesta en forma de una realidad exterior para que pueda ser, no incorporada, sino introyectada. Estamos cerca aquí de los problemas de identificación en plural, puesto que nos encontramos en el nivel de la introyección, introyección del mundo exterior, que permite reconocerlo, al mismo tiempo que investir progresivamente las diferentes zonas del territorio corporal, y elaborar una imagen del cuerpo marcada por esta diferenciación interior-exterior y por la elaboración de los orificios que justamente permiten, por su permanencia, hacer funcionar las introyecciones. Freud describió esta elaboración progresiva de la imagen del cuerpo en 1908, en su texto «Sobre las teorías sexuales infantiles». La propuesta aportada por ese artículo dice que el cuerpo no es solamente una superficie, sino una envoltura dotada de orificios que permiten diferenciar el interior del exterior y operar relaciones entre el adentro y el afuera. Las «teorías sexuales infantiles» son tres. La primera es la teoría de «la mujer con pene», teoría de un solo sexo, teoría del unisexo. La segunda (todas estas teorías son impulsadas por las investigaciones de los niños acerca de su origen, por la pregunta: «¿de dónde vienen los niños?») es la teoría «cloacal», que corresponde a la fórmula de San Agustín: «nacemos entre la orina y el excremento». Es decir que no habría vagina en el cuerpo materno, no habría agujero en la imagen del cuerpo. La tercera teoría, la más importante para la identificación, representa el intento de delimitar las funciones del cuerpo y de llegar a habitarlo. Es la de la dimensión sádica del coito, con una bipartición: fuerte-débil, activo-pasivo, que aparece en lugar de la diferencia hombre-mujer. Diferencia de la que Freud sostendrá que no es inscribible en el inconsciente, puesto que lo único que conoce el inconsciente es la oposición activo-pasivo. Ésta es una cuestión importante con relación al problema de la identidad y de los procesos identificatorios en la teoría freudiana; la única representación accesible al inconsciente es la de activo y pasivo. Y a partir de ella se declinarían lo masculino y lo femenino, la bisexualidad psíquica y el dimorfismo sexual hombre/mujer. Un cuarto aspecto de la teoría de la identificación surgió en 1921 con el capítulo 7 de Psicología de las masas y análisis del yo, titulado «La identificación»: «La identificación es conocida por el psicoanálisis (véase sobre el enfoque de Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, el psicoanálisis en la filosofía, el modelo de psicoanálisis, la teoría del psicoanálisis, la psicología y la terapia psicoanalítica) como la manifestación más temprana de un enlace afectivo a otra persona». Desde la primera frase de ese capítulo, Freud plantea la identificación como investidura de otra persona; en otras palabras, como permutación entre los dos mecanismos. La identificación es incluso definida como la «forma más temprana y primitiva de enlace afectivo con el objeto».

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No obstante, precisa que, en el varón, la identificación con el padre como ideal del yo se acompaña de una investidura de la madre como objeto sexual, y es la confluencia de este doble enlace lo que provocará ulteriormente el complejo de Edipo.Entre las Líneas En ese mismo capítulo, Freud, basándose en el «caso Dora», sostiene que la elección de objeto -en otras palabras, la investidura- puede transformarse por regresión en identificación; Dora toma de su padre un «rasgo único» (der einziger Zug, que Lacan traduce por «trazo unario»), la tos que él padece, lo cual constituye una manera de remontar la prohibición del incesto, que hace obstáculo a toda investidura masculina.Si, Pero: Pero en 1921 Freud tiene aún un enfoque que no le permite realmente diferenciar el campo de las investiduras respecto del registro de las identificaciones, y establecer si esta permutación permanente del uno por el otro provoca o no una estabilidad subjetiva permanente.Entre las Líneas En «El sepultamiento del complejo de Edipo», de 1924, Freud completa su teoría de la identificación al pensar la salida del Edipo: «el complejo de Edipo le ofrecía al niño dos posibilidades de satisfacción, una activa, la otra pasiva.Entre las Líneas En el modo masculino, él podía ocupar el lugar del padre (an die Stelle des Vaters setzen) y, como él, tener comercio con la madre, en cuyo caso el padre era bien pronto descubierto como estorbo, o bien podía querer sustituir (ersetzen) a la madre y dejarse amar por el padre, y en este caso la madre se volvía superflua». Al término de este proceso, la represión del complejo aparece como una desinvestidura de éste, lo que permite que «las investiduras de objeto sean abandonadas y sustituidas por una identificación». La salida del complejo de Edipo es entonces el momento en que la equivalencia permutativa investiduralidentificación cesa, en beneficio de un proceso identificatorio por el cual el infante desinviste las imágenes parentales para identificarse con una x que es su futuro: cuando sea grande, no ocuparé más el lugar de otro, me haré mi propio lugar.
Identificación
Alemán: Identifizierung. Francés: Identification. Inglés: ldentifilcation. Término empleado en psicoanálisis (véase sobre el enfoque de Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, el psicoanálisis en la filosofía, el modelo de psicoanálisis, la teoría del psicoanálisis, la psicología y la terapia psicoanalítica) para designar el proceso central mediante el cual el sujeto se constituye y se transforma asimilando o apropiándose, en momentos clave de su evolución, de aspectos, atributos o rasgos de los seres humanos de su entorno. Si bien el concepto de identificación es esencial en la teoría freudiana del desarrollo psicosexual del individuo, nunca recibió una definición sistemática, y solo fue elaborado tardíamente. De una manera aún muy descriptiva, Sigmund Freud utilizó el término identificación en dos oportunidades en su correspondencia con Wilhelm Fliess.Entre las Líneas En una carta del 17 de diciembre de 1896, después de alegrarse por la comprensión que demuestra su amigo del fenómeno de la angustia, le habla del “análisis de algunas fobias”, en particular de la agorafobia en las mujeres. [rtbs name=”historia-de-las-mujeres”] “Puedes captar su mecanismo -explica Freud- pensando en las prostitutas.” Se trata de la “represión de la compulsión a ir a buscar en la calle al primero que pasa, de un sentimiento de celos respecto de las prostitutas y de una identificación con ellas”.Entre las Líneas En esa etapa, la identificación es concebida como el deseo reprimido de -hacer corno”, de “ser corno”. Un poco después, en el manuscrito L, enviado a Fliess el 2 de mayo de 1897, cuando comienza a cuestionar la teoría de la seducción, Freud evoca la pluralidad de las personas psíquicas, problema que vuelve a encontrar en la elaboración de los sueños. Observa que la legitimidad de esa expresión se basa en el proceso de la identificación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).Entre las Líneas En La interpretación de los sueños, la identificación comienza a recibir un tratamiento teórico. Primero en el marco de la segunda interpretación del sueño llamado de “la bella carnicera”. La soñante, la bella carnicera, desea que no se realice el deseo de engordar expresado por su amiga, para que ésta no seduzca a su marido, el carnicero, que tiene debilidad por las mujeres entradas en carnes.Si, Pero: Pero debido a una inversión, el sueño toma un sentido nuevo: la bella carnicera sueña con la no-realización de uno de sus deseos. La soñante, explica Freud, se ha identificado con su amiga, sueña que le sucede a ella lo que desea que le suceda a su amiga. Este punto encuentra su confirmación en la vida real de “la bella carnicera”, que se niega a realizar su deseo de comer caviar. Se trata de un caso de identificación histérica. Freud insiste en diferenciarla de lo que entonces se denominaba imitación histérica. La identificación histérica responde a deducciones inconscientes, es una “apropiación a causa de una etiología idéntica; expresa un «como si» y tiene que ver con una comunidad que persiste en el inconsciente. La identificación es casi siempre utilizada en la histeria como expresión de una comunidad sexual. La histérica se identifica de preferencia, pero no exclusivamente, con las personas con las que ha tenido relaciones sexuales o que tienen relaciones sexuales con las mismas personas que ella.- En el capítulo VI, dedicado al trabajo del sueño, al estudiar los procesos de figuración del sueño, Freud observa que la semejanza es la única relación lógica que se conserva, con su expresión facilitada por el camino de la condensación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).Entre las Líneas En el sueño, la semejanza aparece bajo la forma de la cercanía, o como fusión. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). El acercamiento concierne a las personas, y se habla de identificación cuando una sola persona representa al conjunto del grupo. Se trata del procedimiento de la “persona compuesta- o de la “pluralidad de las personas psíquicas”: una tercera persona, desconocida, irreal, capaz incluso de sustraerse de tal modo a la censura, está compuesta de rasgos pertenecientes a otras dos personas, cuya aparición puede ser reprimida. Si bien la identificación es importante en el texto de 1914 dedicado al narcisismo, puesto que en él subtiende, como opuesta a la elección de objeto narcisista, la elección de objeto por apunta] amiento, en virtud de la cual el sujeto se constituye sobre el modelo de sus progenitores o los sustitutos de éstos, el alcance metapsicológico de la identificación fue verdaderamente desarrollado en el marco de la gran refundición teórica de la década de 1920. Todo un capítulo, el séptimo, de Psicología de las masas, y análisis del yo está dedicado a la identificación, postulada de entrada “como expresión primera de un vínculo afectivo con otra persona”. Freud distingue tres tipos de identificación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).Entre las Líneas En primer lugar, se la concibe como desempeñando “un papel en la historia del complejo de Edipo”. Se trata del estadio oral, el de la incorporación del objeto siguiendo el modelo de Aníbal, respecto del cual Freud precisará un poco más tarde, en El yo y el ello, que resulta difícil distinguir en él la identificación de la investidura, es decir, diferenciar la modalidad del ser y la modalidad del tener. El segundo caso es el de la identificación regresiva, que se advierte en el síntoma histérico, una de cuyas modalidades de formación está constituida por la imitación, no de la persona, sino de un síntoma de la persona amada: Freud cita el ejemplo de Dora (Ida Bauer), que imita la tos del padre.Entre las Líneas En este caso, dice Freud, “la identificación ha ocupado el lugar de una elección de objeto, la elección de objeto ha hecho regresión a la identificación”. Subraya en tal sentido que este tipo de identificación puede tomar solo “un rasgo de la persona objeto-; se trata del famoso rasgo único (einziger Zug). Finalmente, en la tercera modalidad, la identificación se realiza en ausencia de toda investidura sexual. Es producto de la capacidad o la voluntad de ponerse en una situación idéntica- a la del otro o los otros. Este caso de identificación aparece sobre todo en el marco de las comunidades afectivas. Vincula entre sí a los miembros de un colectivo. Es gobernada por el vínculo establecido entre cada individuo del colectivo y el conductor de la masa. Ese vínculo está constituido por la instalación del conductor en posición de ideal del yo por cada uno de los participantes de la comunidad.Entre las Líneas En 1925, en su artículo “El sepultamiento del complejo de Edipo”, Freud estableció claramente la distinción entre la investidura del objeto y la identificación, El complejo de Edipo le ofrece al niño dos posibilidades, la activa y la pasiva, de satisfacción libidinal. La primera consiste en pensar en ocupar el lugar del padre en el comercio con la madre, y la segunda en ocupar el lugar de esta última. Cuando parece que estas dos formas de investidura del objeto no pueden realizarse sin una castración -sin la pérdida del pene como castigo o la constatación de su ausencia en la posición femenina-, las investiduras son reemplazadas (ésta es la salida del Edipo) por una identificación: “La autoridad paterna o parental introyectada en el yo forma allí el núcleo del superyó”. Las tendencias libidinales son entonces inhibidas en su fin, o sea “desexualizadas y sublimadas, lo que sucede verosímilmente -añade Freud- en el momento de toda transposición en identificación”. Freud se refiere a esta misma concepción en 1933, en “La disección de la personalidad psíquica”, una de las Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis, pero expresando al respecto muy claras reservas. Deplora el carácter “embrollado” del proceso de identificación, -fundamento- de la “transformación de la relación con los progenitores en superyó”. Al término de su exposición sobre el tema, repite que no está “en absoluto satisfecho [ … ] de esos desarrollos sobre la identificación”. Dice no obstante contentarse con ellos, en la medida en que le han permitido emplazar la instancia del superyó, que él considera un ejemplo de identificación lograda con la instancia parental. Lo mismo que Freud, Jacques Lacan ubica la identificación en el corazón de su trabajo teórico. La identificación es primero situada por él en el registro de lo imaginario durante el estadio del espejo. Después puntúa los tres tiempos de la concepción lacaniana del Edipo: primero una identificación con lo que se piensa que es el deseo de la madre, más tarde el descubrimiento de la ley del padre, y finalmente la simbolización de esta ley, que tiene por efecto que se asigne su verdadero lugar al deseo de la madre, y permitir las identificaciones ulteriores, constitutivas del sujeto.Entre las Líneas En la década de 1960 Lacan dedicó un año de su seminario al tema de la identificación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Construyó en primer término su concepto de rasgo unario que, partiendo del rasgo único de la identificación regresiva de Freud, desborda considerablemente su contenido, puesto que Lacan basa en él su concepción del uno, soporte de la diferencia, en sí misma fundamento de la identidad, a diferencia del enfoque lógico clásico, que hace del uno la marca de lo único. Desde allí, a partir del análisis del cogito cartesiano, ubica el fundamento de la identificación inaugural, la del sujeto distinto del yo, en ese rasgo unario, esencia del significante, que es el nombre propio. Más adelante, integró a su teoría del significante los otros dos tipos de identificación freudiana: la identificación primaria en la vertiente del padre simbólico, y la tercera, la identificación histérica, la que se encuentra actuando en la constitución de las multitudes, cuyo vector es el deseo del deseo del Otro que evoca la pregunta “¿Qué quieres7 (Che vuoi?), marca de la ineludible dependencia del sujeto.

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Fuente: Diccionario del Psicoanálisis

Consideraciones Generales

En esta plataforma, identificación incluye entradas sobre cuestiones tales como Biométrica, Huellas dactilares, Huella genética y Firmas electrónicas.

Consideraciones Generales

En esta plataforma, los conceptos y temas relacionados con identificación incluyen los siguientes: Registros médicos, Derecho romano, Registro de vehiculos automotores, Extranjeros, Nacionalidad y ciudadanía, Pasaportes, Registro. Para más información sobre identificación en un contexto más anglosajón, puede verse, en inglés, Identification (identificación).

Identificación en Economía

En inglés: Identification in economics. Véase también acerca de un concepto similar a Identificación en economía.

Introducción a: Identificación en este contexto

El problema de la identificación se define en términos de la posibilidad de caracterizar parámetros de interés a partir de datos observables. Este tema puede ser de interés para los economistas profesionales. Este problema se plantea en muchos campos, como el control automático, la ingeniería biomédica, la psicología, la ciencia de los sistemas, el diseño de experimentos y la econometría. Este tema puede ser de interés para los economistas profesionales. Este texto se centra en la identificación en modelos econométricos, que suelen incluir variables aleatorias. Se define la identificación en modelos estadísticos paramétricos generales y se considera su significado en una serie de modelos econométricos específicos: regresión (colinealidad), ecuaciones simultáneas, modelos dinámicos y modelos no lineales. También se discute la identificación en modelos no paramétricos, la identificación débil y las implicaciones estadísticas del fracaso de la identificación. Este texto tratará de equilibrar importantes preocupaciones teóricas con debates empíricos clave para ofrecer una visión general de este importante tema sobre: Identificación. Para tener una panorámica de la investigación contemporánea, puede interesar asimismo los textos sobre economía conductual, economía experimental, teoría de juegos, microeconometría, crecimiento económico, macroeconometría, y economía monetaria.

Datos verificados por: Sam.

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Véase También

  • Identidad del imputado

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Véase También

  • Huellas Dactilares y Digitales
  • Dactiloscopía

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Notas y Referencias

  1. Fuente: Información sobre Identificación en Derecho Penal en la Enciclopedia Rialp

Bibliografía

J. CALICO, La identificación personal, Barcelona 1941; J. GAYET, Manual de la Policía científica, Barcelona 1962; P.-F. CECCALDi, La Criminalistique, París 1962.

Recursos

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Notas

Bibliografía

  • Información sobre Identificación en el Diccionario Terminológico Básico de la Intervención Militar (Intervención General de la Defensa, España)
  • Manual de Derecho Militar: Doctrina, Legislación, Jurisprudencia (Carlos Manuel Silva Ruiz; “Los Amigos del Libro,” Bolivia)
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