La lingüística histórica, también llamada lingüística diacrónica, es la rama de la lingüística que se ocupa del estudio de los cambios fonológicos, gramaticales y semánticos, de la reconstrucción de las etapas anteriores de las lenguas y del descubrimiento y aplicación de los métodos que permiten demostrar las relaciones genéticas entre las lenguas. La lingüística histórica tiene sus raíces en las especulaciones etimológicas de la época clásica y medieval, en el estudio comparativo del griego y el latín desarrollado durante el Renacimiento y en las especulaciones de los eruditos sobre la lengua de la que descienden las demás lenguas del mundo. Sin embargo, hasta el siglo XIX no se combinaron métodos más científicos de comparación lingüística y datos suficientes sobre las primeras lenguas indoeuropeas para establecer los principios que ahora utilizan los lingüistas históricos.