Sucesión Intestada en los Países Islámicos
La sucesión intestada en los países islámicos se basa en el derecho religioso, con el supuesto de que la ley debe imponer normas obligatorias en relación con los bienes que pasan de una generación a otra. El esquema de herencia islámica no es un sistema parentelar o de tres líneas: representa un tercer sistema diferente, en el que las clases se basan en la presunta cercanía de los herederos al difunto bajo un esquema familiar preconcebido. Según el derecho suní (véase más sobre los suníes o sunitas islámicos, las Escuelas de Derecho Sunnī (y las extintas), y las diferencias entre suníes y chiíes (o chiitas); pues el sunismo y el chiismo son dos ramas del Islam),
los parientes cercanos tienen derecho, como lo ejemplifican sus doce herederos qur’anic, y los herederos agnáticos masculinos están en una posición fuerte. El derecho chiíta se adhiere a un modelo diferente de la familia ideal, apoyándose en los lazos específicos y la responsabilidad de la familia inmediata y rechazando los privilegios de los parientes agnáticos. Ambos sistemas, y por consiguiente todos los países islámicos, favorecen a los descendientes del difunto sobre el cónyuge sobreviviente, y distribuyen el patrimonio en una proporción de dos a uno a favor de los herederos varones de la misma clase y grado.