Influencia del Lenguaje en el Pensamiento
Este texto se ocupa en cómo el lenguaje influye en el pensamiento. Discutimos cuatro cuestiones interconectadas que, en nuestra opinión, han obstaculizado las investigaciones sobre cómo el lenguaje puede afectar al pensamiento. Estas cuestiones han tendido a reaparecer en el debate sobre la relatividad lingüística en las últimas décadas, a pesar de los numerosos hallazgos empíricos. La primera es la afirmación de que es imposible desligar el lenguaje del pensamiento, lo que hace que la cuestión relativa a la “influencia” carezca de sentido. La segunda es el argumento de que es imposible disociar la lengua de la cultura en general, y de la interacción social en particular, por lo que es imposible atribuir cualquier diferencia en los patrones de pensamiento de los miembros de diferentes culturas a la lengua per se. La tercera cuestión es la objeción de que los problemas metodológicos y empíricos derrotan todas las versiones, salvo la más trivial, de la tesis de la influencia lingüística: que el lenguaje proporciona nueva información fáctica. La cuarta es la suposición de que, puesto que el lenguaje puede influir potencialmente en el pensamiento desde “nada” hasta “completamente”, las posibles formas de influencia lingüística pueden situarse en una clina, y las teorías en competencia pueden considerarse como un debate sobre la posición real en esta clina. Analizamos estas afirmaciones y mostramos que las tres primeras no constituyen objeciones de principio contra la validez del proyecto de investigar la influencia lingüística en el pensamiento, y que la última no es la mejor manera de enmarcar los retos empíricos que se plantean. Aunque no defendemos ninguna teoría o mecanismo específico de la influencia lingüística en el pensamiento, nuestra discusión y la bibliografía revisada muestran que dicha influencia es claramente posible y, por lo tanto, necesita más investigación.