Billete de Banco
Los billetes de banco eran originalmente papel moneda emitido por determinados bancos, en virtud del cual los bancos emisores se comprometían a pagar al tenedor la suma indicada en el billete a la vista en moneda acuñada (dinero). Introducidos en Suecia e Inglaterra en el siglo XVII, los billetes también entraron en circulación en los países de Europa Occidental y sus colonias en el siglo XVIII. El gran número de Estados y la consiguiente diversidad monetaria explican la aparición de los billetes de banco en buena parte de Europa en el siglo XIX, junto con la industrialización y el consiguiente auge de la banca. Al emitir billetes, el emisor obtenía una especie de crédito, ya que el volumen de emisión solía superar la cobertura en metales preciosos. El riesgo para el usuario era pues evidente, así como el peligro de inflación.