Efectos de las Enfermedades Infecciosas en las Relaciones Internacionales
Desde finales de los años 80 se han visto las consecuencias mundiales de las enfermedades infecciosas nuevas y reemergentes, empezando por la propagación internacional del VIH/SIDA, la aparición del Ébola y otras fiebres hemorrágicas, el SRAS, el MERS, los nuevos virus de la gripe y, más recientemente, la propagación mundial (o global) de Zika. El impacto de la tuberculosis, la malaria y las enfermedades tropicales desatendidas en la sociedad se comprende ahora mejor, incluyendo la forma en que estas enfermedades influyen en el entorno social, económico y político de una nación. A pesar de los tratados y normas internacionales, el espectro del uso intencional de enfermedades infecciosas sigue presente, en particular a medida que se reducen las barreras tecnológicas al acceso. La realidad es que las enfermedades infecciosas no sólo repercuten en la salud de la población, sino que también tienen claras consecuencias para la seguridad internacional y la política exterior. En 2014, el entonces Presidente de los Estados Unidos, Barak Obama, pidió a los asociados mundiales que “cambiaran nuestra mentalidad y empezaran a pensar en las amenazas biológicas como las amenazas a la seguridad que son, además de las amenazas humanitarias y las amenazas económicas”. Tenemos que aportar el mismo nivel de compromiso y enfoque a estos desafíos que cuando nos reunimos en torno a cuestiones de seguridad más tradicionales”. Dado que los líderes mundiales identifican cada vez más las enfermedades como amenazas a la seguridad y la estabilidad económica, estamos observando que las enfermedades infecciosas -como en ningún otro momento de la historia- se están convirtiendo en un componente integral de la política exterior.