Palestina
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Conflicto de Palestina e Israel: causas actualmente y causas históricas
Sobre el Conflicto de Palestina e Israel: causas actualmente, y causas historicas de la guerra palestina-israel
La grave crisis vivida en Oriente Medio, entre Israel y Palestina se presta al fácil maniqueismo y condena. La prensa, los políticos y cualquier persona dicta su veredicto a favor de unos u otros. Unos se califican de progresistas y condenan a Israel, otros se etiquetan de conservadores y condenan a Hamás, y los más deciden su opinión por instinto o por razones individuales ridículas (prejuicios tales como “todos los musulmanes son fundamentalistas y terroristas” o “todos los judíos son avariciosos y dominantes”, etc).
Puntualización
Sin embargo, no es tan sencillo identificar un culpable.
Al igual que el hundimiento del Titanic fue debido a un cúmulo de responsables y factores (capitán inexperto, temporal, iceberg, casco de acero debilitado, ausencia de botes salvavidas suficientes, diseño absurdo, etc), el conflicto palestino-israelí no admite causas únicas ni veredictos tajantes.
1. La causa remota de la situación tiene lugar allá por 1947 cuando Naciones Unidas acuerda la partición de Palestina, bajo el mandato británico aprobado por la Liga de Naciones, en dos estados, uno judío y uno árabe, y dando lugar a la independencia de aquél como Israel y a la oposición de los pueblos árabes. De este modo, las potencias coloniales solucionaron el problema del asentamiento de un pueblo errante e históricamente castigado, y sembraron un polvorín. No de otra forma puede considerarse crear un Estado judío en un territorio donde tan solo el veinte por ciento de la población de entonces era judía.
2. La causa inmediata de los sangrientos episodios de días pasados viene dada por los misiles enviados por Hamás el día de Navidad a Israel.Si, Pero: Pero la causa de estos misiles radica a su vez en el cerco económico que Israel aplica a Palestina. Y la causa de este cerco económico radica en el hostigamiento de algunos exaltados palestinos a los habitantes judíos de la franja de Gaza así como en las incursiones terroristas en territorio israelí. Y la causa de esta hostilidad palestina radica en los años de vejaciones de israelitas a los padres de sus padres y la usurpación de sus tierras por los judíos, y si seguimos remontándonos por el río de las causas, llegaremos a Abraham para quien el Antiguo Testamento reservó la tierra prometida, pero al tener dos hijos (Isaac, antecesor de los judíos, e Ismael, antecesor de los árabes) la disputa está servida. O sea, como muchos litigios actuales, permítaseme el sarcasmo, la raíz está en asuntos de familia y testamentos de antiguo.
3. La causa jurídica del conflicto radica en la debilidad del Derecho Internacional.
En primer lugar, porque no se ha perfilado un paradigma (modelo, patrón o marco conceptual, o teoría que sirve de modelo a seguir para resolver alguna situación determinada) o modelo jurídico que de respuesta incontrovertida a situaciones de coexistencia de culturas y pueblos diferentes con reivindicaciones legítimas sobre un mismo territorio (si legítimo es que el pueblo palestino reclame la tierra de sus padres, legítimo resulta que el pueblo israelita defienda la tierra que la comunidad internacional reconoció y otorgó como propia). Lo que ya resulta mas chocante es que Naciones Unidas haya declarado que Israel ha ocupado territorios palestinos indebidamente, y que el Tribunal de Justicia Internacional ha condenado el muro alzado por Israel como prevención del terrorismo por suponer la consolidación de hecho de una situación ilegítima.¡ Y no pasa nada!
En segundo lugar, porque el Derecho Internacional está sumido en grandes contradicciones. Por un lado, afirma el derecho a la descolonización de los pueblos y por otro afirma el principio de inalterabilidad de las fronteras (véase qué es, su definición, o concepto jurídico, y su significado como “boundaries” en derecho anglosajón, en inglés) derivadas de la etapa colonial (así África, al igual que Israel fueron trazados a tiralíneas por potencias occidentales).
Por otra parte, el Derecho Internacional contempla la existencia de crímenes contra la humanidad y se crean superestructuras para la cooperación (ONU, OTAN, UNESCO, etc) pero paradójicamente son gigantes con pies de barro, como demuestra que toda la comunidad internacional no ha podido con un puñado de piratas somalíes en el Indico, amparos por una de las naciones mas pobres del mundo.
Por último, la causa institucional de no solucionar el conflicto radica en la incapacidad del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para conseguir la unanimidad, por encima de vetos con intereses geoestratégicos. Y cuando se consigue la aprobación de la recientísima Resolución 1869 en que el Consejo de Seguridad (con votos favorables de 14 de los 15 miembros, con la abstención de EEUU) “pide un alto el fuego inmediato, duradero y totalmente respetado, que conduzca a la retirada completa de las fuerzas israelíes de Gaza”, las partes del conflicto hacen oídos sordos y siguen enfrascados en sus escaramuzas bélicas.
4. La causa humana reside en el fanatismo de todo orden.Entre las Líneas En los fanáticos musulmanes que integran ese brazo terrorista que alienta Hamás.Entre las Líneas En los fanáticos israelitas que, al igual que el general MacArthur quería borrar del mapa a Corea, desearían borrar a Palestina de la península arábiga. Y como no, en los políticos de terceros países islámicos y no islámicos que como buitres observan el desarrollo de la contienda al servicio de sus propios intereses.
5. Y la culpabilidad radica en la soberbia humana. Sí, la soberbia de gobernantes judíos que no quieren pasar a la historia por blandos, y en la soberbia de gobernantes palestinos que no quieren ser criticados por su pueblo por traidores. Y esa culpabilidad también radica en quienes democráticamente votaron en Palestina para que en Diciembre gobernase Gaza la organización de Hamás.Si, Pero: Pero también radica en los asesores (véase qué es, su concepto jurídico; y también su definición como “assessors” en derecho anglo-sajón, en inglés) y juristas del gobierno israelí que no advierten enérgicamente que si bien Israel tiene derecho legítimo a la defensa de su propia existencia frente a la agresión exterior, ese derecho se pierde o vacía cuando se ofrece una respuesta tan desproporcionada, cruel e indiscriminada como la que se expresa en los miles de palestinos heridos y cientos de muertos, incluyendo civiles y dentro de ellos niños. No es extraño que en España se haya firmado un manifiesto de condena a Israel por prestigiosos Catedráticos de Derecho Penal.
6.
Detalles
Por último, en una visión global del problema, la causa radicaría en ese fenómeno anunciado por Samuel Huntington, profesor prestigioso que falleció esta Navidad, y autor de su premonitorio libro “ El choque de civilizaciones”. El citado profesor agudamente señalaba que el mundo ofrece 192 Estados soberanos, pero que encierra un número potencialmente casi infinito de tribus, grupos étnicos y nacionalidades. Por eso, el profesor distinguía ocho civilizaciones: Japonesa, hindú, islámica, ortodoxa, occidental (europea, norteamericana), latinoamericana) y africana. Asimismo, señalaba que desde la creación de Israel los judíos tenían todos los elementos objetivos de una civilización: religión, lengua, costumbres, literatura, instituciones y una ubicación territorial y politica. Y dado que los Estados han perdido soberanía y poder (permeabilidad de fronteras, globalización, cesión a instituciones internacionales,etc) se ha robustecido el lazo de la pertenencia a la civilización, con la consiguiente posibilidad de conflicto o choque con otras civilizaciones.
7. Tales civilizaciones a Sevach le recuerdan a las “placas tectónicas” de la teoría del geólogo Alfred Wegener para explicar la formación de los continentes. Cuando esas placas friccionan se producen pliegues, volcanes y terremotos. Y por eso, cuando dos civilizaciones coexisten las fricciones afloran en forma de conflictos.
En fin, que no deja de ser chocante para Sevach que el ser humano se preocupa de que la comunidad internacional adopte medidas para la protección del cangrejo blanco abisal o para reducir el dióxido de carbono, en cambio tolera los brotes de violencia entre Estados o entre grupos armados, tranquilizando su conciencia con tibias condenas formales o con actitudes mas diplomáticas que prácticas.¿ Tan difícil es una negociación y consenso de alto nivel internacional que consiga con intermediarios (“hombres buenos”) que sencillamente los palestinos acepten la existencia del Estado de Israel y que los israelitas cedan los territorios usurpados?¿Pueden Hamás y el ejército israelí congelar temporalmente su actividad militar hostil?. Lo que está claro es que si Palestina no renuncia a sueño de un Estado palestino cuyo territorio comprende todo Israel y si Israel no renuncia a su franja de seguridad ocupada a los palestinos, la sangría está servida.
Lo que es seguro es que quienes no son responsables son los niños israelíes ni los niños palestinos (que crecen en el terror y el odio, y lamentablemente numerosos niños palestinos ni siquiera crecen por ser masacrados) y es que de tales guerras o escaramuzas, como decía el general Wellington tras su victoria de Waterloo, “lo único peor que una batalla perdida era un batalla ganada”. Y es que no solo palestinos e israelitas pierden, sino que todos perdemos con esta demostración de barbarie que constituye el peor de los auspicios para el año 2009 que comienza. Al final tenía razón el Catedrático Samuel Huntigton cuando decía que la hipocresía regía la vida internacional.
Autor: JR Chaves
Una Visión sobre el Conflicto con Israel
El 14 de mayo de 1948, hace ya casi 64 años, una extensa columna de tropas británicas desfilaba por última vez por las calles de Jerusalén. Poco después zarparían hacia Inglaterra poniendo fin, de esa manera al Mandato británico en Palestina.
Ese mismo día Ben Gurión proclamaba la fundación del estado de Israel, lo que daba comienzo uno de los conflictos más erosivos y manipulados de la historia contemporánea.
A la primera guerra árabe-israelí (1948) –también conocida como “guerra de independencia”- le seguirá una inacabable espiral de sangre: la guerra de Suez (1956), la guerra de los Seis Días (1967) y la última gran contienda que se dará entre Israel y una colación de países árabes vecinos, la guerra del Yom Kippur (1973). Consecuencias: decenas de miles de muertos, al menos 1 millón de desplazados palestinos y la ocupación israelí de Cisjordania, Gaza y Jerusalén-Este.
Las siguientes décadas estarán marcadas por la primera Intifada, el fracasado proceso de paz, la segunda Intifada, la violencia terrorista y el estado actual de estancamiento del problema.
Pasillos repletos de tratados, declaraciones y corpus jurídico internacional no explican, no logran desentrañar lo que se esconde detrás de las palabras, lo que la escenografía del discurso enmascara. La ocupación como por arte de magia es una “disputa de territorios”. Las colonias ilegales son “barrios judíos”. El muro excluyente es una “valla de seguridad.
Norman Finkelstein, politólogo judío y defensor de los derechos del pueblo palestino, señala que la solución planteada por el movimiento sionista en el siglo XIX a la llamada cuestión judía (esto es el antisemitismo y la violencia sufrida por el pueblo judío a lo largo de la historia) era la creación de un estado mayoritariamente judío en lo que hoy conocemos como Palestina. Una vez que los primeros asentamientos se materializaron en Palestina tras la proclamación de la Declaración Balfour de 1917 por parte de Gran Bretaña, “…el principal obstáculo para la materialización de su objetivo era la población árabe indígena, ya que antes de la colonización sionista Palestina era abrumadoramente musulmana y cristiana, en todo caso árabe, no judía” (1)
Conscientes del problema de ésta población los fundadores del estado de Israel pusieron en marcha dos mecanismos estratégicos tendente a lograr la supremacía étnica: “…la vía sudafricana ó el establecimiento de un estado apartheid (véase su definición, el apartheid en Sudáfrica y la Convención Internacional sobre la Represión y el Castigo del Crimen de Apartheid, adoptada en Nueva York el 30 de noviembre de 1973), en el que una minoría de colonos domina a una gran mayoría nativa explotada” ó “…la vía del desplazamiento, creando un estado homogéneamente judío o al menos con una abrumadora mayoría judía mediante el desplazamiento de todos lo la mayoría de los árabes”. (2).
La tesis del antisemitismo presente en la población local queda, según Finkelstien, descartada. Los levantamientos y la oposición palestina estarían motivados por la potencial pérdida del espacio vital y los proyectos de expulsión orquestados por la elite israelí.
Elite que no se reconoce como nación ocupante, si bien esta idea es el eje constitutivo de las teorías sionistas para la creación de este estado. Israel no puede –o no quiere- ver que la ocupación, la usurpación de territorios es la causa del conflicto. Y por ende, no puede entender la situación que viven los palestinos.
Es en este contexto que hombres y mujeres palestinos e israelíes llevan adelante una tarea de denuncia y de reconocimiento de los derechos del pueblo palestino. Son personas que pertenecen a partidos políticos, organizaciones no gubernamentales y foros de ciudadanos que apuestan por el díalogo en el marco del llamado Movimiento por la Paz. Miguel Ángel Llauger, Rodrigo del Pozo y Margalida Capellá señalan que este movimiento pese a ser minoritario, tiene una importante capacidad de influencia, un gran eco internacional y un papel insustituible a la hora de construir puentes de futuro con el pueblo palestino. Existe una gran diversidad de posiciones, desde el pacifismo ‘moderado’ que se mueve dentro del “consenso sionista” (y que ha quedado descolocado desde el fracaso de las negociaciones de paz del 2000) hasta el pacifismo “radical” que afirma la naturaleza intrínsecamente colonial del Estado de Israel, o desde los que defienden la solución de dos Estados a los que quieren un único Estado binacional. Hay también diversidad en los métodos de trabajo, desde la denuncia de las violaciones de los derechos humanos políticamente más neutral hasta la acción directa.(3)
Cabe destacar que estas organizaciones y partidos pacifistas coinciden en una visión pesimista de la resolución, en el corto plazo, del conflicto. La intransigencia del gobierno israelí, la posición marcadamente debilitada de los interlocutores palestinos y el rearme constante de la retórica belicista y de la práctica de la agresión impone desazón sobre un cambio de escenario en lo inmediato.
Autor: Ramiro Sabatini (A)
Elecciones
Mientras el caos en Medio Oriente empeora, entre otras razones por la guerra civil siria, parece que la suerte de los palestinos ha quedado en segundo plano para la diplomacia. De hecho, desde que en 2014 Israel lanzó la operación Escudo Protector en Gaza, la solución de dos estados está en terapia intensiva, a pesar de los esfuerzos por revivirla del que fuera secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry. Muchos en la región y en otras partes creen que ya está muerta.
Pero eso supone un nuevo problema. Si los palestinos no tendrán un estado propio, tarde o temprano muchos empezarán a exigir el derecho a votar en las elecciones israelíes. Será una ardua lucha. Israel apoyó tanto tiempo la idea de los dos estados, en parte, para sacar de discusión la cuestión del voto palestino.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Autor: Cambó
Bibliografía
(1) Finkelstein, Norman G. Imagen y realidad del conflicto palestino-israelí,. Madrid. Ediciones Akal, 2003, p. 20
(2) Morris, Benny. “Revisiting the palestinian exodus of 1948”, en Eugene L (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Rogan y Avi Shilaim (eds.), The War for Palestine, Cambridge, 2001, p. 39-40
(3) Llauger, Miguel Ángel; del Pozo, Rodrigo; Capellá, Margalida. La respuesta pacifista. Madrid. Los libros de la catarata, 2008, p.12
Álvarez-Ossorio, Ignacio; Izquierdo, Ferrán. ¿Por qué ha fracasado la paz? Claves para entender el conflicto palestino-israelí. Madrid. Los libros de la catarata, 2007.
Cierco, Juan. Palabras entre balas y piedras. Conversaciones para comprender el conflicto de Oriente Próximo. Sevilla. Fundación Tres Culturas del Mediterráneo.
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Palestina
A continuación se examinará el significado.
¿Cómo se define? Concepto de Palestina
Véase la definición de Palestina en el diccionario.
Características de Palestina
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Traducción de Palestina
Inglés: Palestine
Francés: Palestine
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Véase También
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Sobre el conflicto de palestina e israel: causas actualmente de tal conflicto son muchas y variadas, y entre ellas destacan la intervención externa, de otros países, y las causas religiosas. Son muchos los que creen que el conflicto de palestina e israel, cualesquiera que sean sus causas actualmente, tiene para rato.
Contencioso
Los infantes desnutridos y sin patria no tienen responsabilidad alguna y son las víctimas, pero sobre sus padres que los tienen por docenas sin recursos para mantenerlos y sabiendo cómo esta la situación, habría mucho que hablar. Una buena parte del problema radica en el exceso o superpoblación del lugar, con la lógica competencia por los recursos e incluso el mismoe spacio físico. Judios y Palestinos son respectivamente incitados por sus religiones de manera absolutamente irresponsable a multiplicarse como conejos, aumentando exponencialmente el problema del hambre y los conflictos, lo que acaba por dificultar e imposibilitar las soluciones negociadas, ya que incluso alcanzando un acuerdo, sus bases quedan obsoletas al cabo de unos años por el aumento de población. No otra cosa ha llevado a extender los asentamientos judíos con cualquier pretexto: El aumento salvaje y exponencial de la población, especialmente los ultraortodoxos, tanto por inmigración como por procreación.
Sin un cambio de actitud -cosa imposible por estar implicada la religión- no habrá soluciones, asi que esto va para largo. Me temo que al final la única solución, y mira que es triste, será que uno de los bandos aplaste por completo al otro y lo extermine. Que fracaso para la humanidad que sea así.
Iñaki
Por supuesto que el conflicto es tan complejo. Estoy de acuerdo en que no se trata de identificar quiénes son los malos y quiénes los buenos (si es que los hay). Pero sin llegar a entender las causas últimas, ni todos los factores que influyen en este conflicto, me atrevo a condenar, sin ninguna duda, los bombardeos de Israel. Y no por una cuestión de progresía (que me preocupa poco), sino por pura humanidad.
Jota
Yo no olvido que a un lado tenemos a un Estado democrático que desde su fundación al amparo de las Naciones Unidas (sí, esa organización internacional que usan cuando les conviene los progres de salón), ha tenido que defenderse, porque los países árabes no reconocían el derecho a existir del Estado de Israel. Israel nunca ha querido borrar del mapa a los palestinos. Lo único que ha hecho Israel es defender su derecho a existir en paz y seguridad. Israel no tiene la culpa de que un grupo de terroristas controlen los territorios palestinos. Israel no puede permitir que los terroristas de Hamas lancen misiles que pueden matar a miles de personas contra su territorio. Israel no tiene la culpa de que los terroristas usen a mujeres y niños como escudos humanos. Israel no tiene la culpa de que los países árabes hayan empezado varias guerras contra el estado israelí. Israel por razones que todos podemos comprender no puede esperar a que la pusilánime y anciana Europa haga algo. Israel no puede esperar a que las ONU con países enemigos con derecho de veto haga algo. Israel se defiende, y tiene la suerte de que EEUU entiende que la causa de Israel es mucho más cercana a occidente que la causa de los terroristas islamistas. En España después de 192 muertos en Madrid deberíamos entender un poco todo esto, pero parece que no. Muchos prefieren defender a los que ponen bombas en las estaciones de tren de Madrid que a los que jamás nos atacarán porque son aliados de España.
Jota
Efectivamente, es cuestión de humanidad que un pueblo se defienda de los ataques terroristas. Y es una clara cuestión de humanidad, que se condene la actitud de los palestinos que utilizan a sus hijos como suicidas, o como escudos humanos. Todo ello con un claro objetivo: hacer de esos niños víctimas mortales que aparecerán ante los ojos de occidente como la prueba de los inhumanos que son los israelíes. La verdad es que viendo algunas actitudes, se puede decir que los terroristas de Hamas tienen éxito. Consiguen que todo un Presidente del Gobierno de España pida a Israel que pare los bombardeos y ni una palabra de condena para los que empezon esta guerra lanzando misilies: los terroristas de Hamas.
Pedro Herrero
Después de leer “El lobby israeli” (MEARSHEIMER, JOHN J. y WALT, STEPHEN) quizás el factor más importante es la pasividad de la sociedad USA ante el conflicto. Todo el apoyo que los sucesivos gobiernos estadounidenses han mostrado (economica y politicamente) han enquistado aun más el enfrentamiento, ya que los gobiernos de Israel no tienen una verdadera necesidad de encontrar una solución permanente y definitiva, lo que ha generado dos sociedades que se han (perdón por la palabra) acostumbrado a vivir así. Los más beneficiados por estos últimos enfrentamientos son Hamas, al igual que con el enfrentamiento en Líbano los más beneficiados fueron Hezbola. Ejemplo: A la madre de un terrorista suicida, el ejercito israelí le derrumba su casa como castigo, la mano que la ayuda a salir del apuro y a encontrar una nueva casa ¿de quién es? Hamas.
Una estructura como la de Hamas está rezando porque se mantenga este ecosistema donde las dependencias son tan acusadas. Es el caldo de cultivo donde pueden desarrollar su labor.
En todo conflicto hay que llegar al punto de ruptura y eso es lo dificil en esta situación. Ni los palestinos pueden “echar al mar” a los judios (Jotaf los misiles Qassam son por decirlo mal y pronto una mierda), ni los judios pueden llevar a cabo una “solución final”, pogrom o hacer desaparecer a los palestinos.
O, respetando la integridad del territorio palestino y parando los asentamientos de colonos judios, incrementamos el nivel de vida de la población árabe y los convertimos en un estado con todas las letras donde Hamas (o la opción política de futuro que desarrolla) pierda peso en la vida social, o acabara produciéndose un genocidio que nadie sabe como o cuando finaliza.
Pedro Herrero
Los israelies no pueden, ni creo que quieran (para algo son un estado moderno con un gobierno democrático y una opinión pública) realizar un genocidio con el pueblo palestino. Para algo hemos evolucionado.
Es precisamente una de las partes, positivas, del problema. Pero que al mismo tiempo permite que el conflicto se alargue.
Respecto a que Israel se defiende sin la ayuda de terceros, no es cierto. Israel recibe enormes creditos armamentísticos todos los años por parte del gobierno americano. Son ayudas que se camuflan como créditos, ya que sistemáticamente no son devueltos. Eso, lo veas como lo veas, es intervenir en un conflicto.
Es por eso que Israel escucha las amenazas cuando vienen de los USA. Y es por eso por lo que el gobierno americano tiene una cierta responsabilidad.
Sobre la visión global de Europa y America, creo que en algunos de los ejemplos que das tienes razón en que la intervención fue acertada pero en otros no. Supongo que es más complejo que reducirlo todo a una pelea entre buenos y malos.
Gerardo Robino
Me pregunto, si en el trasfondo de la conducta humana manifestada en este tipo de conflictos bélicos ¿Habrá coexistencia del “protagonismo” religioso y del usufructo inescrupuloso? Pareciera sucederse la dualidad de intenciones entre actores, actitudes abiertas y actitudes subrepticias (siervos y egoístas). Por una parte, están quienes intentan abiertamente poner al tanto de su respectiva deidad cuán fieles se comportan en la tierra que les haga dignos de ser “elegidos” para lo prometido luego de morir o para la consumación de los tiempos (La que primero ocurra). Mientras, por la otra parte, egoístas usufructúan el producto de toda situación conflictiva; incitando, promoviendo y participando subrepticiamente; siendo o no ateos. Finalmente, ambas posturas están viciadas de egoísmo y encarcelan. Desde estas cárceles operan organismos supranacionales, lo que aviva la existencia de conflictos bélicos. Identificarse y simpatizar con alguna de dichas actitudes (abiertas y/subrepticias) indicará el nivel de conciencia de cada quien, dando cuenta de en dónde encarcelamos el potencial creativo liberador del ser humano. A decir del poeta Armando Rojas Guardia y del filosofo Jonatan Alzuru, estamos encarcelados religiosamente por no asumir la actitud legada por “Jesús el subversivo”; actitud que le llevó a morir crucificado “porque las autoridades tanto políticas como religiosas, civiles y militares de su tiempo no toleraron esa invitación a vivir un tipo de felicidad alternativa que convoca a la alegría, a la felicidad y al placer como derecho humano inobjetable (…) porque quien vive feliz, quien apuesta por la alegría, quien asume el placer de vivir contagia a los demás esa felicidad”. Pareciera que aún subsisten los cimientos de mencionadas autoridades quienes han institucionalizado una imagen NECRÓFILA de Cristo”como parte del discurso de dominación, que han construido diferentes realidades y con ellas ejercer formas de poder y perpetuar ese poder. De romper con tales estructuras de poder, en nuestros tiempos, no se suscitarían conflictos como el acá tratado, no veriamos la “ironía” de donde se suscita este conflicto en particular y que, realmente, sea “cuestión de humanidad” (Aunque, “en nombre de la humanidad se han cometido los peores atrocidades”). Hariamos realidad al “HOMBRE PARA LOS DEMAS”, de Bonhoffer y a “JESUS EL TROVADOR” de Juan Luis II. Palestinos e israelitas trascenderían su realidad transformando su tragedia en felicidad, invitándose, convidándose a la felicidad, a la alegría y al placer de vivir.
Paloma Fernandez
Las causas historicas de la guerra palestina-israel son complicadas de analizar, y objeto de varios libros e innumerables artículos. Algunos incluso consideran que las causas historicas de la guerra palestina-israel se remotan a la época de la biblia.