Reconstrucción Después del Conflicto
Las ocupaciones británica y estadounidense de Irak y Afganistán han demostrado que el “cambio de régimen” y la victoria en la guerra no conducen necesariamente al establecimiento de democracias estables y prósperas, como ocurrió en las ocupaciones aliadas de Alemania Occidental y Japón tras la Segunda Guerra Mundial. Las experiencias británicas en la Alemania de posguerra, entre 1945 y 1949, ponen de relieve algunos principios generales que son relevantes hoy en día: lo que ocurre después de ganar la guerra puede ser más importante que la propia guerra. Como dijo el Mariscal de Campo Montgomery en un mensaje a sus tropas el Día de la Victoria en Europa (VE), el 8 de mayo de 1945, “Hemos ganado la guerra alemana. Ganemos ahora la paz”. Las medidas restrictivas para evitar futuras agresiones deben complementarse con medidas reconstructivas positivas para que los ocupados puedan ver recompensados sus propios esfuerzos. Dar a los alemanes “esperanza en el futuro” era una de las frases favoritas de Montgomery. Hay un límite a la preparación que se puede hacer por adelantado porque es imposible predecir las circunstancias reales sobre el terreno. Por ello, los mandos militares y las autoridades civiles deben responder con flexibilidad en función de lo que encuentren. La democracia no puede imponerse por la fuerza ni por medios totalitarios. Intentar que la población local haga todo a la manera del vencedor puede ser contraproducente. Para que las estructuras políticas duren más allá de la ocupación, tienen que ser creadas por los líderes políticos locales y aceptadas por el conjunto de la población. Las relaciones personales entre ocupantes y ocupados son importantes. La reconciliación no se produce automáticamente, sino que requiere un esfuerzo consciente por ambas partes.