El cine experimental, cine de artistas y cine de vanguardia es la práctica cinematográfica internacional que explora la capacidad del cine para manipular la luz, el movimiento, el espacio y el tiempo, y/o expresa la visión artística personal del cineasta. El cine de vanguardia suele estar vinculado a tendencias y prácticas más amplias de las bellas artes, y se asocia especialmente con el modernismo, ya que sus orígenes se remontan a la Europa de los años 20, con el trabajo de artistas motivados por el deseo de añadir una dimensión temporal a la pintura y la escultura. Los enfoques cognitivos de los estudios cinematográficos han encontrado en la condición experimental del cine, con su énfasis en las estrategias ópticas y perceptivas, un área fértil para la investigación. Con su nueva credibilidad en el mercado internacional del arte durante la última década, el cine se encuentra en una coyuntura en la que resulta peligroso predecir cómo se asumirá en la academia. Probablemente, al menos se puede afirmar que ha llegado para quedarse, y que ya no ocupa la precaria posición que ocupaba antes. El término “Tercer Mundo” se convirtió en una metáfora de la política y la estética de Tahimik, ya que, como producto de la historia colonial e imperial, la noción de Tercer Mundo marca el fracaso de la resistencia a la ocupación colonial, un fracaso del que Tahimik insiste en que hay que aprender al igual que hay que aprender de la amplitud de los imperfectos legados históricos del colonialismo.