Esta entrada se ocupa de la Historia de la Tecnología. La inventiva era la condición indispensable para la supervivencia de la especie humana. Sin pluma, caparazón o escama, el hombre ancestral se mantenía desnudo ante los elementos; y sin colmillo, garra o colmillo para luchar contra sus depredadores, sin velocidad para eludirlos, sin camuflaje para engañarlos o la capacidad de llevarlos a los árboles como su primo, el simio, estaba físicamente en una desventaja desesperada. Lo que desarrolló para hacer frente a sus deficiencias fue la capacidad de inventar. No solo poseía percepciones sensoriales (aunque éstas eran menos agudas que las de muchas de sus congéneres), sino también imaginación y habilidad con los dedos. No solo improvisó para hacer frente a una emergencia como lo haría un simio al usar una rama rota como arma; también vio la necesidad de tener un palo de golf a mano – lo planeó de antemano. Otras criaturas tenían sus instintos heredados, su experiencia incorporada. Algunos, como el castor o el pájaro tejedor, con sus herramientas biológicas, podían crear estructuras muy elaboradas; otros, como las abejas o las hormigas, podían desarrollar organizaciones eficientes; otros, como la ardilla, eran previsores en el sentido de poner en los almacenes. Con la agilidad del cerebro y la mano, una combinación de materia gris y células motoras, el hombre podía planear para alcanzar, con un garrote, una lanza o una honda, a los enemigos naturales: podía manejar (gestionar) la naturaleza y escapar de las restricciones de su entorno. Se vistió con pieles y se trasladó a céntimos inhóspitos, dominó el fuego y se atrevió a llevarlo a su morada para calentarse y cocinar, aprendió a cultivar y plantar la tierra, domesticaba animales e ideó herramientas especializadas como la azada y el hacha para mejorar la eficiencia de su trabajo. Desde los primeros tiempos y comenzando con los artilugios más simples, cada descubrimiento e invención ha dependido del hecho de que el ser humano no solo es una criatura perceptiva sino también conceptual, capaz de observar, memorizar y yuxtaponer imágenes.