El próximo gran conflicto entre las potencias mundiales podría no comenzar en el mar o en una frontera disputada, sino en el ciberespacio. En la última década, los piratas informáticos han atacado sistemas de votación en Estados Unidos, redes eléctricas en Ucrania, instalaciones de enriquecimiento de uranio en Irán y hospitales, universidades y grandes empresas en todo el mundo. Los ataques han centrado la atención en si Estados Unidos está actuando con suficiente rapidez para proteger las redes informáticas que sirven a las infraestructuras críticas, desde las bases militares hasta las centrales eléctricas. Los expertos en ciberseguridad afirman que las empresas que poseen datos sensibles son especialmente vulnerables a los ataques digitales, como el reciente hackeo de la agencia de información crediticia Equifax, que afecta potencialmente a 145,5 millones de consumidores estadounidenses. Las Naciones Unidas están trabajando en el desarrollo de normas internacionales para la ciberguerra, pero el esfuerzo se enfrenta a grandes obstáculos, incluyendo la decisión de cómo definir un arma cibernética. Este es un repaso histórico de este tema.