Este texto se ocupa de los tipos de cambio fijos. En un sistema de tipo de cambio fijo, el gobierno se compromete a mantener un valor determinado del tipo de cambio y lo fija mediante una combinación de intervención oficial en el mercado de divisas, políticas macroeconómicas y acuerdos institucionales como los controles de capital internacionales. El tipo de cambio “más duro”, o más duradero y creíble, está respaldado por sólidos acuerdos institucionales, ya sea mediante estrictos controles de las entradas y salidas de capital financiero del país, cuando el país entra en un acuerdo de junta monetaria, o cuando la moneda nacional se sustituye por una moneda extranjera (“dolarización”).