Criminalización de la Enfermedad
El uso del derecho penal para castigar a los que transmiten enfermedades es un tema de actualidad y controvertido. Hasta la fecha, el derecho, y la literatura académica relacionada, se ha centrado en gran medida en la transmisión del Sida/VIH. Este texto explora la cuestión más amplia de si es apropiado y cuándo es apropiado penalizar la transmisión del contagio. En el caso del coronavirus, no hay que criminalizar a los enfermos del COVID-19. La ignominiosa historia de la criminalización del VIH muestra por qué castigar a las personas que propagan el coronavirus es una idea terrible. Las comunidades desfavorecidas son más vulnerables a los cargos de transmisión criminal. En consonancia con la Estrategia Nacional sobre el VIH/SIDA, diversas jurisdicciones han comenzado a reducir sus esfuerzos por penalizar la transmisión del VIH. Al comenzar a mitigar los daños causados por el coronavirus, deberíamos tener en cuenta las lecciones de la epidemia (en curso) de VIH y no apresurarnos a criminalizar -y por lo tanto estigmatizar- la enfermedad, empujándola más hacia las sombras donde puede propagarse más eficientemente.