Evolucionismo Cultural
Este elemento es una ampliación de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre el evolucionismo cultural. También puede ser de interés:
[aioseo_breadcrumbs]Evolucionismo Cultural en relación a la Antropología
El diccionario de antropología define evolucionismo cultural de la siguiente forma: Derivado del evolucionismo biológico de finales del siglo XIX, que considera una serie de estadios de desarrollo por los que deberían pasar las distintas sociedades humanas.
Los primeros autores que siguieran esta línea teórica son Lewis Henry Morgan y Edward Burnett Tylor, quienes aseguran que, en la evolución humana, se suceden tres fases: “salvajismo” (fase primitiva), “barbarie” (fase intermedia, previa a una superior) y “civilización” (estado de máximo desarrollo cultural). Los parámetros que determinan tal clasificación son las sociedades europeas.
Cabe señalar que, gracias a un trabajo de campo más comprometido y los procesos de descolonización, se ha ido desacreditando dicha concepción, por considerarla eurocéntrica e ignorante de la diversidad cultural sin vinculación con una jerarquización arbitraria. No se puede hablar de culturas superiores o inferiores, sino simplemente de culturas diferentes.
Investigación evolutiva cultural en antropología y arqueología
Las perspectivas evolutivas en la antropología y la arqueología han avanzado mucho desde que Binford (1962, pág. 224) observó que los arqueólogos podían “estar entre los más capacitados para estudiar y probar directamente las hipótesis relativas al proceso de cambio evolutivo, en particular los procesos de cambio que son relativamente lentos, o las hipótesis que postulan prioridades temporales-procesales en relación con los sistemas culturales totales”.Entre las Líneas En los últimos decenios, los estudiosos preocupados por la evolución de la cultura -aunque no sólo los antropólogos y arqueólogos- han sopesado con numerosas ideas las relaciones entre los procesos evolutivos biológicos y culturales en general y el proceso evolutivo cultural en particular. Aquí ofrecemos una visión general de los procesos de microevolución biológica y discutimos cómo se aproximan éstos en los estudios evolutivos de la cultura material en la arqueología y la antropología cultural. El objetivo es aclarar los términos y definiciones comunes y explorar los procesos microevolutivos tal como se utilizan en la perspectiva sociocultural. Esperamos proporcionar una base a partir de la cual comprender mejor estos conceptos y sus aplicaciones al método y la teoría de la evolución cultural, tal como se ha desarrollado a lo largo de esta sección.
El reconocimiento de los desarrollos culturales como consecuencia de historias complejas y diversas, en contraposición a los peldaños de una escalera teleológica y orientada al escenario para salir de la oscuridad de la prehistoria a la luz de la civilización, es una nota de importancia crítica en la historia del pensamiento evolutivo antropológico, como lo es la revelación de que la evolución cultural puede al menos entenderse a través del marco más amplio de la evolución darwiniana y las fuerzas y procesos asociados. A pesar de los primeros esfuerzos de los arqueólogos pioneros del siglo XIX y principios del XX por vincular la teoría de la evolución, tal como se entendía entonces, con las observaciones del cambio cultural, sólo en los últimos cuatro decenios aproximadamente ha empezado a surgir de manera coherente el campo de la antropología y la arqueología evolutivas. Hasta la fecha, la teoría evolutiva antropológica ha eclipsado con creces las anteriores presunciones e ideas sobre la naturaleza de la evolución cultural, como las propugnadas por Lewis Henry Morgan (1877) y Herbert Spencer, por ejemplo.Entre las Líneas En los últimos decenios, el campo también se ha desarrollado mucho más allá de los conceptos neo-evolucionistas de pensadores de mediados del siglo XX, y otras primeras contribuciones al tema. Pero, para los estudios evolutivos en arqueología, las palabras evolución, selección, adaptación y deriva aparecen regularmente en los estudios basados en la evolución, pero al profundizar tanto en la literatura biológica como en la arqueológica, uno pronto tiene la sensación de que hay una considerable diversidad de opiniones, y esto es cierto incluso en los autoproclamados contextos teóricos darwinianos. Asimismo, otros términos evolutivos como variación, mutación, herencia y transmisión se utilizan a menudo en los debates sobre el cambio cultural sin aclarar su significado en relación con los fenómenos culturales.
Cuando se trata de estudiar la evolución de la cultura material en general y en el pasado en particular, las perspectivas a microescala pueden ser difíciles de desentrañar en el registro arqueológico. Incluso a escala de un solo artefacto, rasgo o conjunto, por lo general sólo nos queda la opción de decir algo sobre los contextos de macroescala en lugar de sus componentes de microescala. Hay dos razones principales para ello.Entre las Líneas En primer lugar, es casi imposible discernir arqueológicamente, y mucho menos rastrear, la descendencia con modificación entre los individuos, en contraposición a los cambios de este tipo que se producen en las poblaciones. Para esto último, los etnógrafos son quizás los que más cerca están de lograrlo, ya que tienen la oportunidad de observar las interacciones de sus informantes a escala de los individuos. Hasta cierto punto, la combinación del estudio etnográfico, etnohistórico y de la cultura material detallada puede salvar las divisiones inferenciales entre estas diferentes escalas de observación, como ha demostrado el reciente intento de Jordania (2015) para un grupo siberiano.
Puntualización
Sin embargo, para la mayoría de los arqueólogos, no se dispone de esos registros, y es preciso combinar los análogos etnográficos juiciosos con modelos teóricos y tal vez matemáticos y una lectura atenta del registro arqueológico a fin de reforzar las inferencias sobre los modos generales de transmisión.
Los arqueólogos no pueden observar directamente las interacciones y comportamientos individuales que resultan en el registro arqueológico. Ciertamente podemos inferir en cuanto a lo que puede haber tenido lugar (por ejemplo, sacando conclusiones de la analogía etno-arqueológica o de los estudios de comportamiento, sensu O’Connell 1995) o a través de un diligente trabajo de campo en condiciones de preservación extremadamente favorables. De hecho, este último enfoque se ha situado recientemente en una perspectiva de evolución cultural e historia de la vida enmarcada en la teoría de la construcción de nichos; Riede y otros (2018) han argumentado que los objetos de juego adquieren un papel fundamental en el nicho cognitivo de los individuos que maduran en relación con la innovación en una etapa posterior de la vida.Entre las Líneas En este estudio se ha tratado de desentrañar el mecanismo microevolutivo que genera la novedad-creatividad-en lugar de enmarcarlo de forma estrictamente análoga a la mutación, es decir, como efectivamente aleatorio. Aun así, los procesos microevolutivos se infieren más comúnmente con referencia a modelos matemáticos y/o etnográficos. Incluso cuando pueden excavarse e identificarse con cierto grado de confianza casos de enseñanza y aprendizaje, la vinculación de éstos con el grueso del registro arqueológico, que representa patrones de macroevolución cultural a nivel de la población, promediados en el tiempo y por lo general poco limitados, se basa en inferencias.
Sin embargo, los arqueólogos han sido cautelosos durante mucho tiempo en cuanto al hecho de que llegar a los casos o acontecimientos singulares que constituyen unidades (o momentos) de cambio es tenue, como también lo es el apoyo de la reciente modelización formal que tiene en cuenta las inferencias de la evolución cultural. Esta fue una de las principales cuestiones en el centro del movimiento procesal y el desarrollo de la teoría de la gama media. A la inversa, la profundidad temporal que puede proporcionar la arqueología está hecha a medida para producir discusiones a macroescala sobre el cambio a lo largo del tiempo en el pasado, pero también hace que llegar a los detalles del intercambio sea extremadamente problemático.
En segundo lugar, y relacionado con ello, los procesos culturales de selección, adaptación, deriva y mutación -al tiempo que actúan sobre los individuos- sólo se pueden discernir en una visión amplia y retrospectiva. Son observables como procesos sólo cuando los vemos como patrones a escala de la población. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Aquí, debemos entender explícitamente que la microevolución se reserva generalmente para aquellos procesos de cambio a lo largo del tiempo dentro de una especie, mientras que la macroevolución representa el cambio a escalas mayores y más inclusivas en la jerarquía taxonómica. Ciertamente hay razones más mundanas pero también fundamentales: una tercera crítica, menos amplia, podría ser definitoria: que tendemos a detenernos y definir nuestros conceptos evolutivos estrictamente en sus contextos biológicos, intentando repetidamente forzar el bloque cuadrado del proceso biológico en el espacio redondo que es el cambio de cultura. Los científicos sociales que se ocupan de la evolución también han reconocido este problema desde hace mucho tiempo, pero rara vez han intentado poner en práctica soluciones.Entre las Líneas En los últimos decenios, los antropólogos evolucionistas han dado grandes pasos para abordar estas y otras cuestiones críticas en la investigación de la evolución humana.
El presente texto tiene por objeto: 1) armonizar los esfuerzos en materia de antropología cultural y arqueología que han contribuido a construir el marco evolutivo sintético desde el que ver e investigar el cambio cultural a lo largo del tiempo en la microescala y 2) esbozar algunos de los instrumentos teóricos y metodológicos utilizados para explorar la microevolución en los estudios de la cultura. Estructurados más o menos cronológicamente, comenzamos revisando los primeros intentos de captar la microevolución cultural y reflexionando sobre cómo la dinámica microevolutiva se desarrolla en el contexto de los estudios de filogenética cultural y ecología del comportamiento humano. A continuación, discutimos cuestiones de diseño del estudio: la selección de los rasgos a analizar y el espinoso asunto de reconciliar las escalas de análisis micro y macroevolutivas. Luego, reflexionamos sobre los diversos mecanismos que influyen en los patrones microevolutivos y tratamos de proporcionar contrapartidas culturales al mecanismo activo en el ámbito biológico.
Según la clasificación de los estudios sobre la evolución cultural de Mesoudi y otros (2006), la arqueología pertenece firmemente a la rama macroevolutiva; los datos arqueológicos sencillamente no se adaptan bien al estudio de los patrones microevolutivos. Por la misma razón, este capítulo ofrece en última instancia más preguntas que respuestas, pero también plantea un reto a los futuros estudios de la evolución cultural que, mediante una combinación juiciosa de enfoques, bien podrían ser más capaces de salvar la brecha entre la evolución cultural a la más pequeña y a la más grande de las escalas.
La evolución cultural evoluciona
Las reseñas de la historia de los estudios evolutivos en antropología y arqueología abarcan adecuadamente los avances en la materia hasta la fecha en lo que respecta a los procesos macroevolutivos. El reto de este capítulo es iluminar algunas de las implicaciones de los procesos de cambio a microescala en la cultura y en particular en la evolución cultural por descendencia con modificación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Considerando que la evolución es lo que Dunnell (en 1980) definió tan acertadamente como “la persistencia diferencial de la variabilidad”, esto es quizás más difícil de lo que parece. Ello se debe a que para llegar a la variabilidad persistente se requiere un aspecto temporal para ver la persistencia y un aspecto poblacional para observar la variabilidad, lo que exige ver la diversidad a través de múltiples escalas espaciales y temporales. Metodológicamente, la investigación evolutiva en antropología y arqueología ha oscilado desde los primeros focos sobre el desarrollo de la diversidad entre sociedades o “tipos” esenciales hasta el estudio de los cambios en las tradiciones de la cultura material mediante estudios de seriación, pasando por las aplicaciones de la ecología evolutiva y la modelización del comportamiento óptimo a una creciente gama contemporánea de aplicaciones filogenéticas a los estudios de la cultura material, así como a puntos de vista aún más inclusivos sobre cómo pueden estudiarse los fenómenos culturales desde una perspectiva evolutiva.
Seriación
Como método para elaborar historias de evolución lineal de materiales culturales, los usos sistemáticos de la seriación pueden ofrecer valiosos conocimientos sobre las trayectorias de desarrollo a escala de la población. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).Si, Pero: Pero la comprensión que proporcionan es de alcance claramente macroevolutivo, como se observa en la definición conceptual de los tipos taxonómicos que suelen tener distribuciones temporales (y espaciales amplias) relativamente largas.
Puntualización
Sin embargo, como demuestran Lyman y O’Brien (2006), los métodos de seriación pueden seguir siendo un ejercicio clasificatorio útil, por ejemplo, como instrumento para establecer taxonomías para análisis cladísticos. Lipo y Eerkens (2008) constituyen un excelente ejemplo de la utilidad de la seriación para elaborar sistemáticamente cronologías de la historia de los cultivos en el tiempo y en el espacio. Dada una comprensión precisa de las cronologías materiales conocidas, la seriación puede incluso proporcionar una perspectiva casi a microescala de la evolución de los rasgos de los caracteres.
Ecología del comportamiento humano
Un marco analítico que se acerca a la operacionalización de los procesos a escala del individuo es la ecología del comportamiento humano (HBE)/ecología evolutiva y la aplicación de la teoría de la búsqueda óptima de alimento y los modelos que la acompañan. A la HBE no le preocupa la naturaleza de la transmisión, ya sea genética o cultural. Más bien, se preocupa por la adaptabilidad general del comportamiento y por lo tanto de las decisiones tomadas por los individuos en respuesta a las circunstancias contextuales, la mayoría de las veces ecológicas. Estos estudios intentan predecir los comportamientos de toma de decisiones de los individuos en contextos específicos, modelando así la adaptación conductual individual bajo restricciones ambientales para determinar si los individuos se adaptan conductualmente a diversas circunstancias y condiciones y cómo lo hacen.
Filogenética
Desde que Mace y Pagel (1994) sugirieron que un enfoque filogenético de los estudios comparativos interculturales podría proporcionar un marco estadístico sistemático a partir del cual investigar las pautas de ascendencia jerárquica, la evolución cultural se ha ilustrado cada vez más mediante la aplicación de modelos cladísticos o basados en árboles.
Detalles
Los análisis cladísticos plantean la hipótesis de las historias relacionales de los estados de los rasgos cambiantes dentro de las especies o grupos de un antepasado común. Como estos modelos se ocupan de identificar los puntos de divergencia a lo largo del tiempo con respecto a los estados ancestrales anteriores, constituyen una heurística (aprender del descubrimiento, y la experimentación; a veces se utiliza un concepto abstracto) excepcional para pensar en las relaciones evolutivas de ascendencia dentro de las unidades de cultura y entre ellas. Los métodos filogenéticos aplicados en los estudios antropológicos se han hecho cada vez más comunes, en particular para rastrear el desarrollo de las tradiciones de la cultura material.
Si bien sigue resultando útil para la comprobación de hipótesis arqueológicas hasta la fecha, la filogenética aborda explícitamente los procesos de cambio a macroescala. Así pues, los estudios microevolutivos en las ciencias culturales siguen siendo algo esquivo.
Puntualización
Sin embargo, la aplicación de análisis de redes junto con la lógica del pensamiento arbóreo se ha utilizado para inferir instancias a microescala de la transmisión de información social dentro de las tradiciones, acercándose así a la modelización del cambio dentro de la población a lo largo del tiempo. Análogamente, las aplicaciones recientes de los métodos filogenéticos bayesianos han demostrado su eficacia para identificar algunos aspectos del cambio a microescala, como las tasas de cambio de frecuencia y la estimación de instancias de cambio de estados ancestrales. Hasta ahora, las aplicaciones más exitosas de los métodos filogenéticos bayesianos se han llevado a cabo en estudios relacionados con el lenguaje, ya que la transmisión y la propagación del lenguaje han demostrado ser una aproximación cultural al flujo de genes, ya que el lenguaje es un delimitador constante de los grupos culturales a medida que han migrado a lo largo de la historia.
Puntualización
Sin embargo, parecen prometedoras otras aplicaciones de diversos métodos filogenéticos que, en teoría, podrían aplicarse a una amplia gama de datos culturales sobre diversas tradiciones culturales, por ejemplo, para trazar las relaciones de ascendencia lingüística en amplios contextos regionales.
Microevolución cultural: Un problema de comensurabilidad
Relativamente temprano en el rocoso proceso de comensalización entre la teoría evolutiva darwiniana y las ciencias antropológicas, Robert Dunnell (en 1980) observó que “la biología evolutiva no puede… ser aplicada sin modificaciones y sin crítica a los fenómenos culturales”. Este autor se dio cuenta de que los modos aceptados de evolución biológica, aunque claramente al menos algo análogos a los de la evolución cultural, no eran los mismos, pero podían, si se modificaban y se aplicaban críticamente, “proporcionar los elementos de una estructura explicativa adecuada” para el cambio cultural mediante la selección y el descenso con modificación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Pero él no fue el primero en señalar esto, como ilustra la observación de E.B. Tylor (realizada al principio de su libro publicado en 1881):
“En general parece que dondequiera que se encuentren artes elaboradas, conocimientos abstrusos, instituciones complejas, estos son los resultados del desarrollo gradual de un estado de vida anterior, más simple y rudimentario. Ninguna etapa de la civilización llega a existir espontáneamente, sino que crece o se desarrolla fuera de la etapa anterior a ella.”
Tres años después, el arqueólogo sueco Oscar Montelius vinculó el método tipológico directamente con los principios de la evolución darwiniana tal como se entendía entonces y de hecho desarrolló un método formal destinado a seguir las pautas de descendencia con modificación. Claramente entonces, el descenso con modificación de tecnologías así como de sistemas culturales enteros era un tema de preocupación para los científicos sociales anteriores.
Puntualización
Sin embargo, dejando de lado las primeras reflexiones cualitativas sobre el tema, no fue hasta mediados del siglo XX que el pensamiento evolutivo sistemático comenzó a arraigarse en la antropología y la arqueología en particular.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
En 1965, Campbell diseccionó los primeros argumentos sobre la evolución sociocultural y los procesos de variación, selección y retención. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Argumentó que la identificación de una “analogía entre la selección natural en la evolución biológica y la propagación selectiva de las formas culturales” no sólo era aplicable a los estudios culturales, sino que también era pertinente para la interpretación de que la cultura evoluciona de hecho a través de historias de descendencia de formas anteriores y como resultado de las presiones de selección. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Al año siguiente, F.T. Cloak, Jr., presentó un breve pero perspicaz debate sobre la microevolución cultural tal como se comparaba (y todavía lo hace a menudo) con los procesos de la evolución darwiniana en las ciencias biológicas. Cloak señaló que una deficiencia importante en la utilidad de utilizar los términos evolutivos darwinianos en relación con la cultura era (y es) que los estudiosos a menudo “no han utilizado los análogos adecuados… han relacionado los conceptos biológicos erróneos con los conceptos culturales que desean explicar”. Este autor observó que el uso de las culturas como análogas a las especies se rompe en el esquema tradicional del “Árbol de la Cultura” de Kroeber (1948, p. 260) porque las culturas, a diferencia de las plantas y los animales, pueden potencialmente continuar intercambiando rasgos después de que se han especiado o más bien separado ampliamente a través de procesos similares a la especiación por mutación y deriva genética.Entre las Líneas En este sentido, la cultura evoluciona a diferencia de una entidad biológica, ya que la reproducción biológica no es necesaria para que se produzcan los procesos de herencia cultural.
Puntualización
Sin embargo, el patrón de ramificaciones entrecruzadas del “Árbol de la cultura” de Kroeber sigue siendo pertinente hasta el día de hoy para la heurística (aprender del descubrimiento, y la experimentación; a veces se utiliza un concepto abstracto) de la evolución cultural, ya que ilustra notablemente bien las combinaciones de ramas, reticulaciones e interconexiones complejas evidentes entre fenómenos culturales dispares. Otra crítica formulada por Cloak radica en el enfoque “funcionalista” de la cultura en el que una sola cultura dada se considera directamente análoga a un solo organismo. Esto, señaló, ignoraba las relaciones filogenéticas entre las culturas: la coherencia y congruencia dentro de las culturas y entre ellas que resulta de las contingencias históricas inherentes al contacto cultural y el cambio posterior (una cuestión que ha llegado a conocerse como “el problema de Galton” en los años 60). Como se ha observado anteriormente, esto se ilumina en realidad con las reticulaciones del árbol más arbustivo de Kroeber.
Con cierta ironía, Kroeber (en su libro de 1948) reconoció la importancia de esta misma historicidad en su esquema del “Árbol de la cultura”, afirmando que las pautas de ramificación tenían por objeto ilustrar no sólo cómo las culturas divergen, sino que las reticulaciones también mostraban cómo “se sincretiza y también se anastomiza… una ramificación de tales coalescencias, asimilaciones o aculturaciones” que son las marcas indelebles de las relaciones históricas entre las tradiciones culturales. Es esta dinámica inherente a los linajes culturales la que pone de relieve la importancia de reconocer los contextos históricos en la medida de lo posible cuando se formulan hipótesis sobre las pautas de cambio cultural.Entre las Líneas En cualquier caso, los métodos computacionales contemporáneos son capaces de integrar explícitamente las posibles mezclas y reticulaciones.
📬Si este tipo de historias es justo lo que buscas, y quieres recibir actualizaciones y mucho contenido que no creemos encuentres en otro lugar, suscríbete a este substack. Es gratis, y puedes cancelar tu suscripción cuando quieras: Qué piensas de este contenido? Estamos muy interesados en conocer tu opinión sobre este texto, para mejorar nuestras publicaciones. Por favor, comparte tus sugerencias en los comentarios. Revisaremos cada uno, y los tendremos en cuenta para ofrecer una mejor experiencia.En términos sencillos, Cloak hizo distinciones entre:
- poblaciones de organismos y poblaciones de portadores de cultura;
- rasgos fenotípicos y rasgos culturales;
- flujo y difusión de genes -las formas en que los rasgos se mueven entre poblaciones;
- selección natural y selección natural en contextos biológicos y culturales, respectivamente;
- procesos de fijación de rasgos introducidos en poblaciones receptoras, “fijación por casualidad” biológica y cultural; y, por último,
- no una analogía, sino un proceso que Cloak propuso no tiene una analogía biológica claramente delimitada, la selección cultural.
En otro análisis se trata cada una de estas analogías algo irregulares a la luz de más de medio siglo de nuevas investigaciones sobre los procesos de evolución cultural, teniendo en cuenta en particular los extensos debates sobre la validez de las analogías entre los procesos de transmisión evolutiva genética/biológica y cultural/social de aprendizaje.
Datos verificados por: Chris
[rtbs name=”conceptos-de-cultura”]
Recursos
[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”][rtbs name=”quieres-escribir-tu-libro”]Véase También
- Identidad Laboral
- Historia de la Civilización Occidental
- Esquema de las Colonias Europeas en América 1492-1790
- Esquema de las Civilizaciones del Mediterráneo
- Esquema de las Civilizaciones de la América Precolombina
- Esquema de Historia Universal 1500-1900
- Ecología del comportamiento
- Cliodinámica
- Ecología cognitiva
- Selección de grupos culturales
- Teoría de la selección cultural
- Coevolución de la cultura genética
- Ecología espacial
- Psicología Evolutiva
- Estudios Étnicos
- Estudios Culturales
- Etnología
- Integración Cultural
- Psicología Social
▷ Esperamos que haya sido de utilidad. Si conoces a alguien que pueda estar interesado en este tema, por favor comparte con él/ella este contenido. Es la mejor forma de ayudar al Proyecto Lawi.
Cloak pasó a presentar una serie de analogías utilizadas comúnmente para yuxtaponer los conceptos biológicos evolutivos con los observados en la evolución cultural, como las poblaciones de organismos.
Los métodos filogenéticos aplicados en los estudios antropológicos se han hecho cada vez más comunes para rastrear el desarrollo de las tradiciones de la cultura material. Por ejemplo, Buchanan y Collard (2007), Darwent y O’Brien (2006), Lycett (2009), O’Brien y otros (2001, 2014), Prentiss y otros (2015) y Riede (2008), entre otros, han utilizado métodos cladísticos para investigar los cambios a lo largo del tiempo en las tradiciones de los proyectiles líticos y los núcleos en diversos aspectos temporales y espaciales de la prehistoria. Otros han aplicado métodos filogenéticos a estudios de, por ejemplo cerámica (Cochrane 2008; Collard y Shennan 2000), la cuchillería histórica (Riede 2009a), las prendas de vestir y las tradiciones textiles, y para diseñar elementos en diversas formas de construcción material y tradiciones artesanales.
Mesoudi y otros (2006) sitúan la arqueología en la rama macroevolutiva del campo de la evolución cultural. El uso de métodos y conocimientos del clado hermano puede permitirnos salvar esta bifurcación…
Otros escribieron sobre ello, como Julian Steward (1955), y Leslie White (1949, 1959).