Economía China Actual
Con la muerte de Mao en 1976 se inició un proceso de cambios dentro de la economía China. Con relativa rapidez, Deng Xiaoping se transformó en el hombre fuerte y con él ascendió al poder una elite política que pretendía estimular un cambio estructural. El objetivo de las reformas fue aumentar la eficiencia económica en el país. Por un lado, se trató de cambiar la forma de organización interna y, por otro, se abrió la economía al exterior. Las reformas se iniciaron en el sector agrario, eliminando la estructura de las comunas creadas durante la etapa maoísta y concediendo mayor capacidad de gestión a las empresas agrarias en las que se descompusieron aquéllas. Los agricultores pudieron disponer de parte de su producción para vender libremente y, aunque la propiedad siguió perteneciendo al Estado, los resultados económicos fueron tan positivos que estas reformas se extendieron posteriormente a parte de la industria y al sector servicios. Respecto a las reformas en el sector exterior, se crearon inicialmente unas zonas especiales donde podían ubicarse empresas foráneas en condiciones muy ventajosas, que proyectarían su producción hacia el extranjero. También en este caso la actividad económica se estimuló hasta tal extremo que esas zonas se constituyeron en ejemplos de éxito de las reformas aplicadas.
La extensión de las reformas condujo a la convivencia entre una parte de la economía que funcionaba descentralizadamente, siguiendo criterios de maximización de beneficios, y otra controlada administrativamente por las autoridades, en la que se combinaban los criterios políticos y económicos para orientar su gestión. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). La relación entre ambos sectores económicos contribuyó a la aparición de fricciones que se manifestaron en forma de inflación, especulación con productos de primera necesidad, desequilibrios regionales, acrecentamiento en las desigualdades sociales y corrupción.