La Guerra de los Treinta Años (1618-1648), bautizada así ya en 1645, fue un conflicto de alcance europeo, aunque también se la conoció como la “Guerra Alemana”. Para comprender lo que estaba en juego, hay que analizar los problemas y contradicciones de las sociedades de la época: el conflicto religioso entre católicos y protestantes (confesionalismo), las luchas por el poder en el contexto de la formación del Estado moderno, la oposición entre las tendencias absolutistas y otras fuerzas sociales, y las rivalidades entre potencias por el dominio en Europa: Por un lado la Casa de Habsburgo, Austria, sus aliados mayoritariamente católicos, el Sacro Imperio Romano Germánico y España (también Habsburgo), por otro la católica Francia, los príncipes protestantes del Imperio, las Provincias Unidas y Suecia.