Servicios de Auxilio Católico
En 1993, con algunos cambios de dirigentes, Servicios de Auxilio Católico profundizó en la necesidad de reconectar la organización con sus raíces católicas, con lo que no se refería a la lente de la justicia, sino a una conexión más estrecha con las iglesias locales de todo el mundo. Habían los que habían trabajado en la crisis humanitaria de Ruanda. Otros querían abordar las causas del sufrimiento. Había personal que había trabajado en América Latina y que estaba profundamente influenciado por una Iglesia Católica que frecuentemente predicaba la teología de la liberación, estaba en la primera línea de la justicia social y la política progresista, e insistía en que era necesario profundizar en los síntomas de la injusticia para llegar a las causas. No todo el mundo estaba preparado para este tipo de cambio; particularmente ansiosos estaban aquellos empleados que no eran católicos o que no se veían a sí mismos trabajando en una agencia basada en la fe que llevaba su religión en la manga. Como parte de este proceso de cambio, los cuatro mil empleados de Servicios de Auxilio Católico pasaron por una serie de discusiones, conocidas como “reflejo de la justicia”, organizadas alrededor del lente de la justicia. Este proceso cambió su ADN.