Ética Médica
Desde los días de Hipócrates, la profesión médica ha tratado de vivir por el principio de “primum non nocere” (primero no hacer daño). Este principio ha sido sostenido por muchos profesionales atentos pero también traicionado por algunos doctores más inescrupulosos. Para detener los posibles abusos ofensivos para la dignidad humana y el bienestar social, los especialistas en ética médica consideran cuidadosamente la conveniencia de nuevos actos y omisiones médicos controvertidos. Intentan asegurar que los responsables médicos no comparan de manera incrítica la disponibilidad de ciertas terapias tecnocientífica y mejoras con beneficios físicos y psicosociales. Los médicos y los pacientes pueden participar en un discurso médico mejor informado si combinan los dictados de las reglas profesionales con las formalidades procesales de la toma de decisiones, respetando la diversidad de los valores que se sacan a la luz. A través de este proceso deliberativo, los individuos podrán acercarse a entender sus responsabilidades a la vez que clarifican los límites de algunas de las cuestiones más difíciles de las humanidades médicas.