Leyes de Obscenidad
El término “obscenidad” apareció en el siglo XV para referirse a todas las relaciones sexuales fuera del matrimonio. El Antiguo Testamento consideraba fornicación cualquier comportamiento sexual que se desviara de la norma. El Papa Gregorio Magno incluyó la lujuria entre los pecados capitales. A raíz de los movimientos reformistas del siglo XV y de la contestación general a la que se vieron sometidas entonces la Iglesia y la sociedad, la lucha contra la obscenidad se convirtió en sinónimo de lucha contra el desorden. El debate se centra en la teología moral, con la reforma de los conventos, el cuestionamiento de la secularización del papado, el celibato y la obligación de la Cuaresma. Los esfuerzos de los reformadores por purificar la sociedad animando a la gente a vivir como cristianos exacerbaron esta lucha.
En las ciudades de la Baja Edad Media, la jurisdicción temporal recibió la tarea política de velar por la moralidad pública, con la emisión de mandatos sobre moralidad y la introducción de organismos especializados. En el siglo XV, la responsabilidad de esta política recayó inicialmente en los gremios de las ciudades europeas. Los mandatos morales (o leyes morales) se emitieron desde el siglo XIV hasta el XVIII y permanecieron fuertemente ligados al gobierno eclesiástico del lugar respectivo.