Civilización Micénica
La civilización micénica debe su nombre a Micenas (Argólida), su primer yacimiento excavado (1874). Su fase final, durante el periodo heládico tardío III B (1300-1200), es bien conocida gracias al desciframiento en 1952 de la escritura lineal B, que reveló que la lengua de estos aqueos, asentados desde Chipre hasta Sicilia, era ya el griego. Los palacios, hoy protegidos -a excepción de Pilos- por colosales fortificaciones, eran los centros neurálgicos de principados cuyos recursos se administraban con extrema meticulosidad. Hacia 1200, la mayoría de ellos fueron destruidos: las refinadas artes y técnicas heredadas de la Creta minoica desaparecieron. En lugar de la explicación tradicional de esta catástrofe como la invasión de los dorios, la última oleada de tribus griegas, ahora preferimos la hipótesis de una combinación de factores naturales, sociales y políticos. El recuerdo de los esplendores de la Edad de Bronce perdura en la memoria colectiva de los griegos, gracias a poemas épicos como los de Homero, cuyos héroes eran figuras destacadas de la aristocracia micénica.