▷ Sabiduría semanal que puedes leer en pocos minutos. Añade nuestra revista gratuita a tu bandeja de entrada. Lee gratis nuestras revistas de Derecho empresarial, Emprender, Carreras, Liderazgo, Dinero, Startups, Políticas, Ecología, Ciencias sociales, Humanidades, Marketing digital, Ensayos, y Sectores e industrias.

Racismo en Sociología Política

▷ Lee Gratis Nuestras Revistas

Racismo en Sociología Política

Este elemento es una expansión del contenido de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre el “Racismo en Sociología Política”. [aioseo_breadcrumbs]

Racismo en Sociología Política y Filosofía

Nota: Véase asimismo acerca de la filosofía de la raza.

Si nos interesa el racismo, es por sus efectos negativos sobre algunos individuos y sobre algunos grupos. Si el racismo nunca hubiera dado lugar a ninguna acción, si no hubiera creado y perpetuado la desigualdad entre grupos, es incierto que nos preocupáramos tanto por él. No es que exista un vínculo necesario entre el racismo y las acciones (como veremos más adelante), sino que, debido a sus efectos, el racismo se ha convertido en algo importante de seguir y de comprender.

¿Qué es el racismo?

Decir que alguien o algo es racista levanta una bandera o llama la atención sobre una especie de mal moral relacionado con la raza. Las afirmaciones de racismo suelen servir para deplorar, denunciar o condenar una situación, una idea, un individuo, etcétera. También son formas de concienciar sobre los efectos de algunas prácticas o comportamientos sobre los demás. A menudo, también son una forma de pedir un cambio (y/o una reparación) ya sea en la persona (o grupo) a la que se acusa de racismo o en la situación que se califica de racista. Así pues, el racismo no es un mero concepto descriptivo, sino normativo. Por ejemplo, decir que una idea o un chiste es racista no es sólo decir que pertenece a una clase de ideas o a una clase de chistes (como se diría que es una idea existencialista o que es un chiste de rubias). Decir que una idea o un chiste es racista es también evaluar negativamente esa idea o ese chiste. Como dice Arthur (2007), el concepto de racismo es un poco como el concepto de “terrorista” o “genocida”: “la conclusión evaluativa… está incrustada en el propio concepto… . Una vez que definimos a una persona como terrorista, nos hemos comprometido normativamente” (12).

El concepto de racismo es un concepto normativo utilizado para referirse a un tipo de enfermedad moral, pero quizá queramos ser más específicos. El racismo es un mal moral que le sucede a un individuo en virtud del hecho de que se le percibe como perteneciente a un grupo racial (en adelante, un individuo racializado), o a un grupo que se percibe como un grupo racial (en adelante, un grupo racializado). Así, si un cometa chocara contra la tierra y en el proceso eliminara a un grupo racializado, esto no contaría como racismo porque no es un mal que se cause al grupo en virtud de estar racializado; esto último es sólo mala suerte que le ocurre a un grupo racializado. Para que algo cuente como racismo, el hecho de que el individuo o el grupo estén racializados tiene que ser un factor causal en la producción del suceso. Pero tal vez queramos dejar abierta para más adelante la cuestión de saber si todos los males morales que les ocurren a individuos o grupos por el hecho de estar racializados deben etiquetarse de racismo (Blum 2002a, 2002b, 2004; Garcia 2010).

Las ciencias sociales y la filosofía contemporáneas han identificado muchas formas diferentes de racismo. Aunque a veces hay desacuerdos sobre la existencia o la importancia relativa de estas diferentes formas de racismo, creemos que merece la pena mencionarlas porque son el telón de fondo sobre el que se desarrolla el debate filosófico. En lo que sigue seguiré la clasificación de Zack (2003; véase también Atkin 2012) de las diferentes formas de racismo.

La primera forma de racismo es el racismo clásico o mens rea (a veces denominado “racismo manifiesto”). Ese tipo de racismo se basa en una actitud negativa (de odio o desprecio) o una combinación de dichas actitudes (por ejemplo, una mezcla de odio y desprecio) hacia otro grupo racializado que da lugar a acciones o inacciones intencionadas cuyo objetivo es perjudicar de una forma u otra (por ejemplo, mediante la violencia, los insultos o la discriminación) a los individuos racializados o a los grupos racializados en su conjunto.

En muchos países, las normas favorecen actualmente la expresión abierta de ideas más igualitarias y reprueban la expresión abierta de prejuicios. Aunque el grado en que esto es cierto varía, el racismo anticuado y manifiesto está hoy en día mal visto en muchas sociedades, lo suficiente como para que mucha gente no se atreva a expresar abiertamente tales actitudes. Esto ha llevado al racismo a pasar a la clandestinidad, es decir, a operar de forma más encubierta. Tanto filósofos como investigadores en psicología y ciencias sociales han propuesto diferentes conceptos que tratan de captar las nuevas formas que está adoptando el racismo; mencionaremos algunos a continuación.

Ikuenobe (2010) propuso dos variantes del racismo clásico: el racismo de armario y el racismo tolerante. Un racista de armario es alguien que “tiene las creencias y actitudes racistas pertinentes pero hace todo lo posible conscientemente para ocultarlas, pero esas actitudes y creencias racistas pueden expresarse ocasionalmente, aunque de forma inadvertida e inconsciente” (172). Un racista de armario tiene lo que los psicólogos denominan una “motivación externa” para no discriminar o para responder sin prejuicios contra las personas de otras razas (Amodio 2008). Alguien tiene una “motivación externa” si su motivación es evitar las reacciones negativas de los demás, que pueden desaprobar los prejuicios, en lugar de estar motivado por normas internas (como el deseo de ser justo o equitativo). Un racista tolerante, por su parte

“tiene las creencias o actitudes racistas pertinentes, las expresa, pero está dispuesto a coexistir con los negros [o con algún otro grupo racializado]. Intentará no oprimir ni discriminar abiertamente a los negros [u otro grupo racializado]. Pero si puede salirse con la suya discriminándolos, lo hará.”

(Ikuenobe, 2010, 172)

Un racista tolerante es alguien que “sólo tolera” la presencia de otros racializados, quizá porque piensa que su presencia es necesaria (para ocupar puestos de trabajo que nadie más quiere hacer) o porque no cree que pueda hacer nada para cambiar el estado multirracial de la sociedad en la que vive. A un racista tolerante no le interesa entablar amistad con otras razas, vivir en el mismo barrio que ellas o hacer todo lo posible por disminuir la desigualdad que sufren. Pueden mudarse a ciertos suburbios o barrios para evitar el contacto frecuente con personas de grupos racializados diferentes; pueden contratar sólo a personas de su propio grupo racializado para trabajar; pueden hacer que sus hijos vayan a un colegio privado para que estén con personas de su propio grupo racializado. Mientras los grupos racializados oprimidos permanezcan “en su sitio”, no aboguen por unas condiciones mejores o iguales, el racista tolerante estará contento. También podrían votar a un partido político de derechas que proyecta, por ejemplo, construir muros en las fronteras de su país para detener el flujo de inmigrantes de un grupo racializado concreto que le desagrada.

Por último, hay muchas personas que piensan que el racismo ha mutado en la sociedad contemporánea. Pensemos, por ejemplo, en lo siguiente: ¿es el caso de la mujer musulmana agredida un caso de xenofobia o debemos hablar aquí de racismo? (nótese que ambos no son incompatibles). Algunos han visto en la islamofobia una nueva forma de racismo que podría denominarse racismo cultural (Rattansi 2007). Este racismo es diferente porque no utiliza las antiguas categorías raciales, no presupone diferencias biológicas intrínsecas, no hace referencia explícita a las posiciones jerárquicas de los diferentes grupos. Como dice Rattansi, “el énfasis se pone en la diferencia cultural y en los temores genuinos de los ciudadanos de a pie de que su carácter nacional y, por implicación, su forma de vida puedan estar en peligro de ser arrollados y marginados [por diferentes grupos étnicos o religiosos]” (2007: 98). Podría argumentarse que esto no es suficiente para ser considerado racismo. De hecho, algunos afirmarían que el racismo cultural es racismo sólo cuando el grupo objeto de sentimientos negativos y/o comportamientos discriminatorios es tratado “psicológicamente” como una “raza” (se podría decir que está psicológicamente racializado), es decir, que la pertenencia al grupo se considera una base para ricas generalizaciones inductivas, se hereda de los padres, es más bien inmutable, etc.

Las formas de racismo anteriormente mencionadas implican a individuos que son conscientes de sus creencias y actitudes raciales. Las siguientes formas de racismo incluidas implican formas de racismo no reconocidas (Zack, 2003: 255; Atkin habla de “avert racism” para contraponerlo al “overt racism”; 2012: 118). Existen dos grandes familias de racismo no reconocido: el racismo no consciente y el racismo inconsciente. Empecemos por la primera familia, que comprende el racismo daltónico (Bonilla-Silva 2006; Bonilla-Silva y Dietrich 2011), el racismo laissez-faire (Bobo y Smith 1995) y el racismo simbólico (Sears y Henry 2003). Estas teorías suelen basarse en dos observaciones: (1) el racismo manifiesto ha ido disminuyendo en la sociedad estadounidense en general desde al menos la segunda mitad del siglo XX (esto es cierto a pesar de los repuntes esporádicos de expresión manifiesta de racismo por parte de algunos grupos de la sociedad estadounidense); (2) las disparidades entre grupos racializados que se explicaban por el racismo manifiesto no están desapareciendo. Para explicar esta aparente paradoja, sociólogos y psicólogos postularon que el racismo está adoptando nuevas formas.

Las nuevas formas de racismo comparten dos características. Postulan que (1) debido al avance de los derechos civiles y a la adopción de leyes contra la discriminación, los blancos creen ahora que viven en una sociedad “post-racial” o “daltónica” en la que las minorías raciales ya no sufren discriminación ni prejuicios (por lo que cualquier queja sobre discriminación racial o cualquier demanda de discriminación positiva para rectificar la injusticia racial se perciben como infundadas y se consideran una forma de volver a poner la raza en primer plano, por lo que pueden considerarse una forma de racismo); y (2) los blancos utilizan “guiones”, “marcos” o conjuntos de creencias ideológicas socialmente disponibles para explicar y mantener las disparidades. Estos guiones, marcos o conjuntos de creencias exculpan a los blancos de su responsabilidad en las disparidades raciales y/o culpan a las características culturales de las minorías raciales de la existencia de estas disparidades (por ejemplo, culpan de las disparidades a la falta de esfuerzo de sus miembros o a una organización familiar poco sólida).

Los individuos que muestran estas nuevas formas de racismo pueden no reconocer su propio racismo, pueden tener lo que a veces se denomina una “falsa conciencia”, racionalizando sus afectos negativos hacia otras razas culpando a los miembros de estos grupos de su propia condición. Además, sus afectos negativos no se basan necesariamente en el odio o la hostilidad, sino que, como dice Sears, “pueden experimentarse subjetivamente como miedo, evitación y un deseo de distancia, ira, desagrado, asco, desprecio, aprensión, malestar o simple aversión” (Sears 1988: 70; citado por Sears y Henry 2003: 260). Al no estar motivados por la animadversión racial y recurrir a conceptos ideológicos abstractos (como el libre mercado o el laissez-faire), es posible que no reconozcan que sus propias acciones perpetúan un sistema de dominación racial. Por esta razón, es legítimo hablar de racismo “no reconocido” o menos consciente.

El racismo aversivo se diferencia de las formas anteriores de racismo porque es propugnado por individuos a menudo bienintencionados y ostensiblemente desprejuiciados (para una revisión reciente, véase Pearson et al. 2009). De hecho, al contrario que los racistas de armario, los racistas aversivos rechazan explícitamente las actitudes y creencias racistas e intentan ser justos y equitativos en sus acciones. Como dicen Pearson y sus colegas “Los racistas aversivos… simpatizan con las víctimas de injusticias pasadas, apoyan los principios de igualdad racial y se consideran a sí mismos genuinamente sin prejuicios, pero al mismo tiempo poseen sentimientos y creencias negativas contradictorias, a menudo no conscientes, sobre los negros [u otras razas] que están arraigadas en procesos psicológicos básicos que promueven los prejuicios raciales” (2009: 3; nuestro énfasis).

Algunos explican casos como producto del racismo aversivo. Los agentes de policía, tanto blancos como negros, tienen estereotipos sobre los jóvenes negros, sobre el peligro que representan, la probabilidad de que lleven armas, etcétera. Algunos piensan que es la activación de esos estereotipos lo que explica (al menos parcialmente) la asimetría de las tasas de tiroteo de los varones negros frente a los jóvenes blancos (lo que se denomina “sesgo del arma” o “sesgo del tirador”; Payne 2006). Así pues, para crear un ejemplo (ficticio) de cómo funcionaría el racismo aversivo, sería posible plantear que tal vez el agente Freeman, que disparó a David Joseph, no era un racista declarado ni un racista de armario o tolerante, tal vez que incluso trabajaba para hacer avanzar la causa de los negros en Estados Unidos. Sin embargo, podría haber albergado, sin saberlo, estereotipos sobre los varones negros, y estos estereotipos podrían haberle llevado a sobrestimar el peligro que representaba Joseph, lo que llevó al agente a dispararle. Estos estereotipos o actitudes inconscientes (o no perfectamente conscientes) se denominan “prejuicios implícitos” en psicología social, y se cree que explican en parte las disparidades en salud, empleo, vivienda y educación. Aunque la magnitud de estos efectos ha sido objeto de un debate reciente (véase, por ejemplo, Greenwald et al. 2009; Greenwald et al. 2015; Oswald et al. 2013), lo cierto es que, a pesar del declive del racismo manifiesto, persisten una discriminación y unas disparidades raciales sustanciales.

La última forma de racismo que consideraremos en esta sección es el racismo institucional o estructural, un término introducido por Carmichael y Hamilton (1967) para referirse a las desigualdades sociales, económicas o políticas que afectan de forma desproporcionada a un grupo racializado. Esta forma de racismo se denomina “institucional” o “estructural” porque se piensa que estas desigualdades son producidas por estructuras sociales o prácticas culturales o instituciones políticas (como escuelas, sistemas sanitarios, leyes de voto, procedimientos de nombramiento judicial, etc.) que crean, perpetúan o acentúan las ventajas injustas de un grupo racializado dominante sobre otro dominado. Los teóricos del racismo institucional o estructural reconocen el hecho de que el mens rea o racismo no reconocido es a menudo un factor en la producción de las desigualdades que denuncian, pero estos mismos teóricos también afirman que estos factores por sí solos no son suficientes o necesarios para producir desigualdades raciales. Estos teóricos hacen hincapié en el hecho de que algunas desigualdades dependen, en parte o en su totalidad, de estructuras o instituciones o prácticas sociales o políticas que, debido a algunas de sus características, otorgan una ventaja injusta a un grupo racializado sobre otro. Por ejemplo, en algunos casos, se cree que las desigualdades en el nivel educativo están causadas por muchos factores: (a) las actitudes de los padres hacia la educación, así como el tiempo que dedican a leer a sus hijos, (b) las actitudes de los profesores (el hecho de que tengan menos expectativas en los niños de ciertos grupos raciales que en otros), y (c) la calidad de la escuela a la que asisten los niños. Entre esos factores, sólo (c) puede considerarse directamente el resultado del racismo institucional (algunos [Haslanger 2004] también sostienen que (b) también podría considerarse una forma de racismo institucional, ya que a pesar de las buenas intenciones de los profesores, sus expectativas conducen a la perpetuación de una situación opresiva para algunos grupos raciales). De hecho, se ha demostrado que los afroamericanos tienen acceso a escuelas de menor calidad debido a la discriminación en materia de vivienda. Por una serie de razones (que tienen que ver con los ingresos y el patrimonio, la normativa sobre préstamos, etc.), los afroamericanos se ven a menudo relegados a barrios más pobres con escuelas menos establecidas y peor equipadas y dotadas de personal que las frecuentadas por los blancos. Los niños que estudian en esas escuelas tienen menos posibilidades de recibir el tipo de apoyo y el entorno que necesitan para obtener buenos resultados escolares. Se cree que éste es un factor importante en las disparidades educativas que afectarán a las perspectivas de ingresos futuros que prolongarán la disparidad racial.

Como hemos dicho antes, existen debates sobre la importancia relativa o incluso la existencia de algunas de las formas de racismo que hemos mencionado en esta sección. Por ejemplo, algunos dudan de que tenga sentido hablar de racismo aversivo o inconsciente (Arkes y Tetlock 2004; García 2010) porque los fenómenos así calificados podrían ser el resultado de estereotipos compartidos más que de animadversión racial. Si las disparidades se producen involuntariamente por mecanismos que producen ventajas injustas para un grupo racializado (normalmente dominante), entonces no puede tratarse de racismo porque no es el resultado de una animadversión racial (Garcia 2004). Por lo tanto, parece que lo que está en la raíz de algunos de los desacuerdos sobre el racismo son las diferentes concepciones que la gente tiene de lo que es el racismo.

Revisor de hechos: Grunter

Racismo en Sociología Política

En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1]

Introducción

Doctrina político-social según la cual las razas humanas (véase en esta plataforma: RAZA), consideradas como entidades biológicas diferenciadas, son las protagonistas de la historia. Se trata de una concepción ideológica que considera que las diferencias sociales y culturales que se observan entre los grupos humanos obedecen a cualidades naturales, innatas. Consecuentemente se deduce que unas razas son superiores y otras inferiores, siendo aquéllas las que, de forma natural, crean las culturas superiores y, por tanto, hacen la historia y tienen derecho a conducirla. Llega así a interpretarse la historia como una lucha permanente entre los grupos raciales.

No obstante, el racismo es una ideología relativamente reciente que apenas remonta más allá del siglo XIX. Aunque en diversas épocas y en distintas culturas se han venido considerando como inferiores a miembros de otros grupos sociales, ello no se debía a sus peculiares características fisiológicas, sino a su condición de tradicionalmente sometidos, bien mediante la fuerza o bien por otras circunstancias, como su inferioridad cultural, o por diferencias religiosas, etc. La esclavitud (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) misma, tan extendida hasta hace apenas unos dos siglos, se justificaba de esta manera, pero no apoyándose en la idea de la desigualdad natural de las razas.

Muchos, conflictos humanos, escriben L. C. Dunn y Th. Dobzhansky (Herencia, raza y sociedad, 3 ed. México 1956) se han originado «porque se han confundido diferencias congénitas con prejuicios, o viceversa».Si, Pero: Pero sólo en los tiempos modernos se han elaborado, con fines de dominación política, doctrinas acerca de la congénita desigualdad de los seres humanos.Entre las Líneas En este sentido trátase de una tesis puesta para desvirtuar la doctrina de la igualdad (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), de origen cristiano.Si, Pero: Pero quizá fuera justo, asimismo, observar que se ha desarrollado especialmente en el seno de sociedades decadentes o en momentos de decadencia o postración como los que atravesó Francia en algún momento, y con el fin de reavivar el sentimiento nacional, o bien en países, como Alemania, aquejados de complejo de inferioridad, porque su tardía unificación les impidió participar como nación en la historia moderna. Otras veces han tenido por origen generalizaciones simplistas de observaciones sobre determinados grupos humanos, p. ej., entre los anglosajones, que en un momento determinado han parecido dirigir los destinos del mundo, o bien por razones de eugenesia (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), siempre discutibles a la vista de los datos que ofrece la antropología física.

Historia de las doctrinas racistas

La mejor comprensión de una doctrina política se logra siempre atendiendo a su génesis, y al constituir el racismo una ideología se entiende mejor en sus formulaciones históricas más destacadas.Entre las Líneas En efecto, la manera más efectiva de justificar posiciones de superioridad supuestas o reales, actuales o futuras consiste en remontarse a los orígenes. Entonces a la argumentación política se une una suerte de argumentación legal que refuerza las razones de aquel carácter.Entre las Líneas En el siglo XVI, a consecuencia de la exploración del globo, se reintroduce la esclavitud no sin largas disputas sobre los derechos de las poblaciones autóctonas en relación con los pueblos descubridores. Así, en el caso de la colonización de América. Con ello se presta atención especial al tema de las razas y, a fines de ese siglo, lean Bodin (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) difundió la idea de las características de cada grupo nacional europeo como producto del medio físico. El clima, sobre todo, influía enormemente en el carácter de los pueblos.Si, Pero: Pero esta generalización no tenía todavía mayores consecuencias.

▷ Lo último (en 2026)
▷ Si te gustó este texto o correo, considera compartirlo con tus amigos. Si te lo reenviaron por correo, considera suscribirte a nuestras publicaciones por email de Derecho empresarialEmprenderDineroMarketing digital y SEO, Ensayos, PolíticasEcologíaCarrerasLiderazgoInversiones y startups, Ciencias socialesDerecho globalHumanidades, Startups, y Sectores económicos, para recibir ediciones futuras.

Fue sin duda Henri de Boulainvilliers quien, en su Histoire de 1’ancien gouvernement de France (La Haya 1727), introdujo directamente el tema, al justificar la posición de preeminencia de la aristocracia francesa sobre las demás clases, por su origen germano. El resto del pueblo constituía una raza inferior, dominada, como lo prueba el mismo hecho de su larga situación de dependencia. La idea la recogió, entre otros, Montesquieu en El espíritu de las leyes (1748). Aunque se limitó a destacar el hecho histórico, de acuerdo con los conocimientos de la época, difundió la idea de los germanos como impulsores del progreso del mundo moderno, idea especialmente acogida en Alemania, donde Herder mixtificó románticamente la Edad Media como Edad germánica y resucitó la Germania de Tácito, donde se presentaba a los antiguos alemanes como gente de determinadas cualidades de vigor, etc., en comparación con los romanos decadentes.

Eran, los germanos, un pueblo en estado natural, no contaminado por la civilización. [rtbs name=”civilizacion-occidental”] [rtbs name=”renacimiento-de-la-civilizacion-occidental”] La postración política de Francia en un determinado momento hizo que la leyenda se aceptara como verdad histórica, aunque en 1789 el abate Siéyes, para justificar la Revolución francesa como rebelión del estado llano, del pueblo, contra la aristocracia, había retorcido el argumento, presentando a la nobleza, cuyo origen germánico era tenido por verdad evidente, como clase usurpadora de lo que pertenecía a la población galorromana autóctona. La Revolución sólo venía a devolver lo usurpado a sus legítimos dueños. Ahí puede percibirse el carácter reaccionario de las ideologías racistas posteriores frente al sesgo democrático de las ideologías revolucionarias. Es, en efecto, en el siglo XIX cuando se desarrollan esas doctrinas acerca de la capacidad natural de las distintas razas, doctrinas que se volverán explosivas a lo largo del siglo XX.

Los tipos de formulación de la doctrina

Se pueden distinguir cuatro tipos de formulación de la doctrina:

La base de una filosofía de la historia

Son aquellas que pretenden constituir la base de una filosofía de la historia tal como lo planteó el francés conde de Gobineau, cuyo Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas (París 1853-55) fue la fuente que surtió las teorías posteriores. Según Gobineau, el ascenso y la decadencia de las sociedades se debe al factor racial, de modo que un pueblo decae cuando su raza se mezcla con otra. Gobineau insistía, en verdad, más que en la superioridad de determinadas razas, en la pureza racial como factor de superioridad: un pueblo de raza pura es inmortal, aunque si, además, esa raza es una de las superiores, su potencialidad es indefinida. Las razas superiores son las capaces de progreso, pero su capacidad de avance depende de su pureza. La razón de la desigualdad de razas débese a que las existentes, según él, proceden de troncos diversos, siendo las razas originarias la blanca, la amarilla y la negra. La más perfecta es la blanca y, dentro de ella, la subraza aria. Los blancos crearon seis civilizaciones y, mezclados con otras razas, formaron otras cuatro más.Si, Pero: Pero debido a la pérdida general de la pureza de sangre todas esas civilizaciones se han ido corrompiendo, algunas han desaparecido hace mucho tiempo y el predominio actual de las ideas democráticas e igualitarias acelera el proceso de descomposición de las restantes.

Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):

Resulta impresionante observar, no sólo en este autor, sino en otros aparentemente muy distantes, cómo la idea de la decadencia de la civilización europea especialmente se empareja con la crítica del liberalismo y de la democracia, así como con ideas más o menos difusamente racistas, aunque a veces la idea de raza no sea estrictamente biológica.Entre las Líneas En el siglo Xix el darwinismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) suministró -involuntariamente sin duda- supuestas bases científicas para explicar las desigualdades raciales y especialmente para justificar la superioridad de unos grupos sobre otros. Los grupos victoriosos, ideología que tuvo el mayor éxito en la Alemania bismarckiana, son los más sanos racialmente.Entre las Líneas

En cierto sentido, una ideología igualitaria como la de Marx no escapó a este clima mental, común, por lo demás, a todas las ideologías del conflicto (cfr. D. Martindale, La teoría sociológica: naturaleza y escuelas, Madrid 1968): en cada momento, la clase dominante es la que mejor representa las necesidades de la especie humana, si bien decae cuando el éxito de su gestión hace aparecer una nueva clase portadora de las nuevas necesidades de la especie; en la lucha entre ambas corresponde la victoria a la última, de manera ineludible, por una especie de superioridad biológica.

Pero la concepción racista alcanza su punto culminante en la obra del inglés H. St. Chamberlain, muy influido por racismo Wagner y por Nietzsche.Entre las Líneas En su entusiasmo llegó a nacionalizarse alemán, siendo el mejor y más consecuente expositor del misticismo teutónico.Entre las Líneas En su obra Fundamentos del siglo XIX (publicada en alemán en 1899) afirma que la raza superior es la blanca y, dentro de ella, la aria, representada sucesivamente por griegos, romanos y teutones (germanos, celtas y eslavos). Estos últimos han sido los creadores de la civilización occidental. No cree que hayarazas puras o, por lo menos, todas las existentes son producto de mestizajes, algunos tan afortunados como el grupo ario, cuyo tipo exalta. Pertenecen al mismo prácticamente todos aquellos que han hecho algo históricamente importante.Entre las Líneas En esta obra se encubó el nacionalsocialismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general).

Doctrinas antropométricas

Hay un segundo grupo de doctrinas que Recaséns denomina antropométricas. Se fijan en la existencia de tipos raciales, los cuales se hallan dispersos por el mundo sin vincularse a una raza concreta. Según G. Vacher de Lapouge, entre los europeos destacan el tipo nórdico, el alpino y el mediterráneo. Atribuye prácticamente al primero las excelencias que Gobineau y Chamberlain reconocían a los arios. Establece como ley que a mayor número de tipos arios entre una población, mayor progreso.

La teoría eugenésica

Los ingleses F. Galton y K. Pearson representan una tercera modalidad. El propósito de ambos era elaborar una teoría eugenésica (véase en esta plataforma: EUGENESIA), basada en la creencia de que la herencia es más importante que el medio, siendo la consecuencia sociológica que los blancos deberían expulsar de sus sociedades a las gentes inferiores.

Sin embargo, como la fecundidad de los blancos desciende, no ocultan su pesimismo.

Racismo Alemán

Contra este pesimismo, y recogiendo todas esas doctrinas y las de otros escritores secundarios, reacciona el nacionalsocialismo alemán, simplificándolas después de amalgamarlas e instaurando una política tendente a prevenir los males que derivarían de la decadencia racial. Contaban con un apasionado ambiente nacionalista y unas circunstancias específicas (sobre el clima mental puede verse racismo D’O. Butler, Raíces ideológicas del nacionalsocialismo, México 1943) en las cuales las concepciones pseudocientíficas racistas podían ser aceptadas sin demasiada resistencia en cuanto introducían cierto optimismo entre las masas decepcionadas por la derrota de 1918 y el tratado de Versalles y gravemente fustigadas por la crisis económica mundial (o global) de 1929. Según Hitler, Rosenberg, Gauch, Günther y otros teorizantes, la raza superior es la aria nórdica, representada por los alemanes, siendo ley de la naturaleza que las inferiores sirvan a las superiores, las cuales están, por lo mismo, destinadas a triunfar. Alemania -dicen- estaba contaminada y por eso se explica su decadencia y su derrota. La novedad (aunque había una antigua tradición alemana antisemita) era la introducción del judío como chivo expiatorio.

Para cumplir su destino la nación alemana debe odiar a las demás razas, bien entendido que los no nórdicos son una especie de subhombres, intermedios entre el hombre nórdico y el animal. Se trata de restaurar las fuentes originarias de lo nórdico y alemán y para ello, siendo el cristianismo una religión de origen semita, se imponían como tarea acabar con «los repugnantes principios del cristianismo y de la civilización occidental», inaugurando el nuevo milenio dirigido por el Tercer Reich (1935-1945) (Tercer Imperio). Quizá fuera una incongruencia, debida a razones tácticas, que aceptaran la alianza con el racismo japonés (que, en buena parte, se inspiraba en el alemán); pero el fascismo italiano acabó también por aceptar, aunque tímidamente, las ideas raciales, si bien en él predominaba el sentimiento romántico nacionalista, sin apelar a justificaciones pseudocientíficas.

📬Si este tipo de historias es justo lo que buscas, y quieres recibir actualizaciones y mucho contenido que no creemos encuentres en otro lugar, suscríbete a este substack. Es gratis, y puedes cancelar tu suscripción cuando quieras:

Qué piensas de este contenido? Estamos muy interesados en conocer tu opinión sobre este texto, para mejorar nuestras publicaciones. Por favor, comparte tus sugerencias en los comentarios. Revisaremos cada uno, y los tendremos en cuenta para ofrecer una mejor experiencia.

Con el nacionalsocialismo no ha muerto el racismo; ideas suyas se han dispersado por todas partes y las nuevas naciones del Tercer Mundo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) adoptan con frecuencia actitudes semejantes.Entre las Líneas En general, todos los regímenes reaccionarios se inspiran por lo demás en una suerte de racismo cuando atribuyen al carácter nacional la imposibilidad de aceptar la democracia o, por el contrario, la superioridad de su sistema. Quizá la supervivencia del racismo esté encubierta por el nacionalismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), el cual, en política, llega a las mismas conclusiones prácticas.

Juicio

Basta el sentido común y un mínimo de cultura para juzgar desde un punto de vista moral el racismo, aunque la ideología racista esté encubierta (véase en esta plataforma:).Si, Pero: Pero es que, además, la biología apenas considera sus afirmaciones como merecedoras de una mínima atención (véase en esta plataforma sobre la raza). Por lo pronto, según se sabe, la unidad de las razas humanas es evidente. Las dificultades de relación entre los grupos étnicos son de origen sociohistórico. Tampoco existen razas puras y, probablemente, la mezcla favorece culturalmente el progreso. Los tipos humanos, aunque se pueden establecer tipologías, no implican ninguna superioridad o inferioridad de orden natural. El racismo es, en verdad, un mito del siglo Xx inspirado por el nacionalismo militante.
[rbts name=”sociologia”] [rbts name=”politica”]

Recursos

Notas y Referencias

  1. Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre racismo en sociología política en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid

Véase También

Discriminación, Discriminación Racial, Estereotipos, Etnocentrismo, Racismo, Intolerancia, Discriminación, Lucha Contra la Discriminación, Migración Internacional, Movimientos de Opinión, Prejuicio, Racismo, Sexismo, Xenofobia, Raza,

Bibliografía

L. RECASÉNS SICHEs, Tratado general de sociología, 8 ed. México 1966; W (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). F. OGBURN y M (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). F. NIMKOEE, Sociología, 6 ed. Madrid 1966; racismo BENEDICT, Raza, ciencia y política, México 1941; M. PRENATT, Raza y racismo, México 1939; 1. TERNON, S. HELMAN, Historia de la medicina SS o el mito del racismo biológico, Valencia 1971.

▷ Esperamos que haya sido de utilidad. Si conoces a alguien que pueda estar interesado en este tema, por favor comparte con él/ella este contenido. Es la mejor forma de ayudar al Proyecto Lawi.
▷ Lee Gratis Nuestras Publicaciones
,Si este contenido te interesa, considera recibir gratis nuestras publicaciones por email de Derecho empresarial, Emprender, Dinero, Políticas, Ecología, Carreras, Liderazgo, Ciencias sociales, Derecho global, Marketing digital y SEO, Inversiones y startups, Ensayos, Humanidades, y Sectores económicos, en Substack.

Contenidos Relacionados:

Los de arriba son los elementos relacionados con este contenido de la presente plataforma digital de ciencias sociales.

8 comentarios en «Racismo en Sociología Política»

Foro de la Comunidad: ¿Estás satisfecho con tu experiencia? Por favor, sugiere ideas para ampliar o mejorar el contenido, o cómo ha sido tu experiencia:

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

▷ Recibe gratis nuestras revistas de Derecho empresarial, Emprender, Carreras, Dinero, Políticas, Ecología, Liderazgo, Marketing digital, Startups, Ensayos, Ciencias sociales, Derecho global, Humanidades, y Sectores económicos, en Substack. Cancela cuando quieras.
Index

Descubre más desde Plataforma de Derecho y Ciencias Sociales

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo