Siglo Chino
Desde el año 2019, China se ha movido agresivamente para asegurarse un papel de liderazgo en la escena mundial. Su asertividad se puso de manifiesto recientemente en Hong Kong, donde una nueva ley reforzó el control de Pekín sobre la ciudad semiautónoma. La influencia de China ha crecido en las Naciones Unidas, como parte de un esfuerzo por anular las normas del orden mundial (o global) liderado por Estados Unidos. China también ha reforzado su control sobre el Mar de la China Meridional, ha intensificado sus esfuerzos para intimidar a Taiwán, ha ensangrentado a las tropas indias a lo largo de la disputada frontera del Himalaya y ha llevado a cabo una ofensiva de relaciones públicas durante la pandemia de coronavirus que se presenta como un modelo a imitar. Un alarmado Estados Unidos y otras democracias avanzadas están desafiando las reclamaciones territoriales de Pekín y tratando de impedir que China domine las nuevas tecnologías que determinarán el poder económico y militar en los próximos años. A través de los aranceles, el entonces presidente Trump estuvo tratando de desacoplar las economías de Estados Unidos y China, un esfuerzo que, según muchos economistas, causaría una dislocación masiva en ambas naciones si hubiera tenido éxito.