Este texto reproduce, con algunos cambios y ampliaciones, “La paradoja antimonopolio de Amazon”, un hito académico sobre este tema. En su artículo se sostiene que Amazon es el titán del comercio del siglo XXI. Además de ser un minorista, ahora es una plataforma de marketing, una red de entrega y logística, un servicio de pago, un prestamista de crédito, una casa de subastas, un importante editor de libros, un productor de televisión y películas, un diseñador de moda, un fabricante de hardware y un anfitrión líder de espacio de servidores en la nube. Aunque Amazon ha registrado un crecimiento asombroso, genera escasos beneficios, optando por fijar precios por debajo del coste y expandirse ampliamente. Gracias a esta estrategia, la empresa se ha posicionado en el centro del comercio electrónico y ahora sirve de infraestructura esencial para una serie de otros negocios que dependen de ella. Algunos elementos de la estructura y la conducta de la empresa plantean problemas de competencia y, sin embargo, ha escapado al escrutinio antimonopolio. El artículo original también afirma que el marco actual de la defensa de la competencia -específicamente su vinculación con el “bienestar del consumidor”, definido como efectos de los precios a corto plazo- no está preparado para captar la arquitectura del poder de mercado en la economía moderna. No podemos conocer los daños potenciales a la competencia que supone el dominio de Amazon si medimos la competencia principalmente a través del precio y la producción. En concreto, la doctrina actual infravalora el riesgo de precios predatorios y cómo la integración entre distintas líneas de negocio puede resultar anticompetitiva. Estas preocupaciones se acentúan en el contexto de las plataformas en línea por dos razones. En primer lugar, la economía de los mercados de plataformas crea incentivos para que una empresa persiga el crecimiento por encima de los beneficios, una estrategia que los inversores han recompensado. En estas condiciones, la fijación de precios depredadores se convierte en algo muy racional, incluso cuando la doctrina existente la considera irracional y, por tanto, inverosímil. En segundo lugar, dado que las plataformas en línea actúan como intermediarios fundamentales, la integración entre líneas de negocio permite a estas plataformas controlar la infraestructura esencial de la que dependen sus rivales. Este doble papel también permite a una plataforma explotar la información recopilada sobre las empresas que utilizan sus servicios para socavarlas como competidoras. El artículo original también describe las facetas del dominio de Amazon. Esto nos permite entender su estrategia comercial, ilumina los aspectos anticompetitivos de la estructura y la conducta de Amazon y subraya las deficiencias de la doctrina actual. La nota concluye considerando dos posibles regímenes para abordar el poder de Amazon: restaurar los principios tradicionales de la política antimonopolio y de la competencia o aplicar las obligaciones y los deberes del transportista común.