La adolescencia se caracteriza por cambios notables en el desarrollo físico e intelectual, presentando retos cuyas particularidades dependen de cada sociedad. Prácticamente todas las sociedades reconocen la adolescencia como una transición importante que requiere una atención especial. En la filosofía y la literatura de todos los tiempos, la adolescencia ha sido vista como un período de peligro y promesa únicos. El estirón que acompaña a la adolescencia representa un claro ejemplo de discontinuidad en el desarrollo. También es un ejemplo claramente observable de discontinuidad y, como tal, puede servir de foco en un estudio comparativo. Los estudiantes podrían ir a un centro de enseñanza media e intentar trazar las variaciones de tamaño y crecimiento de los alumnos. Las diferencias en el estirón y los cambios corporales de hombres y mujeres ofrecen la oportunidad de discutir la relación transaccional entre la naturaleza y la crianza, así como las diferencias individuales.
Este texto ofrece una buena oportunidad para retomar algunos de los conceptos relativos al desarrollo del cerebro que se trataron anteriormente. Durante la adolescencia se producen cambios dinámicos en todo el cerebro.