Características de la Ilustración
Como se ha hecho evidente que las líneas de exclusión política, económica y jurídica heredadas del orden colonial persisten en el presente, los estudiosos de la IR recurren cada vez más a la historia para dar sentido a los discursos de la civilización contemporánea. Se ha prestado mucha atención a la recuperación de esas líneas de exclusión política y jurídica que nos legó el orden colonial de los siglos XIX y XX en forma de “normas de civilización”. Sin embargo, se han dedicado menos esfuerzos a la investigación de los discursos europeos de los siglos XVII y XVIII sobre la civilización, es decir, los antecedentes de las normas de civilización.
En esta entrada se ha esbozado algunos de los rasgos más destacados de la concepción de la civilización surgida de la Ilustración en Europa y he sugerido un compromiso más estrecho con ella. Como otros pensadores europeos del siglo XVIII, los escoceses no se preocupaban centralmente de dictar sus teorías al servicio del imperialismo europeo, sino más bien de la creación de un orden europeo de estados territoriales. El hecho de que las historias conjeturales de los escoceses miraran “hacia adentro” -a la historia de Gran Bretaña y Europa- más que “hacia afuera” no impidió que los autores posteriores restaran importancia al carácter “local” de estas historias y las adaptaran a las visiones teleológicas de la historia del mundo y a las ideas de una misión civilizadora del imperialismo blanco y occidental. Volver a examinar el concepto de civilización que surgió de la Ilustración no solo es importante porque es el espacio social donde la noción de civilización europea encuentra sus raíces “modernas”, sino también porque es un ejemplo de un contexto intelectual en el que la civilización se entendía como una formación cultural internamente diversa y un proceso históricamente fluido. Por lo tanto, la recuperación de esta concepción multidimensional y dinámica puede contribuir a restar importancia a la adquisición de algunas teorías contemporáneas – como el “choque de civilizaciones” – basadas en nociones de civilización y cultura internamente homogéneas e históricamente estáticas. La Ilustración en España fue un comportamiento específico que tuvo en España este movimiento intelectual europeo que se desarrolló en el siglo XVIII hasta la Revolución Francesa.