Testamentos en Derecho Europeo
En todos los ordenamientos jurídicos europeos, el testador goza de gran autonomía para determinar su sucesión. Por ello, el concepto de libertad de testar reviste una importancia fundamental. El derecho de los parientes cercanos y de los cónyuges a una porción obligatoria (alternativamente, la herencia forzosa) es la única restricción sustancial a la libertad de testar. El poder de determinar la propia sucesión existe desde la época romana, cuando era una obligación social de cada buen pater familias de la clase alta designar a un heredero. Sin embargo, tras el declive del Imperio Romano, se reconocieron normas estrictas relativas a los derechos hereditarios de los parientes cercanos en, entre otros, el reino de los francos, de las que un testador no podía apartarse. Más tarde, este rígido concepto de sucesión se fue aboliendo paulatinamente, entre otras cosas por la influencia de la Iglesia. Esto se hizo inicialmente mediante la creación del llamado Seelteil, una parte de la herencia que el testador podía donar a la iglesia en beneficio de su alma. En última instancia, sin embargo, se reconstituyó el concepto de libertad de testar y, dado que en los últimos tiempos las estructuras familiares tradicionales han estado y siguen estando en estado de disolución, la importancia de las disposiciones testamentarias no deja de aumentar.