El Cantón, por un lado, es el área local en Suiza que se encarga de recaudar impuestos de los residentes y que proporciona servicios a la comunidad. Pero también es una provincia y una importante ciudad china. En 1684, China reabrió sus puertas al comercio con el mundo exterior, lo que tuvo un gran impacto en el desarrollo del comercio global. Canton emergió rápidamente como uno de los pocos puertos del mundo donde todos eran bienvenidos y donde todos (excepto los japoneses y los rusos) tenían acceso a todo, incluido el té, la seda y la porcelana. A diferencia de otros puertos, los comerciantes individuales en Cantón podrían comprar y vender los mismos productos de alta calidad que los que manejan las compañías de la India Oriental. Sin embargo, el éxito del comercio de Cantón fue también su debilidad. Debido a la importancia de las ventas de opio, los funcionarios locales solo hicieron un esfuerzo mínimo para detener el contrabando. Ese fue su fin.