Estructura de la Tierra
La estructura interna de la Tierra se refiere a la división del interior de la Tierra en envolturas anidadas: principalmente la corteza, el manto y el núcleo, según el modelo geológico actual, que intenta describir sus propiedades y comportamiento a lo largo del tiempo geológico. Estas capas están delimitadas por discontinuidades, que pueden ser identificadas por la sismología. La sismología ha permitido determinar el estado del material a profundidades inaccesibles. Esta constitución puede entenderse remontándose a la formación de la Tierra por acreción de planetesimales, de los que los meteoritos primitivos, o condritas, constituyen la memoria. A continuación, las distintas capas se colocaron de forma más o menos progresiva bajo la influencia de diversos parámetros físicos, como la densidad y la reología de las distintas fases que constituyen los materiales primarios, así como las afinidades químicas de los elementos por las distintas fases minerales, es decir, la diferenciación química.