En conjunto, los psicólogos de la salud han dado pasos de gigante en la prevención de enfermedades y en la ayuda a los que enfermamos. También se estudia aquí el modelo biopsicosociocultural. Está claro que la utilidad de adoptar un enfoque biopsicosocial (frente al biomédico) ya ha dado sus frutos, pero ahora estamos preparados para la era del modelo biopsicosociocultural. Todo lo que necesitamos es ampliar nuestro enfoque para incorporar mejor diversos orígenes culturales en nuestra investigación y desarrollo de intervenciones. Esto implica no sólo diversificar las muestras, sino adaptar culturalmente los modelos teóricos para que las preguntas “tengan sentido” y formular preguntas que tengan sentido para los individuos que se están estudiando. De hecho, lo que hacemos y por qué lo hacemos está determinado por una serie de factores, y nuestra salud y bienestar no son una excepción. Un enfoque biopsicosociocultural podría proporcionar a la psicología de la salud una dirección más firme que no sólo incorpore la naturaleza social de nuestras interacciones, sino que también reconozca explícitamente el papel que desempeña la cultura en la salud de muchos países. Ahora parece estar relativamente claro que la economía política, la raza, el género, la cultura y otros factores externos afectan significativamente a la salud y la enfermedad, pero que la investigación con cuestionarios de gran número de personas a veces no consigue captar la experiencia relativa a la salud.