Antropología Bíblica
Entre las modalidades diferentes de aproximación a la realidad humana, existe una perspectiva más estrictamente antropológico-estructural y define al hombre en su constitución natural de ser mundano. El hombre sigue siendo una unidad. El alma (psique) designa al hombre viviente. El hombre de la Biblia es un ser viviente y jamás un ser compuesto de cuerpo y alma, al modo griego. El cuerpo es bueno. Está animado por el ALMA que es el cuerpo mismo en cuanto viviente. Alma es la vida de la persona y se encuentra fundamentalmente en la sangre. Los mandamientos bíblicos funcionaban como estipulaciones de un pacto formal iniciado por Dios, pero no eran en absoluto fijos, ni coherentes, en las primeras versiones del Pentateuco.