Democracia Efectiva
En las democracias, el Estado de Derecho pone en marcha su propósito de empoderamiento, separando la “democracia efectiva”, cuando el Estado de Derecho es fuerte, de las democracias ineficaces. Dados los graves defectos de las estrategias de promoción de la democracia de los donantes, incluso en la primera mitad de la década de 1990, como la falta de coherencia y los esfuerzos poco entusiastas, cabe preguntarse hasta qué punto los países occidentales estuvieron comprometidos. Aunque algunos podrían tener la tentación de descartar la promoción de la democracia como un esfuerzo puramente cosmético e hipócrita, muchos de los actores occidentales implicados fueron sinceros, aunque quizá algo ingenuos, en su deseo de apoyar los movimientos prodemocráticos que aparecieron en todo el continente africano. Sin embargo, los gobiernos donantes están fracturados y las distintas ramas tienen objetivos y prioridades diferentes. Los derechos humanos y los principios democráticos parecen estar siempre en el último lugar. Sólo en los países en los que los donantes tienen muy pocos intereses, de los que Malawi es el mejor ejemplo, aplicarán la condicionalidad política con la suficiente fuerza y duración para obtener resultados. No obstante, es demasiado pronto para descartar los esfuerzos de promoción de la democracia por considerarlos ineficaces.