Este texto se ocupa de la Actividad Discrecional de la Administración Pública. La discreción administrativa implica el uso del propio juicio o intuición de un funcionario público para tomar decisiones, especialmente cuando las normas, reglamentos y procedimientos parecen grises o dicho uso se vuelve imperativo debido a una situación dependiente del contexto. La discreción administrativa es el poder de un administrador para tomar decisiones significativas que tienen fuerza de ley, directa o indirectamente, y que no están específicamente ordenadas por la Constitución, los estatutos u otras fuentes de derecho. En ciertas épocas y lugares, lo público en la administración pública se estaba perdiendo en la ubicación de la escuela de negocios de la mayoría de los departamentos de ciencia administrativa. La escuela de negocios era típicamente consciente de los beneficios. El administracionista público tenía un sentido del interés público, sin el cual muchos creían que la ciencia administrativa podía utilizarse para cualquier propósito, por inmoral que fuera. La nueva administración pública fue, por tanto, una reconsideración de los tradicionales vínculos intelectuales de la administración pública tanto con la ciencia política como con la ciencia administrativa. Fue una contemplación de las perspectivas de la autonomía académica.