La “equidad” es el principio moderador del derecho objetivo (leyes, reglamentos administrativos) según el cual toda persona tiene derecho a un trato justo, igual y razonable. En algunos casos limitados, la ley da cabida a la noción de equidad dejando que el juez determine “ex aequo et bono” (según lo que es equitativo y bueno), es decir, dejando de lado las normas jurídicas cuando considera que su aplicación estricta tendría consecuencias desiguales o irrazonables. El tiempo dirá si las prácticas de justicia procesal mejorarán. La historia del control de las fusiones y de los cárteles sugiere que tal movimiento es posible. La literatura sugiere que hay una serie de cuestiones críticas en todas las jurisdicciones que necesitan ser resueltas. Esto puede venir con el tiempo, y con la presión del derecho blanda.