La estrategia de fijación de precios implica algo más que reaccionar ante las condiciones del mercado, como reducir los precios porque los competidores han reducido sus precios. En cambio, abarca una planificación (véase más en esta plataforma general) y consideración más minuciosa de los clientes, los competidores y los objetivos de la empresa. Además, las estrategias de fijación de precios tienden a variar según se trate de una empresa recién llegada a un mercado o de una empresa ya establecida. Los nuevos participantes a veces ofrecen productos a bajo costo (o coste, como se emplea mayoritariamente en España) para atraer la cuota de mercado, mientras que las reacciones de los ya establecidos varían. Las empresas establecidas que temen que el nuevo participante desafíe la base de clientes de las empresas establecidas. Pueden igualar los precios o ir incluso más bajos que el nuevo participante para proteger su cuota de mercado. Si los operadores establecidos no consideran que el nuevo participante sea una amenaza grave, los operadores establecidos pueden simplemente recurrir a una mayor publicidad destinada a aumentar la lealtad de los clientes, pero no hacen ningún cambio en el precio para evitar que el nuevo participante les robe clientes.